Antes de que la Medicina se volviese científica, la transmisión y avance del conocimiento era a base de contar cuentos. Se convive con el maestro que cuenta cuentos de sus buenas experiencias y sus fracasos. Cuando se formaliza la Ciencia se universaliza el formato aceptable para escribir: Introducción, Metodología, Resultados, Discusión, Conclusión. Se establece un control cuasi monopólico de las publicaciones científicas con criterios muy estrictos de comités editoriales y revisión por pares. La posibilidad de criticar, controvertir, argumentar y comparar información generó un progresivo acercamiento a la verdad en todas las disciplinas, representando enormes avances para el desarrollo de la humanidad. Pero el Método no está exento de problemas y limitaciones.
Una es que el lenguaje de cada disciplina se ha ido especializando de tal manera que aun los expertos de un área más general tienen dificultad para entender lo que dicen en un área específica. A un retinólogo, le cuesta trabajo leer un artículo muy profundo de un estrabólogo y captar las finuras. Esto ha llevado a que sea necesario establecer “fe” en la Ciencia. Y por eso, hay muchos que la comparan con un culto o asumen que es una religión más. Pero hay una gran diferencia: Ud podrá no entender qué es eso de la amplificación de la luz con la emisión estimulada de radiación, pero cuando le tratan la retina para prevenir un desprendimiento de retina o lo ponen a ver con la corrección de la miopía, Ud entiende la diferencia entre una historia inventada y una historia que Ud no logra entender simplemente porque no le ha dedicado los años de estudio que son necesarios para lograrlo. Esta “barrera de la ignorancia” ha llevado a muchos a desconfiar de la Ciencia y a construir una para-realidad subjetiva en la que disfruta de todos sus avances, pero escoge caprichosamente en que creer. La consecuencia es que el avance de la Ciencia termina alejando a muchos de la verdad.
El segundo problema es que el Método exige mucha precisión en el lenguaje. Cada frase debe ir apoyada por citas bibliográficas y la secuencia debe seguir un orden lógico y coherente. Aun teniendo todos los datos y claridad sobre lo que se quiere decir, el solo hecho de escribir un artículo científico, es en sí una especialidad. Muchos pagan buenas sumas de dinero para que su artículo cumpla todos los requisitos canónicos, sea publicado y así recibir el debido reconocimiento. Y como cada publicación en revistas de prestigio es una brillante medalla en la hoja de vida que representa prestigio, fama y dinero, ésta motivación puede convertirse en la razón principal de la existencia del científico. Quien comienza buscando la verdad, termina obsesionado con la fama y el dinero.
Y esto lleva al tercer problema derivado del “publish or perish”.
Para progresar en el mundo académico, para ser reconocido, para ser considerado científico es indispensable publicar. Entre más publicaciones y más importantes sean, mejor nivel de ingresos y más fama disfruta un autor. Se produce entonces una transformación en la estructura del Ego y en las motivaciones. El deseo de lograr un avance científico, de hacer un aporte importante para la humanidad, aunque esté relacionado con el objeto de la investigación, pasa a un segundo plano, siendo el brillo del ego, su importancia, el número de reconocimientos y el ingreso económico lo que termina pesando más. El axioma termina siendo “publish and be rich”, para muchos. Esto tiene dos consecuencias nefastas para la Ciencia. Una es publicar por publicar. Se conoce el sistema, se tienen las conexiones, se sabe que pasa los filtros y se logran publicar intrascendencias. Resultado: el 50% de la literatura científica no la lee nadie. Nunca. La otra, más grave, es el fraude, que toma muchas formas, siendo la falsificación de los datos la más socorrida. Son muchos los ejemplos de goles que le han logrado meter a revistas reconocidas, como el artículo que estableció la asociación de vacunas con autismo. Hizo mucho daño directo, pero sobre todo mucho indirecto ya que se publicaron, ya no en Ciencia, innumerables teorías conspiratorias que en algunas comunidades llegaron a enlistar hasta un 30% de la población y han producido un incremento notable de muertes infantiles por enfermedades prevenibles. En mis más de 40 años de práctica, acudiendo cumplidamente a Congresos y haciendo lo posible por leer la literatura científica de mi campo, tuve oportunidad de vivir un buen número de “desviaciones de la verdad”, para usar un término benigno, ya que no citaré referencias. Una de las más notables fue la queratotomía radial (KR), Siempre apoyada por Ciencia y estudios serios, se diseminó como pólvora entre los oftalmólogos. Una regla que siempre he usado para caer menos, es que si la revelación va contra el sentido común o “contra natura” dude de ella. Yo me opuse a la KR, lo que me hizo muy impopular entre los colegas. Me parecía que hacerle múltiples cortes a un tejido sano, tan excepcional y delicado, tenía que tener consecuencias negativas. Pero estaban todos los estudios que le daban tranquilidad a los Oftalmólogos y seguridad a los pacientes. Todos publicados, todos muy científicos. Clasifiqué de retrógrado de no querer dejar avanzar la cirugía y las soluciones a los pacientes. 10 años después, las hipermetropías severas, los astigmatismos irregulares, la inestabilidad refractiva, las úlceras recurrentes, las complicaciones asociadas a cirugía de catarata, terminaron por hundir la KR. Y contaré, mal contado, hasta donde me permite la memoria, otros ejemplos.
