La mitología clásica está llena de personajes que cosen o tejen y el hilo como elemento textil juega un papel importante: es el elemento que utiliza Ariadna para guiar a Teseo por el laberinto de Creta, Aracne como hilandera que desafía a Minerva o Penélope tejiendo y destejiendo mientras espera a Ulises. Las mujeres que siempre han cosido en casa quizás no tenían estos referentes tan elevados mientras se concentraban en la tarea precisa y callada de realizar un bordado o remendar la ropa.
Pero “saber coser” era algo indispensable para la educación femenina al menos hasta el tardofranquismo y a menudo se acompaña, como si se tratara de un ritual, del hecho que lo primero que empezaban a coser las jóvenes era su propio ajuar. Una vez en el “gobierno” de su propia casa, coser podía ser una tarea pesada pero también una distracción, que en este caso no entiende de clases sociales.