A partir de la pregunta de cómo ampliar el impacto de las piezas creadas con en el público, se plantea un proceso con y desde la comunidad para generar una difusión, circulación de contenidos y extensión de los procesos de creación, que surgen desde procesos reflexivos y analíticos.
Para establecer la estrategia de mediación, en el punto inicial se deben considerar algunas preguntas claves como:
¿Qué es lo que se quiere contar sobre la pieza al público? (La intención, reflexión, punto de vista que se quiere proponer sobre el tema que abordaron, por ejemplo)
¿A qué publico se quiere llegar? (Quiénes serán los públicos o las comunidades con quienes se busca circular las propuestas, qué características tienen, de qué edades son, etc.)
¿Cuál es el formato de mediación que se empleará según el público? (Si es a partir de lecturas, o si es más interactivo como experiencias sensoriales, talleres, diálogos, intercambios de saberes, foros, intervención con las piezas, juegos, etc., o si se pueden complementar varios formatos)
Cuando se piensa en la participación del público o la comunidad con una muestra artística o comunicativa se puede considerar varios niveles en su involucramiento, en los que se ven diferentes perspectivas de experiencias comunitarias. (Pablo Helguera, 2012)
Participación estándar: El público contempla o se acerca al trabajo de manera reflexiva, pero con distancia, sin modificarlo, pero con posibles transformaciones de su percepción sobre algún tema.
Participación simbólica: Al visitante se le pide que haga una tarea sencilla para que contribuya a la creación de la pieza.
Participación creativa: Se le pide al público que participe de manera activa en un proceso de diálogo o creación, en el que los pensamientos o ideas que surjan, pueden contribuir a la pieza.
Participación colaborativa: El público tiene la responsabilidad de cambiar la estructura que se propone en la pieza, para crear una nueva.