En esa mañana de domingo las chicas se desplazaron al museo de la familia Czartoryski, cerrado al público prácticamente desde la ocupación nazi, para poder extraer información sobre posibles tratantes de obras de arte. Probablemente la intención del Capitán Weber era la de contactar con uno de ellos para ofrecérselo a Adolf Hitler.
Así fue como Anette se presentó al bedel del museo, como la tratante de arte del mismísimo Führer.
- Heil Hitler! Como usted sabe, el Führer siente debilidad por la pintura de Vermeer y ha llegado a sus oídos que ustedes podrían tener una de sus mejores obras, ¿no es así?
- Heil Hitler! Espere un momento señorita, enseguida se lo comunico a nuestro director - contestó el bedel nervioso.
Tras un momento de espera, el bedel les informó de que desafortunadamente la entrevista no sería posible esa mañana, ya que habían desaparecido dos cuadros del museo y todo el personal estaba buscándolos.
- Si les ayudamos y los localizamos, ¿sería posible esa entrevista hoy mismo? -preguntó Anette.
- ¡Por supuesto! Si los encuentran se les recibirá con los brazos abiertos, no lo duden.
Las chicas los encontraron camuflados en unos paquetes con documentación ordinaria del museo; al parecer alguien tenía pensado robarlos a través del correo diario. Tras horas de nervios y reproches al personal del museo, el director volvió a la calma y, además de agradecerles de mil maneras el hallazgo de los cuadros, les concedió la ansiada entrevista.
- Vielen Dank, meine Damen. Gracias de nuevo, señoritas. Pasen a mi despacho, por favor.
- Guten Tag. Como ya sabe, soy una de las ojeadoras o tratantes de arte de nuestro Führer.
Estamos interesadas en la adquisición de un Vermeer, que, como sabrá, es uno de sus pintores favoritos. Si nos consiguiera uno, su Excelencia lo tendría muy en cuenta. Usted me entiende, ¿verdad?- Anette hablaba con un tono altivo impecable que no dejaba lugar a dudas.
- Entiendo. La verdad es que me encantaría tener uno para ofrecérselo pero, lamentablemente, no es el caso. Lo que sí sabemos es que un Capitán alemán vino ayer preguntando sobre tratantes de arte. Presumía de tener “El Astrónomo”. Ciertamente me pareció inverosímil, ya que el cuadro es propiedad de una rica familia judía, a no ser que... Como no nos inspiró confianza, no le creímos, pero ahora me hacen ustedes dudar... En caso de tenerlo, probablemente ese Capitán lo lleve mañana a las Minas de Sal de Wieliczka, ya que allí es donde los alemanes están almacenando las obras de arte expoliadas. También, entre ellos suelen mercadear con ellas. Si van mañana sobre las dos de la tarde, probablemente ya sepan algo más.
- Muchas gracias, Herr Direktor, le estamos muy agradecidas. Auf wiedersehen. - Anette se despidió con una de sus mejores sonrisas y dio la entrevista por terminada.
En esta primera misión del segundo día en Cracovia, los alumnos realizaron las siguientes actividades:
Averiguar la ubicación del Museo Czartoryski.
Localizar la ubicación de las Minas de de sal Wieliczka, gestionar cómo llegar, precios, reservas y guía en español.
Una vez en el museo, en la aplicación Genially encuentran un botón diferente: “El Reto”. Haciendo clic sobre él, el alumnado tuvo que superar un Escape Room consistente en buscar dos de las principales obras de la colección: La Dama del Armiño, de Leonardo Da Vinci, y Paisaje con el Buen Samaritano, de Rembrandt.
A partir de una serie de pistas el alumnado fue recorriendo las diferentes salas hasta dar con ellas. Una vez localizadas, deberán fijarse detenidamente en algunos detalles para responder a un formulario con el que profundizarían sobre sus autores, características y estilos artísticos.
Escape Room realizado en el Museo Czartoryski
La búsqueda en el museo no había tenido éxito, pero ya estaban cerca. Eso presentía Sophie.
- Tengo ansiedad chicas, necesito encontrar ese cuadro ya. Vayamos cerca de la basílica a reponer fuerzas, esta tarde será dura…- concluyó Sophie y todas agradecieron el descanso.
Por la tarde Sophie había quedado con el administrador de Oskar Schindler para tratar el asunto de su familia e ir juntos a la fábrica. Cuando llegaron Sophie tuvo que sentarse, necesitaba respirar.
- Chicas, estoy muy nerviosa, el futuro de mis padres depende de esta conversación. No sé si podré hacerlo - se explicó.
- No te preocupes, Sophie. - contestó Marie acariciándole la mejilla - Ya sabes que yo soy economista y a estos empresarios los entiendo bien. Déjame a mí, por favor - Marie le ofreció su ayuda de corazón y Sophie se lo agradeció apretando su mano.
- Buenas tardes, soy la abogada de la señorita Sophie. Quisiera hablar con Itzhak Stern, por favor - dijo Marie muy segura de sí misma. El bedel llamó al secretario de Oskar.
- Buenas tardes, entren, por favor- les sonrió vagamente Stern.
Marie y Sophie entraron en una gran oficina donde les esperaba un apuesto y alto empresario alemán. Se trataba de Oskar Schindler, quien estaba invirtiendo una elevada fortuna para rescatar presos de Auschwitz alegando que los necesitaba para trabajar en su fábrica.
- Pasen por favor, señoritas - una amplia sonrisa delató su debilidad por las mujeres - Me cuenta Stern que quieren liberar a alguien en particular, ¿no es así?- preguntó.
- Correcto. A los padres y a una hermana de mi clienta- contestó Marie.
- Deben saber que es complicado y que localizar a alguien en particular lo es aún más- Oskar ya había cambiado su gesto y ahora les hablaba con mucha seriedad.
- Lo sabemos, pero, verá, estamos en posesión de una obra de arte que puede multiplicar sus ingresos en cuestión de días. Ahora no podemos pagarle en metálico, pero sí podemos pagarle con “El Astrónomo” de Vermeer.
- La obra fetiche del Führer - la interrumpió Oskar.
- Así es - prosiguió Marie - y si alguien se la regalara, el Führer le estaría enormemente agradecido. Creo que me está entendiendo, ¿no es así?
-Claro, claro. - guardó silencio durante unos segundos y prosiguió - Bien, aunque no solemos hacer esto por dinero, no diré que no a un presente. El martes a las seis de la mañana os recogeremos en la calle Basztowa. Iremos a Auschwitz y preguntaremos por tus familiares. Si están allí, los sacaremos. Cuenten con ello- les aseguró.
- Muchas gracias, Sr. Schindler. Cuando ellos estén libres, se le entregará el cuadro. Ha sido un placer negociar con usted. Nos vemos pronto - y Marie se despidió mientras la alegría se apoderaba del rostro de Sophie .
En esta misión los alumnos deberían:
Desplazarse a la plaza que hay frente a la Basílica para comer.
Después, deberían organizar la visita a la Fábrica de Oskar Schindler: localización, horarios, precios, reservas…
Visitar la Fábrica/Museo. Particularmente la oficina donde se da la conversación de la narrativa.
Exterior de la Fábrica de Oskar Schindler
Oficina de Oskar Schindler
Tras la cena, se realizó un cinefórum sobre la película La Lista de Schindler, en la que se reflexionó sobre la IIGM y el papel de los nazis, así como sobre la implicación de España y su vínculo con la Alemania nazi durante la Guerra Civil.