Hola, China. ¡Tantos temores infundados con la opción de hacer negocios contigo, China querida! Algunos se aterran por la ofensa a Trump, el magnate que solo se interesa por los negocios. Tian na! Si representamos el 0,01 % del comercio global de EE. UU. que tiene con nosotros un superávit que es apenas un 0,1 % del déficit que tienen contigo. Seamos realistas: no existimos.
Luego vienen otros con el susto de quedar amarrados por tu “correa” (Yi dai,Yi lu– la famosa Belt and Road). Es obvio que, siendo grande y poderoso, vas a tener influencia. Es lo normal. Los países que supieron aprovechar la influencia del Tío Sam se volvieron ricos. Aquí, en cambio, parece que nos esforzamos por seguir siendo chiquitos, desconocidos y pobres, repitiendo la vieja cantaleta del “imperialismo”.
Negociar contigo podría traer grandes proyectos de infraestructura, tecnología y un mercado inmenso para nuestras tímidas capacidades productivas. Si tuviésemos olfato, te entregaríamos en concesión el diseño, construcción y operación de toda la red vial y ferroviaria del país. Total, lo que tenemos es una combinación de ingeniería rudimentaria con una visión pichicata que nos impide hacer una obra que no se caiga al año siguiente. Aquí culpamos a la “difícil geografía” cuando se derrumban las carreteras o un túnel demora décadas. Para ti, eso sería un cuento chino.
Podríamos aprovechar la excusa ecológica para traer a BYD, fabricar “el carro eléctrico colombiano”, barato, pequeño, copiable. Tal vez así podríamos parar el genocidio motociclista y aprender lo que significa autoridad y orden en el tránsito.
Pero duibuqi, China. Discúlpanos. Ni este ni ningún plan concreto llevaba el Gran Líder Galáctico. Estaba convencido de que bastaba con darle un gran abrazo comunista y revolucionario a Xi, quien ignora el concepto. No sabía —como tampoco lo sabe la izquierda latinoamericana— que allá lo único que queda de comunista es el nombre y que operas el más salvaje de los capitalismos , lleno de billonarios que ya alcanzan a los gringos.
Lo devolviste con el rabo entre las piernas, sin tren transoceánico, con el cerebro hinchado por una ideología caduca y el pecho inflado en su convicción de haber asombrado al mundo. Y en efecto fueron muchos los noticieros de este verde planeta donde se burlaron de las burradas que fué a soltar allá.
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Visitar el Parque Nacional de las Smoky Mountains es una lección viva sobre cómo proteger el medio ambiente sin aislarlo del ser humano– lección que se repite en los 59 que tiene el país. Allí, la conservación no se logra con exclusión, sino con orden, respeto y educación. Las carreteras que lo cruzan son de una calidad envidiable, diseñadas para integrarse al paisaje. El acceso es libre, pero regulado por la disponibilidad de parqueo. No hay vehículos fuera de lugar, ni basura, ni negocios invadiendo el entorno.
El turismo es masivo, pero silencioso. Los visitantes —de todas las edades y razas— caminan entre bosques frondosos, ríos cristalinos y cascadas poderosas por senderos impecables y señalizados. Los hay para todos los niveles: desde accesibles para sillas de ruedas y coches de bebé hasta desafiantes para los más aventureros. Múltiples centros de información, integrados con sobriedad al paisaje, orientan al visitante, educan, y ofrecen materiales de lectura y actividades formativas.
Los encuentros con animales salvajes son frecuentes, pero casi nunca terminan en incidentes. Nadie se acerca, ni los molesta. La fauna convive con el visitante como si supiera que ese espacio les pertenece a ambos. La limpieza es absoluta; el respeto, palpable. La financiación proviene de donaciones, ventas de artesanías locales y material educativo, y del boyante turismo que se desarrolla alrededor del parque. La comunidad cuida el parque porque lo disfruta y le genera el sustento.
Qué contraste con nuestra realidad. Aquí, proteger significa prohibir. Se cierra el acceso a la naturaleza o se reduce a números ridículos y requisitos fastidiosos. Y lo que no se conoce ni se ama, se abandona. Así, sin recursos para cuidarlos, nuestros parques terminan ocupados por mineros ilegales contaminando ríos, taladores que deforestan sin piedad y grupos de criminales y secuestradores que encuentran refugio. Lo que se había logrado en la primera década de este siglo se está acabando por desatención y descuido. Se pierde la educación ambiental que significa admirar y ver la naturaleza. Si en vez de ilusos discursos que imaginan a América Latina convertida en Amazonía, aplicáramos un modelo real de conservación con acceso abierto y regulado, podríamos convertir nuestra biodiversidad en motor de educación, turismo y orgullo.
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La inyección verde del COP16 significa que Colombia puede hacerse una reflexión sobre sus valores, la forma de aprovecharlos y convertirse en ejemplo.
Es posible que el trabajo de la “zona azul” no tenga un impacto muy significativo en la biodiversidad del mundo, pero si el entusiasmo de la “zona verde” se estimula y amplifica a todo el país, se abre una gran oportunidad de un desarrollo armónico con la naturaleza.
En contravía del documento aprobado, dudo mucho que eso se logre gracias a los “saberes ancestrales” de los indígenas.
Si es verdad que los grupos indígenas más primitivos no han destruido su entorno, pero más que por sabiduría ha sido por ignorancia. No conocen la imprenta, la agricultura, ni ninguno de los avances científicos que han permitido que la humanidad crezca, se extienda por el mundo y mejore su calidad de vida. Es válido que todo ser humano aspire a una vida sana, una alimentación equilibrada y unas comodidades básicas que no ha generado ninguna sabiduría ancestral. Los indígenas no han dañado la naturaleza porque no han progresado, y llevan unas vidas precarias y dificiles. La gracia es que hayan logrado subsistir los 10.000 años que lleva la humanidad progresando y arrasando.
La sabiduría rescatable es la del conocimiento empírico de algunas plantas medicinales, muchas de las cuales ya han sido estudiadas y diseminadas por la farmacología. Y sin duda sus elementales bases filosóficas de integración y respeto con la Pacha Mama, nos sirven mucho para enmarcar lo que debemos hacer para no seguir destruyendo nuestro entorno.
