Las PREPOSICIONES constituyen una clase cerrada de palabras, normalmente átonas y dotadas de valor relacional, que introducen un complemento que se denomina TÉRMINO con el que forman grupo sintáctico y al que pueden caracterizar sintáctica y semánticamente.
CARACTERÍSTICAS SINTÁCTICAS
a) La preposición y su término forman un GRUPO PREPOSICIONAL o PREPOSITIVO: a México, con su ayuda, tras la casa.
b) Pueden ser término de preposición los grupos nominales y pronominales (desde la casa, con ella), los adjetivales (pasar por tonto), los adverbiales (hasta aquí mismo) y los preposicionales (de entre los arbustos). También las oraciones subordinadas sustantivas en sus diferentes variedades (la noticia de que habían llegado, la incertidumbre de si estará vivo o no).
CARACTERÍSTICAS SEMÁNTICAS
Desde una perspectiva semántica, las preposiciones se dividen en dos grupos:
a) Preposiciones con significado gramatical o funcional. No tienen significado léxico y constituyen marcas de función. Aunque de diversas formas, contribuyen a señalar la relación sintáctica que media entre un núcleo y su complemento (Vio a los artistas, la ira de los dioses).
b) Preposiciones con significado léxico. Algunas preposiciones expresan también significados léxicos, habitualmente contenidos locativos y temporales (bajo, desde, sobre…).
LAS PREPOSICIONES DEL ESPAÑOL
En la actualidad, forman la clase de las preposiciones del español a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía.
LAS LOCUCIONES PREPOSICIONALES
Son agrupaciones de palabras que adquieren el significado y el funcionamiento gramatical de las preposiciones. Como todas las clases de locuciones, forman una serie de muchos miembros y se aproximan, por ello, a un paradigma ABIERTO.
La pauta más productiva en la formación de estas locuciones es «preposición + sustantivo + preposición». Las preposiciones que suelen aparecer con más frecuencia en posición inicial son las siguientes:
A: a base de, a cargo de, a costa de, a falta de; CON: con arreglo a, con respecto a, con excepción de; DE: de cara a, de conformidad con, de parte de; EN: en aras de, en atención a, en bien de, en lugar de; POR: por causa de, por conducto de, por culpa de.
Las CONJUNCIONES constituyen una clase de palabras invariables y generalmente átonas, cuya función es establecer relaciones entre palabras, grupos sintácticos u oraciones.
CLASES DE CONJUNCIONES
Las conjunciones se dividen en dos grandes grupos, según el tipo de conexión que se establece entre los segmentos que relacionan:
a) CONJUNCIONES COORDINANTES. Vinculan elementos sin establecer relaciones jerárquicas entre ellos: María y tú, antes o después. Pueden ser COPULATIVAS, DISYUNTIVAS o ADVERSATIVAS.
b) CONJUNCIONES SUBORDINANTES. Vinculan elementos estableciendo entre ellos relaciones de dependencia: Saben que perderán. El verbo de la oración que introducen presenta forma personal: Te llamé porque quería hablarte; Pasearemos aunque {llueva ~ *llover}.
Clasificación. Las conjunciones subordinantes se clasifican en función de su significado y del tipo de oraciones subordinadas que introducen. Estas son las más representativas de cada clase:
a) COMPLETIVAS: que (Creo que es la hora); si (Nadie sabe si vendrá).
b) CONDICIONALES: si (Si tienes tiempo, ven); como (con subjuntivo: Como no asistas a clase, no lo aprenderás).
c) CAUSALES: porque (Lo creo porque tú lo dices); como (con indicativo: Como era nuevo, no entendía nada).
d) CONCESIVAS: aunque (Aunque vive lejos, viene caminando); si bien (Si bien no es la mejor solución, la aceptaremos).
e) TEMPORALES: luego que (Luego que lo examinó, regresó a casa).
f) CONSECUTIVAS: que (Hacía tanto frío que no se podía salir de casa).
g) ILATIVAS: luego (Pienso, luego existo); conque (Es tarde, conque apúrate).
h) COMPARATIVAS: que (Ahora hay más gente que antes); como (Hemos tenido tantos aciertos como errores).
Locuciones conjuntivas. La mayor parte de las conjunciones subordinantes son en realidad locuciones conjuntivas y constan, por tanto, de más de una palabra. Se estudian a continuación los tipos más frecuentes:
a) «PREPOSICIÓN + QUE». Se trata de combinaciones como porque o para que: Lo hizo porque no quería trabajar ; Le hablaba para que estuviera tranquila.
b) «ADVERBIO + QUE». Se forman con esta pauta aunque, ahora que, bien que, mientras que...
c) «PARTICIPIO + QUE». Se ajustan a este esquema las locuciones conjuntivas causales dado que, puesto que, visto que.
d) «PREPOSICIÓN + SUSTANTIVO o GRUPO NOMINAL + QUE». Entre otras, a medida que, de forma que, de manera que. No suelen introducir oraciones subordinadas de infinitivo: a medida que {llegan ~ *llegar}.
e) «PREPOSICIÓN + SUSTANTIVO + DE + QUE». Se incluyen en este grupo a causa de que, a fin de que, en razón de que, en vista de que.
