Fernando Sánchez (conde de Castilla y luego Rey de Castilla y León) era el segundo hijo de este matrimonio y, por tanto, hermano de García III el de Nájera. Los dos hermanos tuvieron buena relación hasta su enfrentamiento en la Batalla de Atapuerca.
Tras la muerte del Infante García sin descendencia, su padre nombró a Fernando conde de Castilla, con la intención de convertir este condado en reino. Al ser el segundogénito fue bien aceptado por los castellanos; ya que de haber sido el primero, Castilla podría haber sido absorbida por el más poderoso reino de Navarra.
El último Conde de Castilla había sido el Infante García; al ser asesinado por los Vela y quedar sin descendencia, el condado pasa a su hermana mayor Doña Munia que por ser la esposa de Don Sancho de Navarra queda bajo el control de éste. En ese momento el rey Sancho el Mayor es también conde de Castilla y como tal debe rendir pleitesía al rey de León. Decide que sea Fernando el nuevo conde con aspiraciones a que Castilla se convierta en reino. El hecho de que sea el segundogénito quien se haga cargo del condado corrobora este deseo de independencia por parte de los castellanos. Si hubiera sido el primogénito, la anexión de Castilla por parte del reino de Navarra habría sido inevitable.
Fernando se ha casado con Sancha que ha aportado como dote los Campos Góticos, territorio fronterizo con Castilla y rico en cereales que se extiende entre el Pisuerga y el Cea; y viven en Burgos como Condes de Castilla; condado que había correspondido a su madre y que él rige desde antes de morir su padre. Sabe que Vermudo III ha decidido atacar y tiene un ejército importante que además lleva años en continuas batallas por Galicia y León.
El reino de León no puede aceptar la pérdida de esos territorios. “…La batalla de Tamarón no se produce por un enfado circunstancial de dos reyes; es el resultado de toda una serie de acontecimientos que tienen un largo desarrollo…” “…Vermudo III de León se niega a aceptar la amputación territorial que el testamento de Sancho implica. Y estalla la guerra entre León y Castilla. Una guerra que se decide en el año 1037 en una de las batallas más trascendentales desde el punto de vista político: la batalla de Tamarón…” “La guerra entre Castilla y León va a ser en realidad un acontecimiento que permitirá trascender y superar definitivamente las contradicciones que desde tiempo atrás venían desestabilizando a la sociedad leonesa”. La Batalla de Tamarón. José Mª Mínguez Fernández. (Conferencia en Tamarón en Agosto de 2008).
Vermudo se plantea la recuperación de aquellos territorios históricamente leoneses. Puede ser un buen momento, ya que el Rey Sancho de Navarra murió en el Otoño del año 1035 y el ejército navarro había vuelto a su reino. Vermudo reunió un gran ejército de gallegos y leoneses, y procedentes de León, se dirigen hacia Burgos. En estos últimos años hay numerosos documentos que hablan de Castrojeriz, Villadiego y Amaya como territorios castellanos del reino de León.
Fernando pide ayuda a su hermano García III el de Nájera que es como se conoce al nuevo Rey de Navarra, hijo primogénito y sucesor de Sancho el Mayor que ejerce como Rey más poderoso que sus vecinos.
Vermudo muere en la Batalla de Tamarón sin dejar descendencia. El trono de León fue reclamado por el propio Fernando de Castilla para su esposa Doña Sancha, hermana de Vermudo. Y, consecuentemente, ocupado por él. Sin embargo este hecho no se produce inmediatamente después de la batalla sino casi un año más tarde.
“La documentación leonesa refleja la oposición a la entronización del hijo segundo del rey navarro, pues si bien en Enero de 1038 aparece como " reinando el rey Fernando en el reino… en otros documentos hasta Junio de dicho año se constata la presencia del conde Fernando Flíniz en León, unas veces como imperante, otras como conde imperante en León, indicando que la ciudad estaba en sus manos”. (Reyes De León de José Mª Fernández del Pozo).