La oportunidad para Colombia no consiste en imitar a los indígenas y volver a la primitiva vida de la selva. Consiste en usar la ciencia y la tecnología para lograr un desarrollo que mejore la calidad de vida sin dañar el entorno. Legislación fuerte e ideas innovadoras, como muchas de las que se vieron en la zona verde, que permitan parar el daño y recuperar lo dañado. Asumir el costo y el esfuerzo de limpiar ríos y mares, conservar bosques y selvas, proteger la fauna y flora, imponer una agricultura e industria que no afecten el entorno natural.
Si, viviendo la realidad de lo que hemos sido capaces de hacer, logramos sacudir los mitos ideológicos, podremos ir arreglando todo lo que nos ha quedado mal, con un diálogo civilizado y pacifico.
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Que 16 veces hayan sido capaces de reunirse representantes de casi toda la humanidad a discutir las medidas que hay que tomar para preservar el planeta con su diversa fauna y flora, es muy esperanzador.
Después de entender el enorme esfuerzo y dedicación que implica organizar esas reuniones y aplaudir el trabajo de Gobernadora, Alcalde y todo el equipo implicado, se pueden poner en perspectiva las críticas. Puede ser cierto que hay más literatura que hechos o que muchos incumplen los pactos, pero el solo hecho de que sean capaces de reunirse, dialogar y pensar en el bienestar universal es un enorme avance. Porque es con la suma gradual y paciente de pequeños aportes, ideas e innovaciones que se logran superar las dificultades. Entendiendo los avances previos y construyendo con un diálogo civilizado la progresión. No es con visiones apocalípticas, producto de información incompleta que entra a una mente turbada por un Marxismo mal reciclado, que concluyen que hay que arrasar con todo, para poder crear su imaginario mundo feliz.
Independiente de que tanto le aporte al mundo este esfuerzo de tantos en Cali, es indudable que la ciudad sí se ha beneficiado. Más importante aún que el transitorio provecho económico directo, es la recuperación del espíritu cívico y de comunidad que se genera por la confianza en sus dirigentes. Muy significativo para una ciudad que hace muy poco fue símbolo de vandalismo, violencia y desgobierno que llevó a que muchos de sus talentos la abandonaran.
Lo que se ha logrado en la zona verde es prueba irrefutable de que con seguridad y orden se avanza en civilización y bienestar para todos. Recuperar las calles para los caminantes, sacando los vehículos, es un acierto que ha sido probado en innumerables pueblos y ciudades del mundo. Los pocos ensayos tímidos que se han hecho en Colombia, como Cartagena y Villa de Leyva han sido un impulso para el comercio, el turismo y la calidad de vida.
Sacar los carros del centro y de San Antonio ha sido un clamor de muchos años de quienes han tenido la experiencia de ver iniciativas similares y experimentar sus beneficios. Si se hace en forma planeada y organizada, integrando los vendedores ambulantes a la solución, se puede convertir en un ejemplo que se disemine a otros sectores y otras ciudades y se convierta en modelo de ciudad sabrosa de vivir.
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Ciudades Pequeñas, Ciudades grandes
¿Qué se considera una ciudad pequeña o una ciudad grande?
Para efectos de transito y movilidad se puede considerar extensión, diámetro y densidad
Consideremos el área en Km2
La ciudad más extensa es Nueva York con con 17.495
Le siguen 77 ciudades con extensiones de más de 1.200
Cali con 1200 es grande o pequeña?
En cuanto a densidad 3.000 habitantes por Km2 es ciertamente muy inferior a los 13.438 de Manila y otras 135 ciudades del mundo que tienen una densidad mayor.
¿Es Cali una ciudad densa?
En cuanto a la distancia que hay que recorrer para atravesar la ciudad podemos mencionar a Los Ángeles con 133 km, o Madrid con 43 km.
Cali, en su eje más largo tiene 15 km, lo que quiere decir que en bicicleta sin interrupciones, se recorrerá en media hora.
Ahora si hablamos de trenes de cercanías y tomamos el ejemplo de Madrid, la “cercanía” más corta es 23 km y la más larga 40 km.
En Cali, la distancia de su frontera a Jamundí y Yumbo es de 13 km.
Con estos datos se puede concluir que el concepto de que Cali es una ciudad muy grande para considerar una solución de transporte con vías exclusivas para vehículos eléctricos pequeños de baja velocidad y bicicletas, NO tiene validez
Un tren de cercanías tiene sentido con UNA estación en Sameco y un solo trayecto a Yumbo y otra estación en Universidades con un solo trayecto a Jamundí, una estación en Paso del Comercio con trayecto a Palmira. Y para considerar una estación en Alfonso Lopez con trayecto a Florida y una en Portada al mar con trayecto a Dagua.
Dentro de Cali 3 ejes norte sur y 5 ejes oriente occidente exclusivos para vehículos eléctricos de baja velocidad (max 40km/hora), bicicletas y peatones, eliminando semáforos ya que hacer cruces a desnivel para tráfico liviano es mucho menos costoso, mucho más rápido de hacer y más apropiado para la poca desarrollada ingenieria civil Colombiana.
Un plan asi implica una exigencia muy estricta en educación para licenciar el transito por las zonas exclusivas y control para hacer cumplir las normas.
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Que el transporte público tiene que ser subsidiado parece ser una verdad que nadie está dispuesto a discutir. Y sin duda es una maravilla en las ricas socialdemocracias europeas. Montarse en un tren y recorrer en dos horas 500 km para llegar al centro de una ciudad es una maravilla. Subirse a un bus o un metro pagando con el celular sin haber hecho inscripción alguna y guiado por google maps que dice hasta el minuto de llegada del próximo bus o vagón, transmite una sensación insuperable de civilización.
¿Cómo no va a ser esa una solución superior a cualquier otra forma de moverse? Cómodo, seguro, confiable y a un precio razonable.
Cómo es que nosotros, por estos trópicos, no vamos a ser capaces de imitarlos. Y nos inventamos los transmilenios, transcaribes y MIOs. Desbaratamos las ciudades durante años dizque para hacer unos carriles exclusivos que con escasa educación, pocos respetan y menos controlan. Y claro, tienen que ser subsidiados. Como muy claramente dijo el Director del MIO hace poco: si le metemos los costos de la flota (y no se diga de las vías y las estaciones) el precio es impagable. Solo se puede pagar la operación con lo que se cobra de tarifa al público.
Y hasta allí todo muy bonito. Si no se tienen en cuenta tres detallitos.
