Pirandello define el grotesco
«Una vez superado lo trágico con la risa, a través de lo trágico mismo va quedando en descubierto todo lo ridículo de lo serio, y por eso también lo serio de lo ridículo, y la tragedia podría convertirse en farsa. Una farsa que incluya en la misma representación de la tragedia de su parodia y su caricatura, pero no como elementos superpuestos, sino como proyección de la sombra de su propio cuerpo, sombra torpe de todo gesto trágico».
efecto de contraste: orden y caos.
presencia simultánea de lo cómico y lo trágico
deformación
caricatura
identidad personaje-trabajo
lenguaje que no comunica.
escenografía realista abigarrada, caótica.
mezcla
.grotesco
contraste
lo oscuro y siniestro
sin límites entre el objeto y el hombre
cosificación
animalización
humor
individualismo
máscaras sociales
desmesura, desproporción
lengua, cocoliche
El teatro del grotesco exhibe el rostro obsceno de toda realidad, devela las máscaras, evoca a la vez lo trágico y lo cómico, apela a la risa que se ahoga al nacer entre la angustia o el dolor. La versión criolla del género signa los inicios de la gran actividad teatral en el país y remite al mundo del inmigrante, al patio del conventillo que es escenario de las peripecias de personajes de una cultura popular apresada en su "carnaval", en un habla mixturada que expresa su carácter peculiar.
Los dos dramaturgos cuyas obras integran esta antología pertenecen a épocas diferentes: Armando Discépolo, considerado el creador del género, escribió en las dos primeras décadas del siglo XX y sus piezas fueron representadas por compañías de éxito en teatros como el Nacional. Roberto Cossa, en cambio, es parte de la generación del 60 que vivió las luchas políticas de la Argentina, la represión de las dictaduras y las esperanzas del retorno a la democracia. Fue uno de los fundadores de Teatro Abierto, expresión estética de resistencia a la opresión. Los dos textos magistrales del grotesco criollo seleccionados aquí: Stéfano, de Discépolo, y La Nona, de Cossa, recrean problemáticas diferentes, pero nos enfrentan a un mismo mundo de sueños truncos y pasiones encontradas; una realidad que se desliza del humor al drama, que amplifica, como un espejo deformado, los males propios de los distintos grupos sociales.