En 1985, arqueólogos encontraron una momia de un niño inca a una altitud de 5,300 metros en las laderas del Aconcagua. Este hallazgo reveló mucho sobre las prácticas rituales de los incas.
Características del hallazgo:
· Identidad: Un niño de entre 7 y 8 años, sacrificado en un ritual llamado Capacocha, que era una ofrenda a los dioses.
· Estado de conservación: El cuerpo estaba momificado naturalmente debido a las bajas temperaturas, la sequedad y la alta radiación ultravioleta.
· Ajuar funerario: Incluía objetos como textiles, figurillas de oro y conchas marinas, que probablemente eran ofrendas sagradas.
· Causa de la muerte: Estudios determinaron que el niño fue drogado con hojas de coca y posiblemente alcohol, una práctica común en estos rituales para reducir el sufrimiento.
El hallazgo confirmó que el Aconcagua era un sitio sagrado para los incas, quienes lo consideraban un lugar de conexión con el mundo espiritual y los dioses de la montaña. Las condiciones extremas del lugar reflejan la devoción y el sacrificio que estas ceremonias implicaban. Sin embargo, hay dudas sobre si sería una momia inca, ya que estudios genéticos realizados sobre su ADN muestran que pertenece a linajes genéticos andinos relacionados con poblaciones que vivieron hace aproximadamente 14,000 años en América.