El PIB per cápita de los países que subsidian así su magnífico sistema de transporte puede ser entre 5 y 7 veces el de Colombia. Además el porcentaje de contribuyentes es mucho mayor. Esto hace que el presupuesto nuestro sea el 2% de los más grandes y ricos y el 10% de ricos de tamaños comparables. El total puede ser ligeramente mayor que el de países que tienen un 10% de nuestra población. Tienen plata, luego pueden subsidiar.
Inventarle al estado una carga adicional no parece muy racional. Ya tiene que subsidiar la educación, la salud, la justicia, la policía, el ejército, el congreso, las minorías, los indígenas, los desposeídos, el ambiente, el deporte, el arte, la ciencia y un largo etcétera. De donde va a sacar el estado, o los departamentos y municipios plata para tanto subsidio?
El segundo detalle es que la mayoría de los países que montan esos sistemas de transporte, los hacen ellos mismos u otros ricos que están en el mismo círculo comercial. Ellos diseñan, ellos construyen, ellos hacen los vagones y los buses, los sistemas de control. Por tanto la plata recircula. Son recursos del estado que estimulan la industria local que luego tributa.
Aquí, como en el caso de los ferrocarriles con la venta de Panamá, el flujo es neto hacia afuera. La plata, de todo el proceso, se va para fuera. Nos la prestan de afuera para que la gastemos afuera y re-estimulemos la economía de ellos, mientras aquí nos empobrecemos pagando empréstitos y sosteniendo sistemas que no son viables.
¿Porque necesitamos un costoso vagon o bus, hecho en alemania para mover a una población que no lo puede pagar? ¿Por qué no buscar un sistema más elemental de transporte, que no requiere toda la sofisticación de países con cambios estacionales dramáticos. Aquí lo peor que nos puede pasar es un aguacero. Y protegerse del agua es muy barato. La tecnología para fabricar en el país carros eléctricos está disponible. Lo único que falta es que alguien se ponga a la tarea de hacerlo, con algún respaldo del gobierno y cooperación de las ciudades. Un vehículo citadino liviano eléctrico de no más de 40 kms/hora (simplemente se construye para que no ande más rápido). Un vehículo que no mata a nadie en un accidente, que usa la mayor parte de su energía para mover a pasajeros y no a sí mismo. Fabricado todo en el país, se vuelve una fuente enorme de empleo con la competencia por la manufactura y luego en mantenimiento y reparación. Un vehículo así ocupa un área mucho menor de pavimento, no contamina, no hace ruido, y permite, si las ciudades lo involucran en sus planes de desarrollo, moverse con agilidad por la ciudad. De hecho es el modelo ideal para usarlo combinado con las bicicletas y patinetas eléctricas compartidas, en donde el usuario paga por minutos de uso. La inversión más grande en un sistema así por parte del estado, sería en educación y control de todo el sistema, que parcialmente se paga con los permisos de acceso de todos los que adquieren el derecho a circular en los carriles exclusivos.
El tercer elemento que no se tiene en cuenta en los sistemas masivos es la baja cultura y el pobre respeto a la autoridad, lo que hace que el porcentaje de colados sea altísimo y no haya autoridad que lo controle lo que lleva a empeorar el desastre económico que estos sistemas significan.
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El tren de cercanías es el que conecta suburbios y pueblos vecinos con una ciudad grande. Las estaciones suelen estar ubicadas en la periferia de la ciudad y son el punto de conexión con un sistema de transporte público que suele ser una combinación de metro, bus, taxis y ciclovías. Algunas líneas de cercanías pueden ser continuas con las líneas de metro.
El tren de cercanías de Cali inicia con una sola línea que atraviesa la ciudad de sur a norte y conecta Jamundi con Yumbo. La atraviesa por superficie y la parte por la mitad, anticipando un problema de circulación enorme. Con la frecuencia de trenes y número de estaciones planeadas dentro de Cali, recorrer la ciudad en el eje oriente occidente va a exigir pasos elevados que van a concentrar todo el tráfico.
Pasar un tren por la mitad de la ciudad por la superficie es un error conceptual como el que determinó el fracaso del MIO. Se invirtió una enorme suma en crear unos carriles exclusivos en el centro de las avenidas que pasan por estaciones para permitir el abordaje de pasajeros a nivel. Pero fue necesario construir largas y costosas rampas para llegar a las estaciones o instalar semáforos peatonales que ralentizaron el tráfico. Para muchos usuarios, un recorrido de 5 km que antes hacía caminando 100 mts hasta un paradero, se volvió una hazaña de 1k para llegar a la estación. 15 min de espera, y 1 o 2 km de caminata de la estación de llegada a su destino final. Resultado: miles compraron motos generando un desastre de tránsito y salud pública, por los miles de accidentes asociados a las nulas exigencias en educación y entrenamiento. El resultado fue un desastre financiero y de movilidad. Si el tren de cercanías no se diseña teniendo en cuenta el efecto global sobre movilidad y se concentra solo en cálculos del número de pasajeros que va a mover, sin la certeza de si los pasajeros se vana mover más eficientemente, tiene el riesgo de convertirse en otro desastre financiero y de movilidad que se le agrega a la ciudad.
Para ciudades pequeñas, sin mayores problemas de clima, son mucho más eficientes los sistemas basados en ciclovías y vehículos eléctricos livianos de baja velocidad. Además tienen mucho más posibilidad de estimular la economía y empleo local, mientras que en un tren importado lo que hay es una transferencia neta de recursos al exterior.
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Y sucedió que bajó, con algunas horas de retraso, del lujoso Burj Al Arab, el ENVIADO con las tablas inscritas en piedra de los 10 mandamientos. Su cara le brillaba pues había estado hablando con Dios. Cuando los demás enviados vieron que su cara le brillaba, no se acercaron a él, pero recibieron agradecidos la palabra del Señor y las llevaron a todas las aldeas del mundo para cumplirlas:
“1.La humanidad debe saber que si la política mundial no supera la crisis climática se extinguirá.
Los tiempos de extinción que vivimos deben empujarnos a actuar ya y globalmente como seres humanos con o sin permiso de los gobiernos.
Es la hora de la movilización de la humanidad toda.”
Y viendo la extinción tan cerca, comenzaron a empujarse los unos a los otros, y en vista de tanta empujadera, la humanidad toda comenzó a abandonar sus gobiernos movilizándose en carros, trenes y aviones lo que aceleró la extinción y quedaron solo los gobiernos.