Una conferencia respaldada por un estudio muy bien hecho con buen seguimiento. La mejor solución para el desgarro gigante era hacer microencarcelacientes retinales de la periferia con diatermia una vez se había logrado reposicionar el colgajo retinal. Idea genial. Fantásticos resultados. Llegue a implementarla y alcance a hacerlo en dos oportunidades con resultados desastrosos. Proliferaciones y contracciones de la retina imposibles de tratar. ¿Qué había hecho mal? Busqué al autor, busqué artículos. Desaparecida toda huella.
Desarrollo del pegante tisular que cerraba los agujeros maculares sin más esfuerzo que depositar una gota del mágico elixir que preparaba con sigilo y bien protegido por patente, el inventor y autor del artículo y conferencia. Poco tiempo después se encuentra que los datos eran fraudulentos y el connotado profesor cae en desgracia.
Durante un buen tiempo, cada cual exponía su técnica de “translocación macular” Que la montaña venga a la mácula, parecía ser el lema. Desesperado por no obtener los resultados que se publicaban estuve dispuesto a alistarse en un curso, que cancelaron y poco se volvió a hablar del asunto.
Unos pocos ejemplos de cómo la búsqueda de la verdad suele estar llena de tropiezos y el camino de la ciencia no siempre es recto. No puede caerse en la ilusión de la infalibilidad del método científico. En últimas es eso que dice: un método para buscar la verdad. Que puede ser mal utilizado, deformado o abusado. Y habiendo tan sustanciosos panes, no es difícil caer en la tentación.
Un defecto último de la literatura científica es que suele ser un ladrillo. Siempre me han impresionado quienes son capaces de leer un artículo al detalle, disecar los métodos, los números, las estadísticas, la secuencia lógica, la discusión y las conclusiones. Admirable capacidad analítica pero sobre todo, maravillosa paciencia para ser capaz de incorporar todos los detalles. Tengo que admitir que nunca me pude colgar esa virtud y ya se que nunca me la colgaré. Esos son seres excepcionales. La mayoría de los mortales, si mucho leen el sumario, o se van a las conclusiones. (que con tanta frecuencia dicen que no demostraron nada por lo que se necesitan más estudios).
Pero los médicos no son todos científicos nerdos que solo leen y escriben literatura científica. Muchos han aspirado a ejercer también la Literatura. Y valoran lo que es un buen escrito. Fluido, sabroso de leer y que deja un mensaje. Es posible escribir sobre ciencia sin tanto rigor? El cuento es viejo y muchos, incluyendo connotados científicos lo han hecho. Para acercarse a los colegas o al público, para destacar o promocionar una idea. O simplemente para que los lean. El campo se ha llamado Medicina Narrativa. Hay libros, revistas, blogs, podcasts, generadores de contenido médico como Medscape y muchas otras iniciativas, promovidas por el profesor y autor de historia de la medicina, el Patólogo Dr. Pedro Rovetto, quien ha asumido el Karma de sufrir mi amistad.
La pretensión de esta página, es por tanto, tratar de contar cuentos médicos a los colegas, sea para distraerlos con algo de su oficio, o para tratar de dejarles alguna enseñanza.
Habrá críticos que plantean que todo lo anterior no es más que un ejercicio retórico de alguien que no tuvo la disciplina de adoptar el método científico con el debido rigor y publicar. Y reconozco que estarían en lo cierto. Tengo una profunda admiración por los miles de mentes brillantes que han sido capaces de ver lo que la mayoría de los mortales no vemos, pero sobre todo han sido capaces, con el método científico de demostrarle a los demás que lo que vieron es verdad. Son admirables también quienes, independiente de su motivación, han sido capaces de colgar en su CV una gran cantidad de artículos que vistos individualmente pueden no representar mayor avance, pero analizados como aporte integral, han ayudado al avance de la Ciencia en campos muy especializados.
Por eso, y a pesar de la pretensión ya planteada, los escritos que se encuentran en esta página, no tienen ninguna pretensión. He escrito cuentos para niños sin más aspirción que poderselos leer a mis nietos. Creo que de allí obtengo la autoridad para escribir cuentos para oftalmólogos y amigos.