Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:11
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16
Por mucho tiempo pensé que Juan no hablaba de la navidad, hasta que encontré Juan 3:16 como la versión concentrada de Juan acerca del nacimiento de Jesús. “Ha dado a su hijo” . En unas palabras Juan concentra la reunión de la trinidad en el cielo antes de la fundación del mundo, cuando decidieron que Dios hijo vendría a salvar a la humanidad. Pasando por la navidad, ministerio, muerte, resurrección y la decisión de cada persona de creer o rechazar al unigénito hijo de Dios, el mayor regalo dado a la humanidad.
De tal manera amo Dios al mundo, Juan establece de inmediato la diferencia entre el amor humano generalmente conocido, enfocado en lo que recibiremos del ser que amamos, este nos va a dar la felicidad y estabilidad que necesitamos; nos va a ser bien emocionalmente. En el amor buscamos llenar los vacios que tenemos y suplir nuestras necesidades morales y espirituales.
La definición de amor según la real academia es: “Un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. El amor humano parte de nuestra necesidad, de nuestra insuficiencia; pero el amor de Dios fue de otra manera, fue: "De tal manera", no para llenar necesidades de él, el no tiene necesidades, sino las necesidades nuestras, la necesidad de salvación, de restauración de la imagen que perdimos por el pecado. El canto “Grande es el amor de Dios” ilustra muy bien las dimensiones del amor de Dios:Tan alto que no puedo estar arriba de él.
Tan bajo que no puedo estar debajo de él,
Tan ancho que no puedo estar afuera de él.
Grande es el amor de Dios.
Dios tuvo como propósito dar otra oportunidad, una última oportunidad a la humanidad para que regrese a él. “Para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna”.
Nuestra redención esta interconectada en los principales puntos dentro de la historia y en los planes del Dios eterno, es necesario verla como un todo, desde antes de la fundación del mundo, hasta su segunda venida. Es Cristo el cordero sin mancha y sin contaminación mencionado por el apóstol Pedro, pasando por su nacimiento (la navidad), su ministerio, la cruz, la resurrección, la ascensión y su segunda venida. El propósito de Dios en la Navidad fue salvarnos del pecado, exactamente como lo menciona Juan 3:16.
Es común pensar que si no creemos en Dios entonces él nos condenará al infierno, esa es una gran mentira, el hombre sin Dios ya está condenado. Juan dice que el que no cree “ya ha sido condenado”. No creyó en el único que puede salvarle, entonces se queda en la condenación de la cual Dios quería salvarle.
Romanos 8:34 dice: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Jesús es el abogado de aquel que cree en el. Pero será el Juez de aquellos que le rechazan; en aquel día solo los dejara ir a donde ellos quieren ir, a la condenación donde siempre han estado. La Navidad nos recuerda que ha nacido un Salvador.
Nosotros decidimos creer o no creer. Dios puede obligar al hombre a que crea en él pero entonces no sería decisión del hombre ser salvo o ser condenado. Juan 3:16 claramente nos dice que Dios provee el medio de salvación, la paga de la deuda del pecado, al hombre le toca aceptar ese regalo, le toca creer que el inmenso amor de Dios mostrado en el nacimiento de Cristo, Dios en forma humana, el verbo hecho carne, es real y suficiente para librarlo de la condenación