Los conectores discursivos
Se trata de unidades lingüísticas que vinculan semánticamente grupos sintácticos, oraciones o partes de un texto: Estudió Medicina y, además, Filosofía. Constituyen un grupo heterogéneo en el que se encuadran adverbios, grupos preposicionales y conjuntivos, además de otros tipos de construcciones. En la gramática tradicional se suelen considerar conjunciones, pues a ellas se asemejan en función y significado; pero no lo son. Así, aunque el adverbio consecuentemente establezca un vínculo discursivo, no pertenece al grupo de las conjunciones. Entre los conectores adverbiales y las conjunciones se establecen principalmente las diferencias siguientes:
a) Los conectores son normalmente tónicos (además, asimismo) y, a veces, presentan una forma compleja (no obstante, ahora bien).
b) Aparecen entre pausas (... y, sin embargo, te quiere) y algunos admiten complementos (Además de médico, es abogado).
c) Suelen poseer movilidad dentro de la secuencia a la que enlazan: Es poderoso, pero (con todo) no es (con todo) soberbio (con todo).
d) Pueden coexistir con conjunciones de significado compatible, pero no se anteponen a ellas: Tienes fiebre y, en consecuencia, debes acostarte.
e) A pesar de su tonicidad, no son autónomos. No desempeñan ninguna función sintáctica ni se convierten en enunciados independientes.
La INTERJECCIÓN es una clase de palabras capaz de formar por sí misma enunciados, generalmente exclamativos. Se emplea para comunicar sentimientos e impresiones, poner de manifiesto diversas reacciones afectivas o inducir a la acción. No se utiliza para describir contenidos, sino para llevar a cabo acciones tales como saludar (¡Buenos días!), animar (¡Adelante!), brindar (¡Salud!), manifestar sorpresa (¡Ahí va!) o contrariedad (¡Lástima!), entre otras muchas posibilidades. Así, el que dice ¡Chitón! no describe la orden de mandar callar, sino que la da. Se destacan además dos rasgos de esta clase de palabras:
a) Las interjecciones suelen pronunciarse con una línea tonal y una intensidad particulares, pronunciación que se refleja en la escritura. Algunas alternan la entonación exclamativa (¡Eh, tú!) y la interrogativa (¿Eh?). Muchas son monosilábicas y presentan particularidades fonéticas que raramente aceptan otras voces, como la /f/ en posición final: puaf, uf.
b) Desde el punto de vista sintáctico, las interjecciones no modifican ni determinan a las demás clases de palabras, sino que forman enunciados por sí solas (¡Adiós!; ¡Caramba!; ¡Vaya!), o bien concatenadas (¡Bueno, bueno!; ¡Eh, cuidado!).
CLASIFICACIÓN GRAMATICAL
Desde el punto de vista gramatical, se distinguen dos grupos de interjecciones:
a) INTERJECCIONES PROPIAS. Se emplean únicamente como interjecciones (epa, oh, olé), exceptuando los usos nominalizados (los olés).
b) INTERJECCIONES IMPROPIAS. Son formas creadas a partir de sustantivos (cielos, hombre, Virgen Santa), verbos (arrea, venga), adverbios (adelante, fuera) y adjetivos (bravo, bueno, claro).
No se consideran interjecciones los sustantivos y los grupos nominales que se utilizan para solicitar algo (¡Café, por favor!) ni tampoco los adjetivos que expresan valoración (¡Chévere!) o que poseen usos apelativos (Tranquilo, señor).
CLASIFICACIÓN SEMÁNTICA
Se diferencian los siguientes tipos:
a) INTERJECCIONES APELATIVAS o DIRECTIVAS. Están orientadas hacia el oyente, es decir, se dirigen a un destinatario con la intención de moverlo a la acción o provocar alguna reacción emocional en él, pero también tienen alguna función social, como saludar, despedirse, brindar, etc.: hola, adiós, chao, gracias, de nada, ojo, cuidado, órale, ánimo. Algunas interjecciones apelativas se dirigen a los animales: arre, pitas, so, zape.
b) INTERJECCIONES EXPRESIVAS o SINTOMÁTICAS. Se orientan hacia el hablante, en el sentido de que manifiestan sus sensaciones, sentimientos y otros estados de ánimo: ajá, ay, caramba, lástima, maldición.
LOCUCIONES INTERJECTIVAS
Se llaman LOCUCIONES INTERJECTIVAS las expresiones acuñadas que realizan la misma función que las interjecciones, pero que están formadas por dos o más palabras: ahí va, cómo no, en fin, hasta luego, etc.
No se deben confundir las locuciones interjectivas con los grupos sintácticos interjectivos, constituidos por una interjección y su complemento (ay de mí, cuidado con el perro…).
LOS GRUPOS INTERJECTIVOS
A veces, las interjecciones se integran en segmentos mayores. Pueden ir seguidas de los elementos siguientes:
a) De un grupo nominal (¡Vaya, qué sorpresa!), que puede ser un vocativo, como en Eh, tú, sal de ahí.
b) De un grupo preposicional: ¡Adiós a las vacaciones!; ¡Lástima de comida desperdiciada!; ¡Caray con la mosquita muerta!
c) De una oración: ¡Ojalá (que) gane el partido!; ¡Así se muera!; ¡Mira que eres bobo!