La mujer obrera que nace con la contemporaneidad trabaja dentro y fuera de casa, mientras que la burguesa se circunscribe solamente al ámbito doméstico como espacio predominante en su vida diaria y del que le hacen creer que tiene el poder de “gobernar”. La mujer “sostiene” la vida y la família i en el siglo XIX verá acompañado el carácter de “mater nutricia” con la denominación (perversa) de “ángel del hogar”. En casa siempre hay trabajo. Y si no es el ama de casa quien lo hace lo hará la sirvienta, mujer igualmente y (además) de clase subalterna.
En casa siempre hay trabajo, sea limpiando, cocinando, planchando, recogiendo o remendando. Actitud callada y silenciosa, como una plegaria. En las imágenes de nuestra galería, solamente un hombre trabaja en el desván: es un abuelo que restaura una cuna para un nieto a punto de nacer -la continuidad del linaje. Madres o criadas, muy pocas se ríen -lo harán cuando se reúnan con otras mujeres en los lavaderos. Pero entonces ya no estarán en casa…