3J Ni Una Menos 2023
Los feminicidios no bajan, la violencia judicial racista tampoco y estamos hartas.
Podríamos decir que el año dos mil quince fue un año bisagra en muchos sentidos, pero definitivamente el 3J que es el “Ni una menos” marcó un antes y un después, no sólo en el movimiento transfeminista argentino, sino también para América Latina y el mundo entero.
La consigna ni una menos es muy profunda, excede a las personas que que son parte de esa agrupación o o que la idearon, el Ni Una Menos menos se extendió en cada barrio, en cada asamblea, en cada agrupación, en cada facultad, en cada gremio, en cada espacio donde hay mujeres y diversidades juntas ante el patriarcado que las oprime y las pretende excluir, minimizar, violentar, así creció el espíritu de ni una menos, la atiendo hace ocho años, cada vez más fuerte.
La contradicción enorme es que los números no bajan, los feminicidios, no disminuyeron notablemente con toda esta lucha colectiva. Nada parece ser suficiente, el Estado, si bien ha implementado determinadas políticas públicas y programas muy específicos para intentar contener no termina de ser efectivo. El aparato judicial que es esencialmente misógino y racista, no está a la altura de lo que pasa en la realidad de las personas, en la vida de las personas que son violentadas.
Para tener una mirada más amplia sobre como fue el 3J de este año consulté y convoqué a varias compañeras de diferentes ámbitos para que nos compartieran sus experiencias. Desde Posadas, Misiones Gabriela Ayala comunicadora feminista, desde los Valles Calchaquíes de Salta, Cafayate Maby Ibañez activista de MTA Movimiento Travesti Trans Argentina y miembra también del Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir y desde Furilofche (Bariloche) Florencia Yaniello.