LAS 11 CREENCIAS IRRACIONALES PRINCIPALES (según Albert Ellis)
1. "Debo ser amado y aprobado por todas las personas importantes para mí."
Razonamiento irracional: Creer que siempre necesitas aceptación o amor de los demás para sentirte valioso.
Consecuencia: Baja autoestima, ansiedad social, dependencia emocional.
2. "Debo ser completamente competente, adecuado y exitoso en todo lo que haga."
Consecuencia: Perfeccionismo, miedo al fracaso, inseguridad crónica.
3. "Es horrible, catastrófico, cuando las cosas no salen como yo quiero."
Consecuencia: Frustración intensa, intolerancia a la frustración, ansiedad.
4. "La desgracia humana es causada por circunstancias externas, y las personas no pueden hacer nada para controlar su malestar."
Consecuencia: Victimismo, pasividad, resignación.
5. "Si algo puede ser peligroso o temible, debo preocuparme mucho por ello."
Consecuencia: Ansiedad anticipatoria, preocupación constante, ataques de pánico.
6. "Es más fácil evitar ciertas responsabilidades o dificultades que enfrentarlas."
Consecuencia: Procrastinación, evasión, culpa, problemas a largo plazo.
7. "Necesito tener a alguien más fuerte que yo en quien confiar."
Consecuencia: Dependencia emocional, dificultad para tomar decisiones autónomas.
8. "Debo preocuparme por los problemas de los demás y sentirme muy molesto por sus dificultades."
Consecuencia: Sobrecarga emocional, culpa ajena, límites personales débiles.
9. "Debo encontrar la solución perfecta a los problemas. Si no la encuentro, es terrible."
Consecuencia: Paralización, obsesión, insatisfacción permanente.
10. "El pasado determina totalmente mi presente y futuro."
Consecuencia: Pesimismo, resignación, estancamiento personal.
11. "Debo sentirme muy molesto por los errores y conductas incorrectas de los demás."
Consecuencia: Ira, resentimiento, intolerancia.
Ellis llega a proponer un listado de las ideas irracionales básicas entre las que se encuentran las siguientes (Ellis, 1973):
Tengo que ser amado y aprobado por todos.
Para considerarme valioso, tengo que ser siempre competente y conseguir lo que me propongo.
Las personas malas deben ser culpabilizadas y castigadas por su maldad.
Es terrible y catastrófico que las cosas no salgan como uno quiere.
Las desgracias humanas se originan por causas externas y la gente no puedo hacer nada para controlar la pena y los trastornos que les producen.
Si algo peligroso puede suceder, debo preocuparme y pensar constantemente en ello.
Es más fácil evitar que afrontar las responsabilidades y dificultades de la vida.
Debo depender de personas más fuertes y poderosas en las que pueda apoyarme.
La historia pasada determina el presente y el futuro, lo que ocurrió una vez me marcará el resto de mis días.
Debo asumir los problemas de los demás y preocuparme por ellos como si fueran míos.
Cada problema tiene una solución acertada y perfecta y si no la encuentro ocurrirá algo horrible y catastrófico.
Lo que otros hacen condiciona mi vida y es muy importante que trate de controlarlo a toda costa.
Lo común a todas estas ideas es que en ellas se hacen peticiones dirigidas a la propia persona, a los otros o al mundo. Estas peticiones tienen un carácter absoluto, obligatorio y son inflexibles. Ellis las llama los «debós» (Ellis, 1962):
1. Tengo que actuar bien y conseguir la aprobación de todos, y si no lo consigo soy un inútil. La emoción asociada al fracaso es tristeza, ansiedad, culpa, vergüenza y autodepreciación.
2. Todas las personas deben ser amables y justas conmigo; si no lo hacen, son despreciables y malos y merecen ser castigados. La emoción asociada es furia y rabia.
3. Las condiciones de mi vida deben ser absolutamente confortables y fáciles para que pueda conseguir lo que quiero sin mucho esfuerzo e incomodidad. Si no, el mundo es terrible y no podré resistirlo. Las emociones, en este caso, serían pena, sensación de deficiencia, cólera o autodepreciación.
Estas exigencias absolutas y dogmáticas generan unas "distorsiones cognitivas" que están en la base de las creencias irracionales (Dryden y Ellis, 2001):
1. Dramatización. Enfatizar en exceso lo negativo de un acontecimiento («es terrible que no consiga un trabajo, no imagino nada peor») descalificando lo positivo («y ya he acudido a varias entrevistas de trabajo»).
2. Exagerar lo insoportable de la situación («no voy a poder soportar mucho tiempo estar así»).
3. Inutilidad. Tendencia a criticarse o criticar a las personas o al mundo en general, si estos no proporcionan al individuo lo que cree merecer («soy un inútil, incapaz de ganarme la vida por mí mismo»).
4. Sobregeneralización. Tendencia a hacer generalizaciones excesivas a partir de unos pocos datos («fui a una entrevista de trabajo y no me cogieron, ¡encontrar trabajo es imposible!»).
5. Pensamiento absolutista. Del tipo «todo o nada», «siempre o nunca» («la vida nunca me ha dado una oportunidad, todo me sale mal»).
6. Perfeccionismo. Búsqueda constante de la perfección en todas las tareas («lo he hecho bien, pero debería haber sido perfecto»).
7. Adivinar el porvenir. La persona está segura de que conoce lo que va a suceder y de que no será positivo («no conseguí el trabajo, nunca más me darán una oportunidad»).
Estas demandas absolutas generan en la persona una tensión emocional que da lugar a
dos tipos de perturbación psicológica:
a. La ansiedad del Yo. Se produce cuando la persona se autocritica por no satisfacer las peticiones absolutas que se hace a sí mismo. Ello suele llevarla a evitar situaciones en las que pueda fracasar o pueda recibir la desaprobación de los demás.
b. La ansiedad perturbadora. Se da cuando las peticiones de bienestar que se le exigen a la vida no son satisfechas. Tiene que ver con las demandas que el individuo dirige a los otros o al mundo. Esta ansiedad está asociada a una baja tolerancia a la frustración y el malestar. Dado que cada tipo de ansiedad se acompaña de creencias irracionales diferentes, es importante identificar cada una de ellas y buscar el tratamiento adecuado.
🎯 ¿Qué tienen en común estas creencias?
Son demandas absolutistas (“debo”, “tengo que”, “es terrible que…”).
Generalmente comienzan con “debería” o “tengo que”.
No aceptan que la realidad puede ser imperfecta o diferente de lo que uno desea.
Llevan a emociones disfuncionales (como ira, ansiedad, culpa, depresión).
✅ ¿Qué se hace con estas creencias en la TREC?
Se trabajan mediante:
Identificación de la creencia irracional.
Disputación lógica y empírica: cuestionar su validez.
Reformulación racional: convertirla en una creencia más flexible, realista y saludable.
📍 Ejemplo de transformación
Creencia irracional: “Debo hacerlo todo bien o soy un fracaso.”
Creencia racional alternativa: “Me gustaría hacerlo bien, pero si fallo, no significa que no valga como persona. Todos cometemos errores.”