“2.El mercado no es el mecanismo principal para superar la crisis climática. Es el mercado y la acumulación de capital quien la produjo y no serán jamás su remedio.”
Y sabiendo que en el mercado estaba la causa de todas las desgracias, decidieron pararlo. Y paró la producción de alimentos y productos. Y paro el intercambio de bienes y servicios. Y sobrevino la hambruna que aceleró la extinción, quedando solo unos pocos Presidentes que tenían las reservas apropiadas.
“3.Solo es la planificación pública y global multilateral la que permite pasar a una economía descarbonizada mundial.
La ONU (Organización de Naciones Unidas) debe ser el escenario de dicha planificación.”
Y se dedicaron a planificar, y a discutir y hablaban en muchas lenguas por lo que no se entendían ni lograban acordar nada y cuando algunas cositas acordaban, casi nadie las cumplia y mientras tanto todos se iban extinguiendo, mientras los que discutían estaba bien protegidos con reservas que habían planificado para ellos.
4.”Es la política mundial, es decir, la movilización de la humanidad la que corregirá el rumbo y no el acuerdo de tecnócratas influidos, muchos, por los intereses de las empresas del carbón, del petróleo y del gas.”
Y se movilizaron para acabar con el carbón, el petróleo y el gas y cuando lo hubieron acabado se dieron cuenta que ya no tenian como movilizarse y que el petróleo era la base de infinidad de productos y de esa manera se lograron extinguir mucho antes de lo programado.
5.”Hay que salvar los pilares del clima del planeta, antes que nada. La selva amazónica es una de las cuatro existentes. Colombia otorgará 200 millones de dólares anualmente, durante 20 años, para salvar la Selva Amazónica en su territorio. Esperamos el aporte mundial.”
Y se dedicaron a salvar todos los pilares que en el mundo había como el Burj Al Arab, el Empire Estate y las torres Petronas, y viendo que la extinción seguía se sentaron a esperar el aporte del mundo, pero el mundo, siguiendo la guia de EL ENVIADO aportó tarde cuando ya todos estaban extinguidos.
6.”La crisis climática solo se supera si dejamos de consumir hidrocarburos. Es hora de desvalorizar la economía de los hidrocarburos con fechas definidas para su fin y valorar las ramas de la economía descarbonizada. La solución es un mundo sin petróleo y sin carbón.”
Y dejaron de consumir petróleo. Y habiendo acabado el petróleo no pudieron fabricar ni transportar los paneles solares, ni las baterías, ni las hélices, ni pudieron hacer hidroeléctricas, ni turbinas y se quedaron sin maquinas e insumos para la industria y sin fertilizantes para el campo, y se acabó el turismo, con todo lo cual lograron acelerar la extinción.
7. “Los tratados constitutivos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) van en contra de la solución de la crisis climática y, por tanto, se deben supeditar y reformar a los acuerdos de la COP y no al revés.
Mientras mantengamos el actual tratado de la Organización Mundial de Comercio no avancemos, retrocedamos en la solución de la crisis climática y nos acercaremos cada vez más al final.”
Y decidieron mandar para el carajo los tratados de comercio y monedas, y cada uno hizo lo que le dio la gana acabando con siglos de prosperidad gracias a los convenios que regulan el flujo de bienes y monedas. Y fue tal el desorden que se extinguieron en pocos años.
8.”El FMI debe iniciar el programa de cambio de deuda por inversión en la adaptación y mitigación del cambio climático en todos los países en desarrollo del mundo.
Las políticas de bloqueo económico hoy no favorecen la democracia y van en contra de los tiempos de la humanidad para actuar contra la crisis.”
Y decidieron que había que premiar a todas las dictaduras que abusan y explotan al pueblo, con lo que los regímenes totalitarios se multiplicaron, porque nadie creía ya en los principios y valores de la democracias y resolvieron que no había que pagar deudas por lo que se generalizó la desconfianza en el mundo, no volvió a haber producción ni comercio y se extinguieron
9.”La banca privada y multilateral del mundo debe dejar de financiar la economía de los hidrocarburos.”
Y comenzaron a financiar la fabricación y diseminación de fuentes alternas de energía, pero como todas dependen el petróleo y esta no tenía financiación, terminaron quebradas lo que llevó a acelerar la extinción
10.”De inmediato hay que iniciar las negociaciones de paz. La guerra quita el tiempo vital de la humanidad para evitar su extinción.”
Y lograron que se diseminase la confusión consistente en que la actividad criminal es guerra. Y comenzaron a negociar con las bandas criminales en todo el mundo y a llenarlas de privilegios y a pagarles para que no siguieran delinquiendo, con lo que se hicieron poderosas, dominaron el mundo y extinguieron la humanidad.
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“Vengo del primer país en el concurso de belleza porque en mi último discurso éramos el segundo pero el primero se quemó y lo poco que quedó lo inundó el salvaje capitalismo”
Consueta(C): ¡la que ganó fue Nicaragua! ¡Saque la pata!
“Saben de mi amor por las galaxias de este universo donde fui ungido por impoluto polvo de las estrellas que traigo para adornar como es debido esta conferencia y yo pongo los vallenatos y el aguardiente para el party”
C: ¡No es party de fiesta, es de partido! ¡Saquela otra vez!
“Gracias a las enseñanzas ancestrales transmitidas desde Zuhein Zuja fundamos el gran partido histórico que ha lavado la sangre del mercado infame y viene a mostrarles como es el asunto parar la economía para salvar la humanidatt..”
C: ¡Ay no!, que me dicen que es de parte, que somos parte de la conferencia!
“Porque empezaremos primero por salvar las partes, habiendo sido demostrado por la sabiduría campesina que las partes son esenciales para la adecuada reproducción de mi pueblo que no se va a dejar envenenar por el ingenio de unos blanquitos riquitos que venden baratísimo un fatídico polvo blanco dulzón..”
C: No más carreta, ¡hable de clima!
“Habran quedado convencidos de mis admoniciones despues de la madre de todas las inundaciones que les proporcionó la histórica ira de Sie, siguiendo la mitológica desproporción de toda la gasolina que se gastaron para venir aquí para no combatir ese carbón que tiene envenenados a los niños pobres del planeta..”
C: Si su avión es de los más gasolineros!
