Cuando la leche se vuelve delicias
Cuatro formas sólidas. Pablo Falcon
Hubo una vez un litro de leche que empezó a hervir y recibió el zumo de un limón.
Se quitó el recipiente del fuego y reposó.
Cuajó y dejó de ser lo que fué para convertirse en una parte sólida y otra líquida.
La parte sólida, lo que cuajó, con un poco de sal, estuvo en unos coladores hasta que dejó de gotear.
Uno, con ajo finamente picado.
Otro, con comino en polvo.
Otros quedaron con pimienta y consigo mismo.
Sin más presión que su propio peso, al volcar la sublime pasta. procedente de la leche, sobre la tabla, quedaron con la forma de sus moldes que hicieron de coladores, o de sus cribadores que hicieron de hormas. La suave forma.
Cuando se encontraron con el pan aún caliente y un poco de vino las delicias se tornaron pecado. Venial o capital.