LA “VISTA” DEL LEÑADOR
Cuentan que un leñador no lograba encontrar su hacha preferida.
Había revuelto toda la casa y registrado todos los rincones. No había nada que hacer. El hacha había desparecido.
Empezó a pensar que alguien la había robado. Con estos sentimientos se asomó a la ventana. Precisamente, en aquellos momentos, estaba pasando por delante de su casa el hijo del vecino.
“Tiene toda la pinta de haber robado un hacha”, pensó el leñador. “Tiene ojos de ladrón de hachas. Incluso los andares son de un ladrón”.
El leñador seguía en estos pensamientos día y noche. Poco más tarde, el leñador encontró su hacha debajo de un banco, en el mismo sitio en donde él la había dejado un día a la vuelta del trabajo. Feliz por haberla encontrado, se asomó por la ventana.
Justo, en aquel momento, pasaba por delante de su casa el hijo del vecino.
Y ahora es cuando pensó:
“Ese joven no tiene pinta de ladrón de hachas. Al contrario, tiene ojos de buen chico. E incluso sus andares son de una buena persona.”
¿Conocemos bien a nuestros compañeros?
¿A veces nos hacemos ideas equivocadas de nuestros compañeros? ¿Nos ha pasado alguna vez?
¿Pensamos bien de la gente, o juzgamos sin conocer?
Amigo Jesús, ayúdanos a confiar en nuestros amigos, compañeros...
Gracias Jesús, por ellos, porque compartimos lo que somos: nuestros juegos, nuestro trabajo, lo que aprendemos...
Gracias Jesús.
Esta semana podemos ofrecer al capital de gracias, nuestras metas y objetivos. Los proyectos, las ilusiones, todo lo que queremos alcanzar. Tener proyecto nos hace movernos. Le pedimos a Jesús que los bendiga y a María que nos anime con su ejemplo a conseguirlos.
Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco en todo a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!