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Formadores mal formados

publicado a la‎(s)‎ 18 sept. 2017 3:19 por Tomás J. Cantó   [ actualizado el 18 sept. 2017 3:20 ]
Me topo hoy con un artículo que, pese a su longitud, no tiene ni un párrafo de desperdicio...

¿Quién vigila a los que nos forman? Pseudociencia en el Ministerio de Educación

Eparquio Delgado 26 jul 17

http://naukas.com/2017/07/26/quien-vigila-los-nos-forman-pseudociencia-ministerio-educacion/


Os copia a continuación los últimos párrafos (que son las conclusiones que extrae tras analizar con detalle la realidad de la formación de los formadores). No os perdáis todo lo anterior...


Parece que en los últimos años nos hemos empezado a preocupar bastante por vigilar a los que nos vigilan, pero no hemos reparado en la importancia de vigilar también a quienes nos forman. Parece que ocupar un puesto en una universidad, en una Consejería de Educación o en el mismísimo Ministerio de Educación otorga la libertad de promover lo que uno quiera independientemente del rigor científico. ¿Quiénes son los principales perjudicados por todo esto? En este caso, el alumnado con necesidades educativas especiales y de apoyo educativo, cuyos problemas serán “tratados” con métodos ineficaces a los que accederán en muchos casos por consejo de docentes formados en estos cursos de formación.

Pero si hay perjudicados, probablemente también habrá quien obtenga algún rédito de todo esto: ¿quiénes serían los principales beneficiarios? A ver si nos vamos a creer que la decisión de las máximas autoridades de apostar por unos métodos u otros no tiene consecuencias económicas. Los primeros que se beneficiarían de esto son los centros psicopedagógicos privados que ofrecen este tipo de métodos pseudocientíficos para tratar problemas de aprendizaje. Recordemos, además, que existen becas para que el alumnado con NEE y NEAE pueda costearse esta intervención, lo que genera un “efecto llamada” en los centros que ofrezcan estos métodos en lugar de otros que pueden ser realmente eficaces, pero que no son los que recomiendan las autoridades educativas. El profesorado formado en estos cursos de verano recomendará a las familias llevar a sus hijos/as a pasar por el Método Berard, Tomatis, etc., haciendo que los centros se adapten a las demandas de los docentes.

Pero para que un centro psicopedagógico privado pueda ofrecer estos servicios, sus profesionales tendrán que formarse en estos métodos. Por esta razón, otros de los grandes beneficiarios de estas decisiones son los organizadores y docentes de cursos y master en los que se ofrezca esta formación. Recordemos que Pilar Martín-Lobo dirige un Master Universitario en Neuropsicología y Educación de la UNIR.

¿Quién vigila a los que nos forman? Pues desgraciadamente, nadie. Se supone que existe un sistema que se autorregula y en el que lo que se oferta es riguroso y de calidad, pero la realidad habla por sí misma. Ahora que tanto hablamos de pseudociencias en la salud, es el momento de empezar a pedir rigor a nuestros responsables educativos, aunque viendo la guerra que dan algunos para imponer sus presupuestos ideológicos cada vez que se modifica la legislación educativa, las esperanzas son pocas.




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