“Porque todos los aquí presentes en esta cita con la historia deben saber que el extraccionismo le extrae a los desposeídos lo que no tienen generando una contradicción histórica a la que todos, ricos y pobres, armados y desarmados, violentos y pacíficos, vestidos y desvestidos ..
C: por ahí es! porque esta es la convención mundial de la moda. Hable de cómo los efluvios de la moda papal, han beneficiado la paz total. El COP fue hace dos días…
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Aunque la necesidad de moverse haya perdido un poco de importancia a raíz de las habilidades digitales que aprendimos durante la pandemia, sigue siendo cierto que la movilidad en una ciudad determina la productividad de sus habitantes, para no mencionar su calidad de vida.
Cuando un porcentaje importante de los ciudadanos pasan muchas horas encerrados en los cajones metálicos que hemos dado en llamar carros, buses o vagones, es obvio que si no le están quitando tiempo al trabajo o estudio, se lo están quitando a la familia, la recreación o el sueño.
La meta de Alcaldes, planificadores y autoridades de tránsito en el medio mundo que le combina inteligencia al poder, es lograr que la gente pase la menor cantidad de tiempo posible cubriendo el pavimento.
Se las arreglan para hacer obras sin interrumpir el tráfico, ni cortar carriles. El metro francés se las ingenia para renovarse entre la 2 y 5 de la mañana y aun así no cortan el servicio del todo. Aquí, cuando se inició la construcción del MIO, bloquearon la Quinta 3 meses sin mover un dedo. Fue el paraíso de los ciclistas. La vía a la Calera en Bogotá lleva meses con un carril cerrado en una vía en la que caben perfectamente los dos. A ninguna autoridad parece importarle lo que ocurre y convierten al sentido común en virtud exótica.
Hacen un costosísimo puente (Cra 8a con suroriental) y le ponen un semáforo a las salida. Desbaratan durante meses para hacer un paso inferior (5a con suroriental) y le ponen reductores de velocidad y semáforo. Construyen un horrendo y claramente inútil puente peatonal y ponen un semáforo peatonal debajo.
Abrumados por la altísima morbimortalidad de las motos resuelven que las vías rápidas llamadas por alguna extraña razón autopistas, tienen límite de 50, apropiado para las zonas escolares que no se marcan ni hacen respetar. Ponen un buen número de policías a controlar un punto en el que todos se vuelven obedientes y arman un enorme trancón. Mientras tanto en las calles de los barrios circulan motos a 120 sin control alguno. Tampoco tienen límite, las absurdas normas que frenan la ciudad y no previenen nada. No hay muchos sitios en el mundo en los que uno encuentre en una calle frente a un hospital, una motocicleta en contravía a 100 con el conductor chateando, ¡delante de un policía! que ni se entera.
Que valioso sería que parte del presupuesto de tránsito se invirtiese en educar a los directivos. Que salgan y vean como funciona el mundo y vengan a aplicar medidas que si prevengan la accidentalidad y mejoren la movilidad. Quienes nos visitan no pueden creer el nivel de precariedad, lentitud y tontería con que nos movemos.
Pero además, agreguemos la obsesión de las marchas. No solo los miles que al marchar no hacen nada, sino los bloqueos e inmovilidad que generan a quienes si quieren trabajar. Ciudad que marcha mucho produce poco. Un buen ejemplo es la pobreza de Cuba, donde gran parte de la población se pasa largas horas todos los días haciendo cola para recibir la miserable ración que les dispensa el régimen. Los caleños lamentan la pobreza generada por dos meses de bloqueos, padecen lentitud en sus movilizaciones y lloran los muertos de las calles.
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Nuestras ciudades son, comparativamente pequeñas. Cali, Medellín y Barranquilla se extienden 20 kms. La gran Bogotá es el doble y todas las demás de allí para abajo. Esto quiere decir que si pudiéramos atravesarlas a una velocidad constante de 40 km/hora, nos tomaría media hora. Un plan que nadie se atreve a tener. Un país pobre no tiene los recursos para una red de metro de gran velocidad ni autopistas libres de cruces. Así que moverse eficientemente, es un sueño imposible lo que representa una pesada carga a la productividad.
Pero qué pasaría si en vez de movernos en cajones metálicos que pesan casi una tonelada y usan el 98% de la energía para moverse ellos mismos, fuésemos capaces de movernos en vehículos livianos eléctricos que no sean las armas letales que causan 7.000 muertes cada año? Podemos fabricar un carro ultraliviano con estructura blanda, con interior sencillo concebido para moverse en tiempos cortos y no para pasar horas en trancones, con motores eléctricos acoplados directamente a una o dos ruedas. (Idea que hizo rico a Elon Musk con su Tesla). Un vehículo así es mecánicamente simple y hay en el país la capacidad para fabricarlo. Las ciudades se transforman gradualmente para este tipo de transporte con menos cemento, menos megaobras, más verde, menos ruido, menos contaminación. Al ser livianos y bajos, los cruces son infinitamente menos costosos y sencillos de hacer, y se eliminan gradualmente los semáforos. Se impulsa toda una industria nacional de transporte ciudadano. En vez de gastar enormes sumas haciendo grandes avenidas, y puentes, importando carros cada vez más grandes y pesados o costosos buses y vagones de servicio público, que dejan a las ciudades y el país endeudados por siglos. Muchas ciudades del mundo se están devolviendo de un modelo que ni siquiera tuvimos cómo implementar.
Lo que requerimos son ciudades muy arborizadas con vías pequeñas de baja inversión para vehículos livianos con muchas intersecciones a desnivel, con exclusivo trafico eléctrico, que incluya bicicletas, electromotos, todos con máxima velocidad de 40. Los carros tradicionales y demás vehículos pesados se van restringiendo gradualmente hasta llevar a que sean solo para transporte intermunicipal o ejes viales. La solución de transporte público masivo no solo es arruinante para la comunidad que sufre un notorio deterioro en su calidad de vida, sino que no funciona cuando se hace a medias, porque no hay recursos, como lo han demostrado los Transmilenios,Míos y otros cuyos resultados han sido desastrosos. La gente se defendió con las motos que sin ningún control han creado desorden y mortandad sin precedentes. La mezcla de los dos tráficos y la nula inversión en educación es responsable de una de las tasas de accidentalidad más altas del mundo. En cambio, vías exclusivas para eléctricos ultralivianos en una ciudad amable, sin contaminación ni ruido, ni muerte, es un sueño del que hay que despertar para ir a encerrarse en un cajón metálico una o dos horas para recorrer 10 kms. Con alianzas público-privadas, Cali podría ser ejemplo para Colombia: tiene la base industrial, la geografía y el clima perfectos. Solo falta visión y voluntad.
