A brave Scottish general named Macbeth receives a prophecy from a trio of witches that one day he will become King of Scotland. Consumed by ambition and spurred to action by his wife, Macbeth murders the King Duncan and soon becomes a tyrannical ruler.
Enter LADY MACBETH and a Servant
LADY MACBETH
Is Banquo gone from court?
Servant
Ay, madam, but returns again to-night.
LADY MACBETH
Say to the king, I would attend his leisure
For a few words.
Servant
Madam, I will.
Exit
LADY MACBETH
Nought's had, all's spent,
Where our desire is got without content:
'Tis safer to be that which we destroy
Than by destruction dwell in doubtful joy.
Enter MACBETH
How now, my lord! why do you keep alone,
Of sorriest fancies your companions making,
Using those thoughts which should indeed have died
With them they think on? Things without all remedy
Should be without regard: what's done is done.
MACBETH
We have scotch'd the snake, not kill'd it:
She'll close and be herself, whilst our poor malice
Remains in danger of her former tooth.
But let the frame of things disjoint, both the
worlds suffer,
Ere we will eat our meal in fear and sleep
In the affliction of these terrible dreams
That shake us nightly: better be with the dead,
Whom we, to gain our peace, have sent to peace,
Than on the torture of the mind to lie
In restless ecstasy. Duncan is in his grave;
After life's fitful fever he sleeps well;
Treason has done his worst: nor steel, nor poison,
Malice domestic, foreign levy, nothing,
Can touch him further.
LADY MACBETH
Come on;
Gentle my lord, sleek o'er your rugged looks;
Be bright and jovial among your guests to-night.
MACBETH
So shall I, love; and so, I pray, be you:
Let your remembrance apply to Banquo;
Present him eminence, both with eye and tongue:
Unsafe the while, that we
Must lave our honours in these flattering streams,
And make our faces vizards to our hearts,
Disguising what they are.
LADY MACBETH
You must leave this.
MACBETH
O, full of scorpions is my mind, dear wife!
Thou know'st that Banquo, and his Fleance, lives.
LADY MACBETH
But in them nature's copy's not eterne.
MACBETH
There's comfort yet; they are assailable;
Then be thou jocund: ere the bat hath flown
His cloister'd flight, ere to black Hecate's summons
The shard-borne beetle with his drowsy hums
Hath rung night's yawning peal, there shall be done
A deed of dreadful note.
LADY MACBETH
What's to be done?
MACBETH
Be innocent of the knowledge, dearest chuck,
Till thou applaud the deed. Come, seeling night,
Scarf up the tender eye of pitiful day;
And with thy bloody and invisible hand
Cancel and tear to pieces that great bond
Which keeps me pale! Light thickens; and the crow
Makes wing to the rooky wood:
Good things of day begin to droop and drowse;
While night's black agents to their preys do rouse.
Thou marvell'st at my words: but hold thee still;
Things bad begun make strong themselves by ill.
So, prithee, go with me.
Exeunt
SEGUNDA ESCENA. En el palacio.
Entran Lady Macbeth y un criado.
LADY MACBETH
¿Se ha marchado Banquo del palacio?
CRIADO
Sí, mi señora. Pero regresa esta misma noche.
LADY MACBETH
Ve a decir al Rey que si dispone de unos momentos desearía hab1arle.
CRIADO
Como ordene, mi señora.
Sale.
LADY MACBETH
Nada se logra, todo se pierde cuando realizados nuestros deseos no alcanzamos la dicha. Es preferible convertirnos en lo que destruimos que vivir por la destrucción una alegría incompleta.
Entra Macbeth.
LADY MACBETH
¿Qué significa tu comportamiento? ¿Por qué te apartas de todos, haciéndote acompañar de las más tristes imaginaciones, acogiendo pensamientos que verdaderamente deberían morir apenas nacidos? Cuando las cosas no tienen remedio no debe pensarse más en ellas; lo hecho, hecho está.
MACBETH
Solamente hemos herido a la serpiente, no la hemos matado; sanará y será la que siempre fue, y mientras tanto su ponzoña tiene a nuestra aminorada ruindad en continuo peligro. ¡Pero antes que continúe nuestra vida en el temor y que nuestro descanso siga hundiéndose en la aflicción de estos terribles sueños que nos agitan, desquíciese la Tierra, sufran los dos mundos! Mejor sería contarnos entre los muertos a quienes, para lograr nuestra paz, hemos enviado a la paz eterna, que vivir en esta tortura de espíritu en violenta confusión de ánimo. Duncan descansa en su sepultura; duerme después de la exacerbación de la fiebre de la vida; la traición dio tan buena cuenta de él que nada puede alcanzarlo ya, ni el puñal, ni el veneno, ni la rebelión, ni el yugo extraño.
LADY MACBETH
Tranquilizate, amado señor mío; serena tu mirada y sé alegre y jovial entre tus invitados esta noche.
MACBETH
Así lo haré, amor mío, y te ruego que así también aparezcas tú. Dedica tus atenciones a Banquo y regálale con la vista y con las palabras; tenemos que bañar nuestros honores en esos torrentes de adulación y convertir nuestros rostros en máscaras del corazón, ocultando lo que son.
