De este divino Corazón manan sin cesar tres arroyos: el primero es el de la misericordia para con los pecadores, el segundo es el de la caridad, del tercer arroyo manan el amor y la luz para sus amigos ya perfectos, Santa Margarita María.
Jesús, gracias por cuidarme a cada momento y, sobre todo, gracias por darme una familia que me cuida y quiere tanto. Jesús, hoy te pido por ellos para que nos queramos siempre.
Cada clase elige su Capital de Gracias.
Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA SALUD
Todos: ¡RUEGA POR NOSOTROS!