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Hay temas que afectan a todos y por su importancia, la discusión debería hacerse con hechos y datos. Que los datos, obtenidos de la forma más objetiva posible y corroborados por múltiples fuentes, se usen para hacer un aporte válido a las iniciativas cuyos resultados puedan ser medibles y comprobables.
Es lamentable, que aun en temas de interés universal, prevalezca un enfoque ideológico abstracto, basado en lecturas y teorías revaluadas, con propuestas comprobadamente erróneas, que sirven solo para generar desesperación al presentar la visión catastrófica de “el capital, llevando al fin de la humanidad”
Hay que empezar por reconocer que un altísimo porcentaje de quienes se ocupan del cambio climático, han comprobado que si es inducido por la actividad humana y que eventualmente puede llevar a catástrofes, generando muerte y sufrimiento sobretodo en las regiones más pobres.
Para contribuir a una discusión racional, aporto aquí algunos números extraídos de las fuentes más confiables.
51 billones de toneladas de gases efecto invernadero, es lo que recibe la atmósfera.
0 es el efecto neto al que se debe llegar. No quiere decir 0 emisiones, sino que se deben llevar las emisiones a un número similar al de las captaciones.
28 años es el plazo que hay para lograrlo, siendo éste un número muy controvertido.
1.5 grados es lo que aumentaría la temperatura, generando subidas en el nivel del mar con extensas inundaciones en regiones costeras bajas.
1.7 trillones de dolares o 2% del PIB mundial (2020), es lo que el mundo tiene que invertir en nuevas tecnologías, baterías más eficientes, sistemas de captación, energías renovables, y producción de hidrógeno líquido.
3% de los 57 trillones que se tienen ahorrados en los fondos de pensiones del mundo es lo que este gasto implica, lo que lleva a preguntarse el sentido de acumular recursos para pensionarse en un mundo cada vez más invivible.
14% del PIB mundial fue lo que los gobiernos gastaron para enfrentar la pandemia y sus consecuencias económicas. El 14% de esa suma no parece mucho para “salvar el planeta”. Y en realidad lo que se salva es nuestra existencia. Yuval Noah sugiere que al planeta no le importa si ésta especie, escasa en “sapiens”, se agrega a la larga lista de extinciones.
½ trillón es lo que los gobiernos gastan anualmente en subsidios a las industrias fósiles.
2.4% del PIB mundial es el costo anual de la comida que se pierde, lo que indica que con solo mejorar la logística de la cadena alimentaria, se tendrían los recursos.
Estos números bien entendidos, permiten tener una visión optimista, ya que hay el capital, que combinado con libertad para la inventiva y la creatividad, podrá generar las soluciones. Esto se daráá en una economía de mercado que dirige los recursos a las propuestas más costo eficientes y no en una economía estatista y centralizada, en la que un sabidillo omnipotente, le dicta a “su pueblo” lo que hay que hacer. Maersk y los daneses están convirtiendo todos sus buques, que representan el 20% del transporte marítimo mundial, a hidrógeno líquido, producido con energía de turbinas eólicas en altamar. Un ejemplo de las miles ideas que nos llevaran a “net 0”.
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Se usa la palabra precisamente porque representa un conjunto de ideas que definen una forma de pensar. Por eso le acomoda tan bien al Marxismo y sus nuevas variantes. Ideas, deseos, teorías, elucubraciones. Si no tienen relación alguna con la realidad, no importa. Lo que importa es que suenen bonito, y tengan apariencia intelectual y compasiva. Quienes viven en ese etéreo mundo, suelen calificar los discursos ideológicos de profundos e impactantes, y los celebran con primor.
El liberalismo, por el contrario, se basa en analizar la realidad. Usar el método científico que consiste en observar, registrar, describir y ensayar. Ha sido adoptado por la mayor parte de la humanidad, siguiendo las conclusiones de varios premios Nobel de economía.
Seguirle dando vueltas a ideas pauperizantes, es el camino que ha escogido América Latina. Las diferencias en prosperidad están a la vista, como cuando nos comparamos con Corea, con una economía 6 veces la de Colombia, y 20 veces la de Corea del Norte, donde el manifiesto comunista va en tercera generación de privilegios dinásticos. La tozudez ideológica permite ignorar la obvia conclusión: estamos menos desarrollados por estar más cerca de Corea del norte que el sur. Aquí y en latinoamérica se cumple cada vez más que la riqueza se logra enchufandose al poder y no asegurando la libertad que premia el talento y la iniciativa.
Observar que a la humanidad la mueve el afán de superación, de mejorar, de poseer, puede ser menos romántico que fantasear equidad y justicia, pero es la realidad. Ese motor que tenemos dentro es el que nos lleva a innovar y tener la disciplina para trabajar duro, con tal de mejorar nuestra situación. Se denigra como una perversión egoísta, desconociendo que cuando se estimula y permite para todos, el resultado es una sociedad que mejora equilibradamente su nivel de vida. La prosperidad resultante significa mejor vivienda y alimentación, acceso a más bienes y servicios, transporte cómodo y eficiente, con mayor consumo de energía y más efecto invernadero. Al planeta no le importa si la contaminación la produce el capitalismo o el socialismo. Por eso resulta tan necio afirmar que la humanidad se esta suicidando con un arma llamada Capital. Tenemos 30 años para reducir los 51 millones de toneladas de gases invernadero que le agregamos a la atmósfera cada año. Se han hecho enormes avances y hay razonables esperanzas de lograrlo gracias a la creatividad para desarrollar fuentes de energía alternativas. La solución no está en melodramáticos llamados a la humanidad, disfrazados de profundidad filosófica, para que se abandone la ambición de prosperar, implicando que solo con la primitiva pobreza estaremos en equilibrio con la pachamama. Ni está en la obcecada insistencia en parar la exploración en un país que representa un insignificante porcentaje de la producción mundial de petróleo. Lo que Colombia deje de bombear, lo compensa un príncipe Saudi abriendo una llave del baño de uno de sus palacios. La transición a energías renovables será gradual y sólo cuando sean competitivas, se podrá ir reduciendo el consumo de fuentes fósiles de energía y en consecuencia, la producción.