LADY MACBETH
¡Oh, olvida ya todo eso!
MACBETH
Mi mente hospeda a un nido de escorpiones, querida esposa ... Tú sabes que Banquo y su hijo Fleancio viven.
LADY MACBETH
Pero no ha de ser eterna en ellos la naturaleza.
MACBETH
Eso es precisamente lo que me da fuerza; son vulnerables ... Estate contenta; antes que el murciélago cese esta noche en su vuelo, antes que al conjuro de la horrible Hécate, los duros élitro s del escarabajo hayan ayudado al sueño con su adormeciente zumbido, quedará consumado un acto horrible.
LADY MACBETH
¿Y cuál será?
MACBETH
Mejor es que lo ignores cariño mío, hasta que puedas aplaudirlo ... ¡Acércate, noche cegadora, venda los tiernos ojos del despreciable día, y con tu mano invisible y sangrienta desata y rompe en pedazos ese nudo que me ahoga! Va cerrando la oscuridad y el cuervo vuela en busca de su nidal; las hermosuras de la luz se debilitan y empiezan a adormecer, en tanto que los funestos agentes de la noche despiertan a su presa ... Te maravillan mis palabras, pero contente por ahora; lo malo ha comenzado a fortalecerse con la maldad ... Ven conmigo, acompáñame ...
Se van.
ESCENA II. El palacio.
Entra LADY MACBETH y un sirviente
LADY MACBETH
¿Banquo se ha ido de la corte?
Servidor
Sí, señora, pero vuelve esta noche.
LADY MACBETH
Dígale al rey, que asistiría a su ocio
por unas pocas palabras.
Servidor
Señora, lo haré.
Salida
LADY MACBETH
Nada se tiene, todo se gasta,
Donde nuestro deseo se obtiene sin contenido:
'Es más seguro ser lo que destruimos
Que por la destrucción habitar en la alegría dudosa.
Entra MACBETH
Cómo ahora, mi señor! ¿Por qué te mantienes solo,
De las más tristes fantasías que hacen tus compañeros,
Usando esos pensamientos que en verdad deberían haber muerto
Con ellos piensan en? Las cosas sin todo remedio
Deben ser sin miramientos: lo hecho, hecho está.
MACBETH
Hemos escotado a la serpiente, no la hemos matado:
Se cerrará y será ella misma, mientras nuestra pobre malicia
Sigue en peligro de su antiguo diente.
Pero dejemos que el marco de las cosas se desunan, que ambos mundos
sufran,
Antes de que comamos nuestra comida con miedo y durmamos
En la aflicción de estos terribles sueños
Que nos sacuden cada noche: mejor estar con los muertos,
A quienes, para ganar nuestra paz, hemos enviado a la paz,
Que en la tortura de la mente yacer
En éxtasis inquieto. Duncan está en su tumba;
Después de la fiebre de la vida duerme bien;
La traición ha hecho lo peor: ni el acero, ni el veneno,
La malicia doméstica, la leva extranjera, nada,
Puede tocarlo más.
LADY MACBETH
Vamos;
Gentil mi señor, elegante por encima de tu aspecto rudo;
Sé brillante y jovial entre tus invitados esta noche.
MACBETH
Así lo haré yo, amor; y así, te ruego, lo hagas tú:
Que tu recuerdo se aplique a Banquo;
Preséntale la eminencia, tanto con la vista como con la lengua:
Inseguro mientras tanto, que nosotros
debamos lavar nuestros honores en estas corrientes lisonjeras,
Y hacer que nuestros rostros sean hechiceros de nuestros corazones,
Disfrazando lo que son.
LADY MACBETH
Debes dejar esto.
MACBETH
¡Oh, llena de escorpiones está mi mente, querida esposa!
Sabes que Banquo, y su Fleance, viven.
LADY MACBETH
Pero en ellos la copia de la naturaleza no es eterna.
MACBETH
Todavía hay consuelo; son asequibles;
Entonces sé jocundo: antes de que el murciélago haya volado
Su vuelo enclaustrado, antes de que a la negra llamada de Hécate
El escarabajo de las esquirlas, con sus zumbidos somnolientos
Ha hecho sonar el bostezo de la noche, se hará
Un hecho de espantosa nota.
LADY MACBETH
¿Qué hay que hacer?
MACBETH
Sé inocente en el conocimiento, querida chuck,
Hasta que aplaudas el hecho. Ven, noche vidente,
Escarba el tierno ojo del lamentable día;
Y con tu mano sangrienta e invisible
Cancela y haz pedazos ese gran vínculo
¡que me mantiene pálido! La luz se hace más densa; y el cuervo
alza el vuelo hacia el bosque de grajos:
Las cosas buenas del día empiezan a decaer y a dormitar;
Mientras los agentes negros de la noche despiertan a sus presas.
Te maravillan mis palabras; pero quédate quieto;
Las cosas mal empezadas se hacen fuertes por el mal.
Así que, por favor, ven conmigo.
Exeunt