Silverman, Berman, Sanddal, O’Carroll y Joiner (2007b) propusieron en su lugar una nomenclatura con tres categorías: los pensamientos relacionados con el suicidio, las comunicaciones asociadas al suicidio y las conductas asociadas con el suicidio.}
La OMS (2012) ha sugerido sustituir “conducta parasuicida” por autolesiones, según la nomenclatura de 2007 (Silverman et al., 2007a) o violencia autodirigida no suicida, con base en la clasificación de 2011 (Crosby et al., 2011; Posner et al., 2014).
Al respecto del término “gesto suicida”, a partir de la nomenclatura de Silverman et al. (2007a) se descartó su uso, de manera que se sugiere sustituirlo por autolesión o conducta violenta autoinfligida.
El término “intento de suicidio fallido” da una impresión negativa sobre el desempeño de la persona al ejecutar una conducta al implicar un esfuerzo fracasado en la obtención de una meta; por consiguiente, se sugiere sustituirlo por intento de suicidio con o sin lesiones
La amenaza suicida es cualquier acción interpersonal (verbal o no) sin un componente autolesivo directo, la cual puede interpretarse como una sugerencia de que un comportamiento asociado al suicidio podría ocurrir en el futuro próximo. en cuanto a “amenaza suicida”, en la clasificación de Crosby et al. (2011) se incorporó como un término inaceptable por la connotación peyorativa que implica, sugiriendo sustituirlo por violencia autodirigida suicida o violencia autodirigida no suicida.
El plan suicida, por su parte, involucra una formulación sistemática de un método de acción que tiene el potencial para resultar en una conducta relacionada con el suicidio.
La intención suicida es la evidencia pasada o presente, implícita o explícita, acerca de que el individuo desea morir y comprende las posibles consecuencias de sus acciones o posibles acciones, es decir, suicidarse.
Suicidio aparente o gesto suicida (En un nivel más bajo de intencionalidad suicida)
Intento de suicidio fracasado (intencionalidad no suicida, baja letalidad y alta rescatabilidad).
Suicidio frustrado (intencionalidad suicida, elevada letalidad y baja rescatabilidad)
En el intento de suicidio, igual que en el gesto suicida, se busca explícita o implícitamente producir cambios en el entorno: un estilo diferente de relación, una aceptación, reconocimiento, etc. Indicativo de esto es, por ejemplo, anunciar en las redes sociales la intención suicida.
En el grupo de sujetos con intencionalidad suicida indeterminada, la persona, consciente o preconscientemente, espera que el destino o alguna fuerza mágica externa le rescate a última hora. Se refiere a que, en el fondo del intento, late más un deseo de vivir que un deseo de muerte, de cambiar ciertas condiciones de su vida y relaciones más inmediatas.