Edad: 45 años
Rol: Dirigente político del Pueblerinismo
Apariencia Física: Cornelio es un hombre que aún conserva rasgos de una cierta apostura juvenil, aunque la vida de excesos comienza a pasarle factura. Mide alrededor de 1,78 metros, con una constitución que tiende a ser corpulenta, pero que disimula bajo trajes impecables y caros, usualmente de colores oscuros que contrastan con camisas blancas inmaculadas. Su cabello, antaño castaño oscuro y abundante, comienza a mostrar canas incipientes en las sienes, que él se niega a teñir, argumentando que le dan un aire de "experiencia y sabiduría". Tiene una mandíbula fuerte y prominente, una nariz ligeramente aguileña y unos ojos de un color marrón intenso que pueden irradiar calidez y empatía en un instante, y al siguiente, mostrar una frialdad calculada. Su sonrisa es su arma más poderosa: amplia, contagiosa y llena de una aparente sinceridad que desarma a muchos. Siempre lleva un reloj de alta gama y gemelos discretos, pero ostentosos, que brillan sutilmente bajo las luces. Aunque no es inherentemente feo, hay una cierta hinchazón en su rostro y una ligera papada que delatan su afición por la buena comida y el alcohol, aunque públicamente se declara un hombre de "hábitos austeros".
Personalidad: Cornelio es un maestro de la doble moral y la manipulación. En público, encarna al político cercano al pueblo, al "defensor de los desamparados". Su discurso es florido, lleno de metáforas sobre la lucha de clases, la injusticia social y la necesidad de proteger a los más vulnerables. Es capaz de conmover a las multitudes con lágrimas fingidas y promesas vacías, presentándose como un mártir que sacrifica su tiempo y energía por el bienestar de los demás. Es un orador nato, con una voz potente y modulada que sabe cuándo elevar el tono para la indignación y cuándo susurrar palabras de consuelo.
Sin embargo, tras bambalinas, Cornelio es un individuo cínico, ambicioso y despiadado. Desprecia profundamente a las personas que dice defensor, a quienes consideran ingenuos y fácilmente manipulables. Su ego es inmenso y se alimenta constantemente de la admiración y el poder. Es impaciente y autoritario, acostumbrado a que se cumplan sus órdenes sin cuestionamientos. Es un calculador frío, que mide cada palabra y acción en función de su beneficio personal y el avance de su agenda. La lealtad para él es una herramienta, no un principio, y sin duda en sacrificar a sus aliados si es necesario para alcanzar sus objetivos. Aunque se muestra afable y cercano en público, en privado está reservado y desconfiado, consciente de la cantidad de enemigos que acumula con su doble juego. Su paciencia es limitada y puede estallar en rabietas privadas cuando las cosas no salen como él espera.
Antecedentes: Cornelio proviene de una familia de clase media baja, lo que le permite explotar el discurso de "haber vivido las carencias del pueblo". Constantemente menciona sus "humildes orígenes" y cómo "entiende el sufrimiento de la gente". Sin embargo, olvidó rápidamente sus raíces una vez que probó el poder. Su entrada en la política fue casi accidental, a través de un pequeño partido local donde rápidamente destacó por su oratoria y su capacidad para movilizar electoralmente. Poco a poco, fue escalando posiciones, dejando a su paso una estela de favores comprados, traiciones y promesas incumplidas. Fundó el "pueblerinismo" como un vehículo para su ambición personal, articulando un discurso populista y emocional que resonaba con la población más vulnerable y descontenta. Desde el inicio, el partido se financió a través de dudosos canales y prácticas corruptas, que Cornelio justificaba como "necesarias para la causa".
Su relación con Carlos, su asistente principal, es compleja. Carlos es su mano derecha, el ejecutor de sus planos más oscuros, y probablemente la única persona que conoce la verdadera naturaleza de Cornelio. Existe entre ellos una relación de dependencia mutua, aunque Cornelio siempre mantiene una clara distancia jerárquica.
La pertenencia de Cornelio a las fuerzas entre las sombras para dominar el mundo es un aspecto crucial de su trasfondo. Este grupo le proporciona financiación, información y protección, un cambio de su lealtad y su creciente influencia política. Para ellos, el "pueblerinismo" es una herramienta útil para desestabilizar la sociedad y avanzar en sus propios planos. Cornelio, a su vez, ve a este grupo como un medio para alcanzar un poder aún mayor del que podría soñar dentro del sistema político tradicional. Participa en reuniones secretas, recibe instrucciones encriptadas y está dispuesto a llevar a cabo acciones que van más allá de la simple corrupción política.
Otros datos relevantes:
Debilidades: Su ego es su mayor debilidad. La adulación y el reconocimiento lo ciegos y lo hacen vulnerables a la manipulación por parte de quienes saben cómo halagarlo. También subestima la inteligencia de la gente que considera inferior. Su creciente necesidad de acumular poder y riqueza lo vuelve cada vez más imprudente.
Miedos: Ser expuesto como el fraude que es. Perder el poder y la influencia que tanto ansía. La posibilidad de que Carlos lo traicione o que la organización secreta lo descarte.
Objetivos: A corto plazo, seguir escalando posiciones en la política, utilizando el "pueblerinismo" como plataforma. A largo plazo, alcanzar la cima del poder político en su país y utilizarlo para avanzar en los objetivos de la organización secreta. Amasar una fortuna inmensa y asegurarse una vida de lujo y privilegio.
Frase Típica (en público): "¡El pueblo unido jamás será vencido! Nosotros, los verdaderos hijos de esta tierra, lucharemos hasta el último aliento por los más necesitados".
Frase Típica (en privado): "Son unos idiotas, pero mientras votan por mí, que sigan creyendo en sus cuentos de hadas".
Cornelio "El Salvador" Vargas es un personaje complejo y peligroso, un reflejo de la hipocresía y la ambición desmedida que pueden corromper incluso a aquellos que se presentan como los salvadores del pueblo. Su ascenso en la política será un camino empedrado de traiciones y sufrimiento para aquellos que confían en sus promesas vacías.