Poner de acuerdo a presidentes y dirigentes de 197 países y comprometerlos con acciones difíciles tiene un mérito indiscutible. Desde Kioto, pasando por París, hasta Glasgow, se vienen reuniendo miles de expertos que evalúan cómo los humanos estamos estamos arrasando con ésta, nuestra única morada.
El método científico implica que toda observación o experimento se somete a múltiples comprobaciones en muchos sitios por diferentes personas. Así se solidifica la evidencia científica. En ciencias exactas no hay mayor discusión una vez que se establece un principio. Por eso se la llama Ley. La fórmula de la ley de la gravedad funciona siempre y no se la somete a votaciones.
Pero otras no son tan exactas y no por ello dejan de ser Ciencia. La razón es que son demasiadas variables y no alcanzamos a entender la totalidad de sus interacciones. Siendo menos precisas representan la mejor aproximación a la verdad.
El análisis de lo que le está pasando al planeta cae en esa categoría. Hay quienes cuestionan la precisión de las medidas y controvierten la magnitud de las predicciones apocalípticas.
Pero quienes niegan que fono-sapiens ha generado cambios, pretenden tapar el sol con las manos.
Basta ver los reportes de especies que han desaparecido o están a punto de hacerlo, hacer seguimiento de fotografías satelitales de bosques, selvas y glaciares, realizar que la pesca industrial tiene que ser subsidiada, para que acabe con lo poco que queda. Leer de fuentes confiables cómo estamos eliminando la biodiversidad, llenando la tierra a unas pocas especies que esclavizamos para satisfacer nuestros gustos, llenando la atmósfera de metano, y contaminando ríos con pesticidas y fertilizantes, consecuencia del monocultivo intensivo. Conocer las mediciones de temperatura y acidez de los océanos que están convirtiendo los corales en gigantescos cementerios de esqueletos blancos.
Tenemos que entender, que es basándonos en hechos y datos, que tendremos acceso a la verdad y asi tomar las acciones necesarias para sobrevivir. No se puede adornar la controversia argumentando que se trata de manipulaciones políticas de los más liberales y verdes, o que algunos se enriquecen con el cuento. Es argumentación fútil y puede usarse en ambos sentidos: el negacionismo climático se genera en el conservadurismo de quienes se asustan con el cambio porque ven amenazada su riqueza basada en la energía no renovable.
Los cambios inducidos por la actividad humana en el planeta son indiscutibles. Lo que se puede discutir es su gravedad, y cuanto es el tiempo que tenemos para cambiar. Pero tiene que haber una conciencia en gobiernos, empresas, ciudades, grupos y personas, sobre la urgencia de evolucionar hacia una interacción distinta con la naturaleza. Puede ser lenta y gradual y no debe incluir medidas ruinosas como parar de un tajo la producción de petróleo en un país como Colombia.
Muchos de los entusiastas e influyentes antivacunas han muerto de covid. Literalmente ahogados en su ignorante tozudez, han arrastrado a muchos seguidores a escoger el camino de la muerte.
Asumir esa misma actitud con el cambio climatico, es tambien invitarnos al suicidio colectivo.
Diciembre 2021
La pesadilla se está cumpliendo. Esta vez lentamente. Después de vivir la tragedia que significó sitiar la ciudad por dos meses con unos bloqueos criminales, nos estamos bloqueando lentamente por la congestión vehicular. La velocidad promedio de un carro en Cali, es de 16 km por hora.
Es un desastre que venimos construyendo gradualmente, mediado por la incapacidad de imaginar una ciudad en la que el carro no sea el principal actor del transporte.
No hemos tenido los recursos económicos, ni el desarrollo en ingeniería civil, ni la honradez, para construir una infraestructura vial razonable. El MIO no fue solución porque partió de un concepto equivocado, fue ejecutado con desmaña y su operación y aceptación por la comunidad han sido muy pobres.
El resultado ha sido el sálvese quien pueda, con motos suicidas, reciclaje de carros viejos para el transporte informal, y un apurado esfuerzo de la clase media para hacerse al anhelado carrito. Los cálculos están hechos. A este ritmo no está lejos el momento en que las calles estén tan copadas que nada se mueve. Excepto las motos por los andenes atropellando peatones. Las vías convertidas en un inmenso parqueadero de carros pitando por avanzar unos pocos centímetros.
Tenemos que ser capaces de soñar una ciudad distinta. Siendo pequeña, mayormente plana y con un clima benigno, el principal medio de transporte debería ser la bicicleta, motoneta o carro eléctricos. Que ocupen menos espacio, no contaminen y no maten. Que no requieran grandes e irrealizables obras viales para solucionar cruces. Un vehículo de esas características se puede fabricar enteramente en Colombia, estimulando la economía y parando la exportación neta de riqueza que significa la solución existente de importar todo lo que se mueve. El carro eléctrico es menos complejo y se ahorra miles de piezas del convencional. Por algo Tesla vale hoy un trillón (US) de dólares. Si se logra orientar el esfuerzo de ingenieros locales a fabricar un vehículo liviano (sin latas), simple mecánicamente, pequeño, y se pone a circular en vías exclusivas en las que nada se mueve a más de 30 kms por hora, podríamos aproximarnos a una ciudad vivible y amable, en la que la gente pueda llegar a su destino en un tiempo razonable, sin el prospecto de perder la vida en el intento.
La transformación de la ciudad tiene que ser gradual y siguiendo una planeación con una lógica muy distinta a la actual. Desarrollo vertical en las vías de eléctricos y bicicletas y barrios pueblo con todos los servicios para reducir la necesidad de recorrer trayectos largos. Evolucionar hacia un concepto de ciudad sin polución, sin ruido, sin accidentes mortales en la que la vida no transcurra en un cajón de hierro lleno de comodidades costosas, requiere tumbar paradigmas muy afincados en las mentes. Muchas ciudades europeas lo están logrando, y han demostrado que no es una utopía. Igual que con el cambio climático, no tenemos alternativa. O seguimos empecinados en recorrer el camino hacia el desastre en nuestros ineficientes, contaminantes, peligrosos y costosos vehículos o aceptamos las necesarias transformaciones que requerimos como sociedad y ciudad para seguir siendo viables.
