12 June, 2018
Honduran toddler Yanela Sanchez cries as she and her mother, Sandra Sanchez, are taken into custody by US border officials in McAllen, Texas, USA, on 12 June.
Immigrant families had rafted across the Rio Grande from Mexico and were then detained by US authorities. Sandra Sanchez said that she and her daughter had been traveling for a month through Central America and Mexico before reaching the US to seek asylum. The Trump Administration had announced a ‘zero tolerance’ policy at the border under which immigrants caught entering the US could be criminally prosecuted. As a result, many apprehended parents were separated from their children, often sent to different detention facilities. After this picture was published worldwide, US Customs and Border Protection confirmed that Yanela and her mother had not been among the thousands who had been separated by US officials. Nevertheless, public outcry over the controversial practice resulted in President Donald Trump reversing the policy on 20 June.
The photographer says: “As a photojournalist, my job is to inform and report what is happening, but I also think it is important to humanize an issue that is often reported in statistics.”
12 junio, 2018
La niña hondureña Yanela Sánchez llora mientras ella y su madre, Sandra Sánchez, son detenidas por agentes fronterizos estadounidenses en McAllen, Texas, Estados Unidos, el 12 de junio.
Las familias inmigrantes habían cruzado en balsa el Río Grande desde México y luego fueron detenidas por las autoridades estadounidenses. Sandra Sánchez dijo que ella y su hija habían estado viajando durante un mes por Centroamérica y México antes de llegar a Estados Unidos para pedir asilo. La Administración Trump había anunciado una política de "tolerancia cero" en la frontera según la cual los inmigrantes sorprendidos entrando en Estados Unidos podrían ser procesados penalmente. Como resultado, muchos padres detenidos fueron separados de sus hijos, a menudo enviados a diferentes centros de detención. Después de que esta foto se publicara en todo el mundo, el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos confirmó que Yanela y su madre no se encontraban entre los miles de personas que habían sido separadas por los funcionarios estadounidenses. Sin embargo, el clamor público por esta controvertida práctica hizo que el presidente Donald Trump diera marcha atrás a esta política el 20 de junio.
El fotógrafo dice: "Como fotoperiodista, mi trabajo es informar y reportar lo que está sucediendo, pero también creo que es importante humanizar un tema que a menudo se reporta en estadísticas".
Photographer: Yael Martínez
Source: The Flower of Time. Guerrero's Red Mountain | World Press Photo
31 DECEMBER, 2021
A Mixtec elder on the Cerro de la Garza in Guerrero, Mexico. Every year, on 31 December Mixtecs climb the hill to perform rituals commemorating the end and beginning of a life cycle. They perform processions, dances, and other Indigenous spiritual practices to demonstrate their gratitude to the earth.
The project is a series of textured photographs that document the struggle that Indigenous poppy cultivators face in Guerrero, Mexico. The photographer put scratches and pinpricks into prints of the photographs, and then backlit them, to represent trauma as well as the process of scratching of the poppy flower during opium extraction. The color red is used to signify life, blood and violence.
Mexico is the third-largest opium producer in the world after Afghanistan and Myanmar. Over half of Mexico’s opium is grown in its second-poorest state, Guerrero, which is home to several Indigenous ethnic communities. Neoliberal economic policies have been damaging traditional agriculture since the 1990s. This has led to small-scale farmers no longer being able to compete with foreign exporters, forcing them to abandon traditional crops, such as maize and coffee, for more lucrative crops such as opium poppies and marijuana. The drug economy constitutes a substantial portion of the local economy, and has transformed the social structure of these often Indigenous farming communities.
Areas of drug cultivation are controlled by drug trafficking organizations (DTOs) who essentially govern the social and economic aspects of life in the area. These areas experience conflict and violence due to the clash between DTOs, anti-crime militias and organized crime groups. However, poppy eradication campaigns, led by the military and law enforcement agencies, have actually encouraged relationships between low-income poppy farmers and DTOs. Drug-related violence continues to overwhelm the state, with Guerrero reporting some of the highest rates of forced displacement and unreported and uninvestigated crimes in Mexico. Farmers find themselves trapped between the violence of criminal organizations and policies that consider them criminals while offering few viable alternatives.
31 DE DICIEMBRE DE 2021
Un anciano mixteco en el Cerro de la Garza en Guerrero, México. Cada año, el 31 de diciembre los mixtecos suben al cerro para realizar rituales que conmemoran el fin y el comienzo de un ciclo vital. Realizan procesiones, danzas y otras prácticas espirituales indígenas para demostrar su gratitud a la tierra.
El proyecto es una serie de fotografías texturizadas que documentan la lucha a la que se enfrentan los cultivadores indígenas de amapola en Guerrero, México. El fotógrafo puso arañazos y pinchazos en las impresiones de las fotografías, y luego las retroiluminó, para representar el trauma, así como el proceso de rayado de la flor de amapola durante la extracción del opio. El color rojo se utiliza para significar la vida, la sangre y la violencia.
México es el tercer productor mundial de opio, después de Afganistán y Myanmar. Más de la mitad del opio de México se cultiva en su segundo estado más pobre, Guerrero, donde viven varias comunidades étnicas indígenas. Las políticas económicas neoliberales han perjudicado a la agricultura tradicional desde la década de 1990. Esto ha provocado que los pequeños agricultores ya no puedan competir con los exportadores extranjeros, lo que les ha obligado a abandonar los cultivos tradicionales, como el maíz y el café, por otros más lucrativos, como la adormidera y la marihuana. La economía de la droga constituye una parte sustancial de la economía local y ha transformado la estructura social de estas comunidades agrícolas, a menudo indígenas.
Las zonas de cultivo de drogas están controladas por las organizaciones de narcotraficantes (DTO), que gobiernan esencialmente los aspectos sociales y económicos de la vida en la zona. Estas zonas experimentan conflictos y violencia debido al enfrentamiento entre las OTD, las milicias anticrimen y los grupos del crimen organizado. Sin embargo, las campañas de erradicación de la adormidera, dirigidas por el ejército y las fuerzas del orden, han fomentado en realidad las relaciones entre los cultivadores de adormidera de bajos ingresos y las OTD. La violencia relacionada con el narcotráfico sigue abrumando al estado, y Guerrero registra algunos de los índices más altos de desplazamiento forzado y de delitos no denunciados ni investigados de México. Los agricultores se encuentran atrapados entre la violencia de las organizaciones criminales y las políticas que los consideran delincuentes y les ofrecen pocas alternativas viables.