Fernando es investido Rey de León el 22 de Junio de 1038. La legitimación oficial por su matrimonio con Sancha se había impuesto y los leoneses acabaron por aceptarlo:
“Tomó corona del reyno y fue fecho rey en León y Castilla, porque no era otro del linaje real a quien perteneciere el reyno por derecho de cercanía, salvo Sancha la reyna, mujer de ese Fernando”.
“Se produce así la primera unificación castellano-leonesa y la superación de los conflictos nobiliarios que habían sacudido a estos territorios. Los viejos conflictos por los que los poderosos linajes de entre Cea y Pisuerga y de Tierra de Campos se enfrentaban a los reyes de León y prestaban su apoyo a la expansión navarra se superan en el momento en que un rey castellano, navarro de origen y por su entronque dinástico, accede al trono de León”. La Batalla de Tamarón. José Mª Mínguez Fernández. (Conferencia en Tamarón en Agosto de 2008).
Desde entonces se autotituló Imperator, dignidad que le fue reconocida por sus hermanos García, Rey de Navarra y Ramiro, Rey de Aragón. Fernando I de Castilla y León, mencionados los dos reinos por primera vez en este orden, pasa a la historia como el Grande o el Magno.
“A pesar de sus orígenes, Fernando I se va a convertir en un Rey eminentemente leonés: León desplaza a Burgos como primer centro político del nuevo reino unificado; el monasterio de Sahagún, especie de corte de invierno de Fernando I y de su sucesor Alfonso VI, consolidará su preeminencia sobre los monasterios castellanos de Cardeña y Arlanza. Y con Fernando I, y más tarde con Alfonso VI, será desde León desde donde se perfilen las grandes líneas directrices de la acción política y militar tanto interior como exterior del reino. León recuperará y superará con mucho el antiguo esplendor al convertirse en el centro político más importante de un nuevo reino fortalecido que bajo la dirección de los monarcas de la nueva dinastía alcanzará una indiscutible hegemonía política y militar sobre el resto de las formaciones políticas peninsulares y que gozará de un enorme prestigio en la Europa feudal del momento. Y desde esta unidad superior la atención de los reyes se centrará en la recuperación de los antiguos territorios castellanos aunque para ello tenga que enfrentarse a sus familiares navarros. Pero ahora León, estabilizado política y socialmente, se impondrá sobre Navarra, inmersa, con medio siglo de retraso respecto de León, en una crisis interior de feudalización parecida a la experimentada décadas atrás por la sociedad leonesa”. La Batalla de Tamarón. José Mª Mínguez Fernández. (Conferencia en Tamarón en Agosto de 2008).
“…Las contradicciones que estaban lastrando a la sociedad castellano-leonesa son superadas tras la batalla de Tamarón que, por ello, constituye uno de los acontecimientos de mayor relieve. A partir de este momento Castilla y León formarán una unidad. Una unidad que se romperá en el año 1157 por el testamento de Alfonso VII. Pero en la conciencia y en los sentimientos del conjunto de la sociedad castellano-leonesa la unidad quedará grabada profundamente y es este sentimiento el que potenciará la fusión definitiva que se lleva a cabo en el año 1230 tras la muerte de Alfonso IX de León y el acceso al trono leonés del rey de Castilla, Fernando III.
Un Fernando I había unificado por primera vez los reinos. Un Fernando III los reunificará definitivamente. Pero ahora, bajo la hegemonía castellana. Con Castilla como centro neurálgico se fraguará la entidad de la Corona de Castilla con la integración en ella de Extremadura, Andalucía y Murcia. Y dos siglos después, otro Fernando, éste de Aragón, junto con Isabel de Castilla, unirán las dos coronas, la de Castilla y la de Aragón, para formar la unidad política del conjunto de España.
En este largo proceso de progresivas unificaciones, Tamarón tiene la gloria de constituir el primer eslabón de la unidad de la que todos los ciudadanos de España formamos parte en la actualidad. La Batalla de Tamarón. José Mª Mínguez Fernández. (Conferencia en Tamarón en Agosto de 2008).
ACTORES QUE HAN REPRESENTADO A FERNANDO I DE CASTILLA Y LEÓN
Alex Marín (4 años)
Miguel Alonso (8 años) (en 2020, vídeo)