Octubre 2021
A sus 93 años Richard Attemborough ha hecho un documental* contundente y sobrecogedor. Es el testimonio de una larga vida dedicada a mostrarnos la naturaleza y la importancia de la biodiversidad. En su afortunada existencia recorriendo el mundo, da cuenta de cómo los humanos hemos pasado de 2.3 a 7.8 billones, duplicado la concentración de carbono en la atmósfera y acabado con el 65% de la vida salvaje.
Nuestra especie ha mostrado ser la mas inteligente, pero no la más sabia. Así como el acaparamiento de la riqueza por unos pocos lleva a sociedades inviables, homo poco sapiens ha arrasado con todo, en su afán de crecer y predominar. Seguimos cortando 15 billones de árboles al año. Hemos acabado con la mitad de los bosques. El 70% de las aves del mundo son domésticas. Somos, en peso, el 30% de los mamíferos y nos comemos el 60% concentrados en unas pocas especies. La sobrepesca de los océanos ha acabado con el 90% de las especies grandes. Los corales se transforman a esqueletos blancos. Hemos logrado derretir el 40% del hielo ártico y diezmar el 90% de las poblaciones de agua dulce.
Con imágenes y cifras indiscutibles nos muestra cómo, si seguimos adueñándonos del planeta, el futuro es tétrico. Escasa agua dulce, océanos ácidos, calientes y sin peces, tierras agotadas, clima impredecible, grandes áreas inhabitables. Han ocurrido 5 extinciones masivas. Estamos dando pasos acelerados hacia la sexta, esta vez en un acto de arrogante suicidio colectivo.
Pero también nos muestra cómo podemos revertir la destrucción. Es esencial parar el crecimiento de la población, la tala de bosques, regular la pesca, cambiar la dieta y convertir a energías renovables. El sol nos da 20 veces más energía de la que requerimos.
Demuestra que sí podemos reaccionar, con ejemplos contundentes. Costa Rica ha recuperado el 50% de sus bosques, Palau, implementando vedas, ha recuperado la pesca, Holanda, con tecnología, produce 10 veces más alimentos por unidad de terreno, Marruecos usa el sol para el 40% de su energía y está en camino de convertirse en exportador de electricidad solar. La ONU está por vedar la pesca de altamar.
Restaurar y respetar la biodiversidad es esencial a nuestra supervivencia. (“Rewild” es el término que implica rebobinar el respeto de lo silvestre). Si seguimos destruyendo el mundo natural al ritmo que lo hemos hecho, Attemborough nos advierte: esta especie se acaba. Las predicciones para el 2100 son casi apocalípticas.
Por qué es tan creíble e impresionante este testimonio? Porque viene de un personaje, que a sus 93 años se toma el trabajo de mostrarnos su vida dedicada a tomarle el pulso al planeta. Qué ejemplo para los viejos. Aunque somos los que más pronto nos vamos a extinguir, estamos llamados a usar nuestra experiencia y dar también testimonio, buscando sacudir a los responsables del destino de la humanidad.
Que los viejos hábiles y funcionales se entusiasmen y sigan el ejemplo de Richard. Se levanten de sus sillones y participen desde su capacidad, estimulando la reacción que tiene que ocurrir para que le quede un mundo vivible a los jóvenes. Jubilados del mundo: despertad y uníos. La humanidad os requiere!
*Netflix
Alberto Castro
Noviembre 2021
Los compromisos de COP 26 son valiosos y representan una comprensión por parte de los líderes del mundo de la magnitud del daño que está representando esta sobrepoblación de humanos queriendo disfrutar de un estándar de vida cada vez mejor.
Es simplón no suponer que todos, en la medida en que puedan, quieran tener acceso a las comodidades del mundo moderno. Y eso significa un consumo de energía cada vez mayor. Quedan pocas dudas: si seguimos basando el progreso en combustibles fósiles, volveremos el planeta una pesadilla.
Pero no basta que los líderes del mundo se comprometan. Si el resto del mundo, en todos los niveles, no es capaz de cambiar el modelo de vida tan uniformemente diseminado, no se va a lograr el objetivo.
Por eso a nivel local he propuesto Soñar Ciudad. Es la descripción de las transformaciones que podrían hacerse en una ciudad como Cali, si sus habitantes tuviesen la imaginación y la determinación para lograr cambiar su entorno y vivir una ciudad más amable y equilibrada.
La premisa fundamental, es reconocer que el carro, el automóvil, es un disparate. Nuestras ciudades se han transformado en pesadillas por la obsesión de construirlas, expandirlas y diseñarlas alrededor del carro.
El carro es un absurdo energético. Solo un 2% de la energía que consume se usa para mover el ocupante. La gran mayoría se usa para mover los mil a dos mil kilos de hierro y parafernalia.
Pocas personas piensan que cada que se montan en un carro toman un arma homicida y salen a recorrer las calles alegremente en busca de víctimas desprevenidas. Combinamos camiones enormes, buses, carros, bicicletas, motos y peatones. Asombra que no tengamos sino 40.000 accidentes y 7.000 muertes cada año. Este terrible hecho de violencia lo acepta la sociedad como parte de la vida. Cuando además le mezclamos nuestro bajo nivel cultural, que permite que personas sin instrucción ni educación, salgan a las calles a cometer todo tipo de violaciones, y a esto le sumamos un pobrísimo control policial, con un ineficiente sistema judicial, entendemos porque nuestros accidentes de tránsito matan 5 veces más por habitante y gasolina consumida que los países desarrollados. Pocos caen en cuenta que es tanta la capacidad de daño y muerte del sistema de transporte, que nos hemos tenido que inventar un sistema específico de aseguramiento para tratar de pagar la enorme cuenta en salud que esto representa.
Se argumenta que este es el precio que tenemos que pagar para movernos. Pero resulta que nuestras ciudades no han sido diseñadas para los carros. Con obras públicas pobres, inconsistente señalización y normas de tránsito violadas por doquier, no nos debe asombrar que nuestra productividad sea tan baja. Cuando la gente está bloqueada en la calle, no trabaja.
Podemos, desde el nivel ciudad, hacer una contribución a la revolución energética del COP 26? Y de paso evitar el desastre en salud pública,economía y movilidad ? Si, no es tan complejo, y ciertamente no consiste en armar protestas, que solo van a empeorar nuestra ineficiencia. .
Quien tenga interés puede leer el paso a paso de transformar la ciudad y los vehículos en http://bit.ly/soñarciudad.
Noviembre 2021