Llenas de energía y emocionadas por el nuevo futuro que se le abriría, las chicas se dirigieron al centro de Cracovia para intentar localizar a Garbo y, sobre todo, para entregar el cuadro a Oskar Schindler. La emoción de éste al recibir el cuadro fue fácilmente constatable.
- Sophie, quiero que sepas que tu familia estará bien cuidada y a salvo conmigo. Cuando termine esta locura de guerra, podrás regresar y llevártelos contigo. También quiero que sepas que todo el dinero que obtenga con la venta del cuadro lo invertiré en salvar personas. Siéntete orgullosa. No solo has salvado a tu familia, has salvado a cientos. Te deseo suerte en la vida y espero verte de nuevo.
Y selló sus palabras con un fuerte apretón de manos.
Tal y como había anunciado, Garbo localizó a las chicas.
- Ya lo tenéis, ¿no? Estos son vuestros nuevos pasaportes americanos y estos son los salvoconductos. Me encargaré de darle esta documentación al MI6 y ellos se la enviarán a los yankies. Ya la tendrán cuando lleguéis. Estos son los billetes con visado diplomático. Volaréis en un avión militar destino a Madrid. Desde allí haréis escala para EEUU. España es un país “neutral” por lo que no levantaréis sospechas. Después volaréis hasta Washington en un vuelo regular. Cuando piséis suelo estadounidense, os recogerán los servicios de inteligencia y podréis por fin empezar una nueva vida…
Con esta última píldora narrativa dimos por concluido el proyecto. Nos dirigimos a la Plaza de la Basílica y tuvimos tiempo libre para pasear y comprar souvenirs. A la hora convenida, y para cerrar el giro narrativo, el alumnado recibió los pasajes para el regreso a España tras la maravillosa experiencia.