Crónica de resistencia cultural
Es curioso cómo el contenido de las palabras se ha perdido, dando sentido al énfasis de los pueblos originarios de América sobre lo sagrado.
Es evidente que los que llegaron no supieron interpretar ese respeto por todo lo que existe. Llegó el demonio a despojar el equilibrio de estas tierras, donde todo era sagrado: el agua, la tierra, la sal, y por supuesto, la palabra. Para ellos lo único importante era el oro; el habla, un instrumento del engaño, el robo y la manipulación. Claman que vinieron a civilizar, pero ¿qué sabían de la civilización en estas tierras? Gritan que estaba cubierta de sangre humana, ¡reflexionemos! Intenta comprender el sentido del sacrificio en estas tierras, lo mancillaron, lo usaron como justificación para perpetrar carnicerías y robos. Sí, soy sangre mezclada, sangre sagrada combinada con lo más bajo y ruin de esas tierras, pero eso no justifica sus actos. Me vería hipócrita al aceptar esta tragedia como un regalo. Por eso debo matar al padre para liberarme de la corrupción, de esa energía baja que me mantiene en el infierno de los deseos inoculados, que nubla mi vida y me aleja del paraíso que se perdió cuando llegaron a saquear esta hermosa, humilde, tierra sagrada. Los sacrificios humanos, por ser humanos, tienen un significado mucho más profundo que el sacrificio del cordero. Aquí, el sacrificio se enlaza con lo sagrado, con el respeto por todo lo que existe. Dicen que la sangre del sacrificio alimenta a los dioses sanguinarios, pero eso es lo que ellos creen, sacrificando animales en vano. No, el sacrificio humano tiene otro sentido. Este acto de entrega, del más puro, era un recordatorio para los hombres de que nosotros, a diferencia de todo lo que nos rodea —el maíz, el pato, el pescado, la calabaza—, no damos nada, todo lo que nos rodea es sagrado. Todo se entrega a otro, a nosotros, debemos ser humildes y respetuosos. Cada acto es un agradecimiento a la creación. El sacrificio es un recordatorio de nuestra responsabilidad y gratitud. No se trata de comer por placer o saciedad, como hacían los castellanos, sino de comer lo necesario, lo que nos es dado, con respeto. Este acto reverenciaba lo que nos da la vida. El demonio llegó, trastornó el sentido, trasladó lo sagrado a la vileza humana, violaron y se adueñaron de las mujeres. Cuánta sabiduría se perdió en los códices quemados por las manos de una iglesia que tomó el sacrificio del hijo de Dios como bandera, manchando su sacrificio con la sangre de aquellos a quienes acusaron de ser ajenos a Dios. Niegan la vileza de sus actos, porque incluso después de quinientos años, el demonio se acurruca en sus brazos.
Dedicado a todos los opositores que mancillan la palabra.
22/06/25, CDMX
HABLEMOS DE LA COLONIZACIÓN Y LA CONQUISTA
I. ¿A dónde llegó Colón y quienes eran los taínos?
Los colonizadores arribaron a las Antillas, encontrándose con los taínos, a quienes consideraron inferiores. Estas tierras, conocidas hoy como la República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y las Bahamas, fueron pobladas por esta valerosa e interesante etnia. Se trata de un pueblo que migró desde América del Sur, específicamente desde el Delta del río Orinoco en lo que hoy es Venezuela, siguiendo el arco que forman las islas desde Trinidad hasta las Antillas Mayores.
Esta cultura, que ha sido poco estudiada y a menudo olvidada, se creía extinta hasta que el ADN extraído de un diente perteneciente a una mujer que vivió entre los siglos VIII y X, encontrado en la isla Eleuthera en las Bahamas, permitió secuenciar el primer genoma humano del Caribe. Al comparar este ADN con el de ciento cuatro puertorriqueños, se reveló una estrecha relación con los taínos, incluso más que con cualquier otro grupo americano. Se piensa que probablemente todos los habitantes del Caribe tienen una conexión cercana con los taínos. El estudio completo está disponible en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. Durante la colonización europea, las islas estaban conformadas por diversas sociedades y culturas.
La cultura taína predominó en diversas regiones de las Antillas Mayores y Menores, así como en las Bahamas, donde los habitantes eran conocidos como lucayos. Estos guerreros disputaron la hegemonía en el Caribe con los Guanajatabeyes y los Ciguayos, quienes también habían emigrado desde el Delta del Orinoco. Los taínos enfrentaron a los Guanajatabeyes y los Ciguayos, eliminándolos o asimilándolos, consolidando así la nación taína. Desde el punto de vista lingüístico, pertenecen a la familia macro-arahuacana (arawak), la cual se extiende desde América del Sur hacia el norte, abarcando las islas más grandes del Caribe.
