Nombre Científico: Ficus Carica
Otros Nombres:
Higuera común, Figuera, Árbol de Higos
Autor: Emily Alexandra Morales Mejia, Carné 1003024
Desde la medicina tradicional, la hoja de higo ha sido empleada por sus numerosas propiedades medicinales. Se le atribuyen efectos antiinflamatorios, que pueden ayudar a reducir inflamaciones internas y externas del cuerpo. Además, se destaca por su capacidad hipoglucemiante, lo que significa que puede reducir los niveles de azúcar en sangre, siendo útil para personas con diabetes tipo 2. Las hojas de higo también son reconocidas por su apoyo al sistema digestivo, facilitando la digestión y aliviando problemas estomacales leves, como la acidez. El consumo de dos o tres higos antes de las comidas reduce el apetito, por lo que también es una excelente opción para el control natural del peso. Por otro lado, los higos aportan minerales como el potasio, el calcio y el magnesio, los cuales ayudan a mantener el buen estado el sistema nervioso y el músculo-esquelético, y ayudan a regular los niveles de presión arterial por sus efectos vasodilatadores. Además, cuentan con propiedades antioxidantes que ayudan a combatir el daño celular y el envejecimiento prematuro.
Las formas de consumir la hoja de higo son variadas. Una de las más comunes es mediante infusiones: se hierven las hojas frescas o secas en agua para aprovechar sus propiedades medicinales. El consumo de infusión de hojas de higo se utiliza principalmente para calmar la bronquitis, combatir verrugas y aliviar ulceras. También se pueden encontrar en cápsulas o extractos concentrados en tiendas naturistas, o aplicarse de forma tópica en cataplasmas para inflamaciones externas y pequeñas heridas.
Entre sus componentes principales se encuentran los flavonoides como la quercetina y el kaempferol, los cuales actúan como potentes antioxidantes, ayudando a proteger las células del daño oxidativo. También contienen cumarinas, que poseen propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. Las hojas de higo son ricas en ácidos grasos orgánicos, entre ellos el ácido gálico y el ácido málico, ambos con efectos antioxidantes y beneficiosos para la salud digestiva. Además, contienen lactonas, conocidas por su capacidad de ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre, y fitoesteroles, que pueden contribuir a la reducción de colesterol. La presencia de alcaloides en pequeñas cantidades también les otorga efectos protectores y potenciadores del sistema inmunológico. Esta combinación de compuestos hace de la hoja de higo una planta con un perfil bioquímico versátil y útil en distintas aplicaciones terapéuticas.
Árbol de tamaño medio, hasta de 10 metros de altura, con corteza grisácea, caducifolio, muy ramificado, de madera suave y ramas ásperas. Tiene hojas coriáceas, largo-pecioladas, palmadas, 3 a 5 lobuladas, ampliamente ovadas a casi orbiculares, 10 a 20 centímetros de largo, ásperas en el haz, pubescentes en el envés, de color verde oscuro en el haz y más claras en el envés. Las hojas de higo son rugosas y, al romperse exudan una savia blanca lechosa.
La savia lechosa de la higuera contiene furocumarinas, estas sustancias pueden resultar irritantes para la piel y mucosas, especialmente en personas con sensibilidad dérmica. Al contacto directo, las furocumarinas pueden inducir una reacción llamada fitofotodermatitis, que es una inflamación de la piel agravada por la exposición al sol, produciendo enrojecimiento, picazón, ampollas e incluso quemaduras en casos más severos.
Algunos estudios sugieren que el contacto repetido con la savia puede incrementar el riesgo de fotosensibilidad, haciendo que la piel sea más susceptible a daños por la radiación ultravioleta (UV). Por esta razón, se recomienda usar guantes al manipular las hojas frescas y evitar el contacto con los ojos y otras áreas sensibles.
El consumo de hojas de higo en exceso puede causar problemas digestivos, como diarrea y molestias gástricas, debido a sus efectos laxantes naturales.
Las personas con antecedentes de alergias a las plantas de la familia Moraceae (la familia de la higuera) deben ser cautelosas, ya que podrían experimentar reacciones alérgicas al consumir o manipular la planta.
Las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben evitar el uso de hojas de higo sin la supervisión de un profesional de la salud, ya que no hay suficientes estudios sobre su seguridad en estos casos.
Se aconseja a las personas que toman medicamentos antidiabéticos consultar con su médico antes de consumir productos de hoja de higo, debido a su potencial hipoglucemiante, que podría interactuar con los fármacos y disminuir los niveles de azúcar en sangre de forma excesiva.
Se debe tener precaución en personas que usan medicamentos anticoagulantes, ya que algunos de los compuestos activos de la hoja de higo pueden influir en la coagulación.
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