“Con el fin de romper el orden del ejército enemigo, el valiente rey leonés, llevado por su espíritu juvenil y ardiente, incitó a su caballo, famoso por su ligereza, del que los cronistas han dejado su nombre, “Pelayuelo”, quizá porque fuese aquel caballo rosillo valorado en trescientos sueldos que recibió Bermudo del presbítero Florencio cuando le concedió el monasterio de San Pelayo de Grajal. Y se lanzó contra el enemigo. No pudo ser seguido por sus fieles, debido a la velocidad del caballo, por lo que se vio solo y sin defensa, cayendo víctima de una lanzada”. (Reyes de León de José Mª Fernández del Pozo).
“… Cuando Vermudo, fuerte e impertérrito, aguija primero con los acicates a Pelayuelo, su insigne caballo, y deseando herir al enemigo, en rápida carrera entre densísimos escuadrones, acomete empuñando una lanza…”
El autor de la Historia Silense califica al caballo de insigne, lo cual pueda significar que era de elevado precio. Bermudo, con su impetuosa juventud, pica espuelas al caballo y, a gran velocidad, acomete hacia donde se encuentran García III de Pamplona y su hermano Fernando, conde de Castilla. Pero es la fuerza de esa acometida con la lanza y con el caballo al galope la causa de que sea ensartado por las lanzas enemigas, las de los soldados que guardan a García y Fernando. Bermudo III cae mortalmente herido al suelo así como siete de sus acompañantes.
En la sociedad altomedieval los caballos de guerra son esenciales para la batalla. Y por ello también su precio suele ser muy elevado. Como hipótesis sugerimos que Pelayuelo bien pudiera ser el caballo que el presbítero Florencio regaló el 23 de enero de 1034 al propio rey Bermudo III en agradecimiento por haber obtenido el monasterio de San Pelayo de Grajal de Campos (León). Así dice el documento:
«Et pro cartula confirmanda, accepi de te kaballum rosellum cum sella et freno ualentem solidos CCC; ita ut ab ac die et tempore ipsum monasterium cum tota sua bona habeas et possideas iure quieto usque in perpetuum; et facias ex eo quod tue placuerit uoluntati».
Según la carta, Florencio regaló al rey un caballo rosello así como la silla y los frenos, todo ello valorado en 300 sólidos.
Un caballo rosello o rosillo tiene una capa colorada que con la edad se encanece, excepto cabeza, miembros y cola que se mantienen del color original. Es la mezcla de pelos blancos y colorados, puede ser rosillo blanco o rosillo colorado según predominen unos u otros pelos. Por otro lado 300 sólidos era una cantidad de dinero bastante abultada. Un sólido de oro pesaba aproximadamente 4,5 gramos. Por lo tanto 300 sólidos serían en torno a 1,35 kg. de oro. Al precio del oro actual (unos 35 €/gramo, noviembre 2017) sería de 47.250 €.
Como curiosidad el nombre de Pelayuelo es también hoy en día el de la segunda calle más corta de España. Se encuentra en León, tiene unos 20 metros y sólo dos casas bajas. Tienen este nombre desde el siglo XIX habiéndose llamado anteriormente Travesía de los Cubos.