-Che Eduardo, estaba pensando, me parece que El Cabeza se está volviendo loco.
-No jodas Chueca, la tiene bien clara.
La chueca, es gringo, un niño en un cuerpo grandote. Miró con los ojos entrecerrados las cinco botellas de cerveza vacías. Hacía calor en aquel Bar de mala muerte. El Distrito Federal, los tenía casi ahogados después de subir por dos meses desde Argentina.
El Cabeza había sido su lazo a traves de internet, iban y venían cartas electrónicas, pero la de hoy había superado todo. En un mismo texto escribía José Santino y después continuaba El Cabeza. La Chueca pensó, no puede ser una broma, El Cabeza está esquizofrénico.
- Che Eduardo, en serio te digo, y empezó a leerle por quinta vez el papel ajado.
Compadres Chueca y Gordo:
Aprovecho que El Cabeza, se quedó dormido frente a la ventana con letras. Voy a ser breve porque a esta hora solo cabecea unos minutos.
En el frente de Mazila, anoche dicidimos incorporarlos a Ustedes dos a la gran marcha. El Volcán, por lo que nosotros le contamos, porqe él no sueña, dice que es muy importante lo que podrían hacer por esas tierras a donde van a ir. Apenas contamos que los dos se dirigen a California, Volcán dijo, "busquen al Cabeza mientras duerme y avisenle a esos dos viajeros que serán visitados".
Saben, el Volcán todavía no puede entender el idioma de los sueños. De verdad, como no conocemos nada más allá de las montañas, es díficil saber que parte les toca a Ustedes. Adios compadres, El Cabeza está despertando. Un abrazo de todos los compadres.
Compadre José Santino
Frente de Mazila
- Che Eduardo, El Cabeza está loco, nos quiere hacer creer que se quedo dormido, mirá lo que dice después.
Hola muchachos:
Como andan los compadres, me pasó algo raro, ando medio cansado y me quedé dormido frente al teclado. Por momentos soñé con José Santino y los compadres de "El Maizal". Saben ultimamente no me sale nada, me quedé trancado en "El Mosquito".
Ahora se me ha ocurrido, una idea loca, como Ustedes me proponen unirme a su viaje hasta California, yo les propongo hacerlos parte de "El Maizal". No me pregunten como lo voy a hacer, seguro que será como siempre. Una mañana me levanto temprano, busco el cuaderno y la lapicera. Mientras todos duermen, de un solo tirón, entre mate y mate, ustedes se convierten en parte de esta historia.
Que les parece, yo viajo con ustedes y ustedes se incorporan a la larga marcha en el frente de Mazila.
. . .
La Chueca hizo silencio. Eduardo vació el medio vaso de cerveza que le quedaba, después lentamente dijo. - Chueca, te repito, El Cabeza no está loco, a vos no te entra en la cabeza, sos un cubo racional. Para mí hay dos posibilidades, una El Cabeza nos quiere tanto, que nos mete en la historia. La segunda, la que vos no queres admitir, es que al viajar desde Argentina a México y de aquí a California, nos hemos convertido en parte de "El Maizal". Convencete Chueca, ninguno sabe como continuará la historia. Te cuesta tanto convivir con la generación de José Santino, con su nieto Pepito y a la par ser contemporáneo de "El Cabeza".
Mirá Chueca, nos tocó a nosotros, querés o no querés estar en "El Maizal".
- Que sé yo, este viaje me dió vuelta todo, insisto El Cabeza está loco.
- Dejate de joder Chueca, como te gusta complicar todo.Eduardo levantó la mano,eh!!, mozo, otra cerveza.
La Chueca se rió, sus ojos de niño brillaron y dijo: Esta bien, mañana le mando correo electrónico a El Cabeza y le digo que si.
©Mario Antonio Herrero Machado