Cuando Colón llegó a las Antillas, despreció a los taínos. En su diario, expresó que la gente era 'muy simple en armas' y sugirió que podrían ser fácilmente sometidos y obligados a servir a los españoles. La barbarie de este hombre lo llevó a capturar indígenas para exhibirlos en Castilla o para cometer violencia sexual.
El 2 de noviembre de 1492, Colón tuvo su primer contacto con una alta autoridad taína, a la que apenas mencionó en su diario. Sin embargo, el 6 de noviembre, se dio cuenta de que los taínos conformaban una sociedad estructurada y estableció un segundo contacto con dicha autoridad. A pesar de esto, su obsesión con la idea de la existencia de un Gran Kan lo cegó de la importancia y el valor de este personaje que dirigía una gran nación.
En 1512, el jurista español Juan López de Palacios Rubios redactó un documento conocido como el 'Requerimiento'. Este texto desempeñaría un papel crucial en la conquista de América. Era leído a los pueblos indígenas para informarles sobre la autoridad de los reyes de España y la Iglesia Católica respecto a sus tierras, exigiendo su sometimiento. En caso de rechazo, se les advertía que enfrentarían una guerra justa. El 'Requerimiento' reflejaba la mentalidad de la época, que justificaba legal y moralmente la conquista y evangelización de los pueblos indígenas. Este documento se utilizó para imponerse sobre los derechos de los pueblos originarios.
La disputa de Valladolid fue un debate trascendental entre Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda. Las tesis de ambos fueron recogidas por el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo en su libro 'Historia General y Natural de las Indias'.
Sepúlveda sostenía que la guerra contra los indígenas se mantenía y era permitida porque carecían de inteligencia y educación; los consideraba bárbaros. Argumentaba que cometían pecados contra la naturaleza y según el Viejo Testamento, Dios ordenaba la expulsión de los bárbaros de la tierra prometida. Este enfoque se basaba en la ley divina y natural, fundamento del pensamiento teológico-filosófico de Santo Tomás de Aquino, que abogaba por llevar a los bárbaros a la fe sin excluir los medios no pacíficos.
Por otro lado, Bartolomé de las Casas daba otra interpretación al evangelio y a la teoría de San Agustín, concluyendo que solamente la conversión voluntaria de los indígenas al cristianismo podía legitimar la conquista y la subordinación.
Bartolomé de las Casas expone sus argumentos en la 'Apologetica Historia Sumaria' de la siguiente manera:
1. Argumenta que el hombre moderno es el resultado de un proceso histórico de desarrollo, y que cada pueblo, en los inicios de su existencia, se encuentra en un estado primitivo similar al de los pueblos indígenas de América.
2. Concluye que los indígenas no son ni inferiores ni bárbaros, sino que poseen las mismas capacidades para superar su estado como los pueblos antiguos de Europa.
3. Destaca las virtudes de los indígenas que surgen de su entorno natural y sobrenatural, comparándolas con las de los europeos y algunas culturas antiguas.
4. Las Casas utiliza la visión idealizada del indígena para contrarrestar la denuncia de la sociedad europea, la cual describe como injusta, cruel y codiciosa.
5. Apoya la existencia de un sistema de valores específicos y propios de las culturas indígenas.
6. Respecto al sacrificio humano, intenta demostrar que estos pueblos son más religiosos al considerar que ofrecen a Dios lo más valioso, la vida humana, y que esto es muestra de una religiosidad desarrollada y una madurez social. El punto central de la discusión es este rito de los indígenas, que admite como medida de la relación entre los hombres y el Creador. Las Casas reconoce que tienen valores propios, así como formas y caminos distintos de acercarse a su Dios. Además, niega a la Iglesia Católica el derecho de perseguir y castigar a los infieles.
Los españoles consideraron a los pueblos indígenas como inferiores debido a la tecnología que poseían en ese momento, sin darse cuenta que esos artefactos reflejaban su alma y su cultura. El abuso y la explotación por parte de los europeos llevaron a las civilizaciones meso-amerindias a mirarlos con terror. Sin embargo, en un determinado momento, los indígenas decidieron enfrentarse a los conquistadores, sumergiéndose en un largo proceso que daría origen al mestizaje y a la formación de los pueblos actuales del continente americano. Es crucial preguntarnos: ¿Quiénes eran los bárbaros? ¿Quiénes llevaron la muerte por avaricia? En textos posteriores veremos otros pasajes de abusos en la conquista.
14/03/2024, CDMX, México.