el único castillo de piedra de todo el Perú
Por: César COLOMA PORCARI
Presidente del Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo
Los castillos siempre han llaman la atención porque nos recuerdan hazañas guerreras y caballeros medioevales. Además, por sus altos muros almenados protegidos por elevadas torres circulares o cuadrangulares, los castillos son elementos muy importantes del patrimonio cultural de la vieja Europa y de parte del Asia.
Por razones tal vez románticas, su arquitectura extremadamente sólida fue reproducida en el Nuevo Mundo, en el siglo XIX y principios del XX, aunque para otros usos, como oficinas públicas, fábricas, cuarteles, escuelas y prisiones.
Por supuesto que las construcciones inspiradas en los castillos medioevales, estaban levantadas con los materiales más sólidos posibles, generalmente piedra labrada, aunque también se empleaba ladrillo bien cocido, o combinaciones de ambos, jugando con la diferencia de material y color (obviamente jamás se enlucía ni pintaba estos materiales).
En ese furor por levantar castillos también ocurrieron cosas muy curiosas, como en Lima, en la primera década del siglo XX, donde también se construyó un castillo, pero no en la sólida piedra y el duro ladrillo, sino empleando los materiales que se utilizan allí, que son los más humildes del mundo: adobe, palos y caña.
Ese castillo de barro, para lucir un poco más sólido, tenía un enlucido que se pintaba en color piedra, empleando agua de cemento, que cubría el deleznable adobe y la frágil quincha.
Pero en el Perú también se construyó otro castillo, con todas las de la ley, y muy macizo, ya que es de piedra labrada. ¿Y dónde? ¡En Arequipa!
Nos referimos a la vieja cárcel central de la avenida Siglo XX, que si bien ha sufrido algunos daños en los últimos sismos, conserva toda la magnífica opulencia que le puede dar el sillar “caravista” y debería ser declarado monumento nacional.
En la revista “Variedades” Nº 4, de Lima, 28 de marzo de 1908, página 147, con el título de “Cárcel central en Arequipa”, se ofrece valiosa información referente a la construcción de esa importante obra arquitectónica que ya va a cumplir los cien años de existencia.
En la nota mencionada que apareciera en esa revista, dirigia por don Clemente Palma, de aguda pluma y liberal a ultranza, como hijo que era del gran Tradicionista, se informa a los lectores limeños que “Entre las pocas construcciones modernas que comienzan a transformar y embellecer la hermosa ciudad del Misti, destácanse en primer lugar el ‘Hospital Goyeneche’ que se construye con fondos legados por el obispo que lleva su nombre y la Cárcel Central del Sur.”
También señalan que “Presentamos a nuestros lectores dos grabados de esta última que permiten darse una idea de la citada obra”. Una de las fotografías reproduce la maqueta de la hermosísima fachada principal de la cárcel, y la otra, con una leyenda sugestiva: “Lugar de Arequipa en que se está edificando la cárcel”. En esta última se puede apreciar el avance de las obras, ya que estaban colocadas las dos primeras filas de sillar labrado. Llama la atención el paisaje rural que rodea la construcción, en donde unos años más tarde se levantarían los palacetes de la avenida Goyeneche, notable “boulevard” arequipeño que debería ser conservado en su integridad.
En esta publicación que reseña la obra de la cárcel se afirma también que “Su construcción fue decretada por el Congreso para el servicio de los departamentos de Arequipa, Puno, Cuzco, Apurímac, Moquegua y Tacna”.
Informaban también que “El proyecto es obra del ingeniero Julio Andrés Arce”, con el apoyo del ingeniero Oscar López Aliaga. Y describen minuciosamente el edificio en construcción: “Lo componen edificios radiales con un observatorio central al que están unidas todas las dependencias. Tiene dos pisos, 500 celdas, talleres, salas de instrucción, capilla, etc., etc.”
Indican a los lectores, además, que “La fachada es de 130 metros de largo y el fondo de 94. Está completamente aislado por calles en cada uno de sus cuatro costados”.
Este dato es muy importante, ya que demuestra que el edificio fue totalmente independiente y aislado por cuatro calles. Por ello llama la atención que en la parte posterior hayan cubierto las bellas murallas almenadas con edificios modernos adosados a éstas, y que el Palacio de Justicia, que da a la plazoleta de Santa Marta, cubra otro tramo de las murallas.
Es necesario, por ello, emprender una campaña para salvar al único castillo de piedra de todo el Perú, el cual, debidamente restaurado, podría convertirse en el gran centro de convenciones que Arequipa necesita con urgencia. O también, sede de un museo, biblioteca, etc.
Por supuesto que debe retirarse toda construcción que se le haya superpuesto, para que las murallas luzcan grandiosas y solemnes. Y también sería necesario trasladar el Palacio de Justicia a un lugar mucho más amplio y aparente, con el fin de despejar el terreno que éste ocupa actualmente, para que se convierta en un gran parque.
De este modo se luciría el castillo de sillar en todo su esplendor, convirtiéndose en un atractivo turístico de nivel internacional, ya que la pendiente existente en la plazoleta de Santa Marta permitiría apreciar como es debido esa gran mole de piedra arequipeña, única en el mundo.
(Publicado en “Arequipa al Día”, Arequipa, domingo 9 de julio de 2006, páginas 1, 3).