La "Cuenca del Plata"
"Una cuenca hidrográfica se define como el territorio que ocupa el río principal y sus afluentes, cuyos límites son definidos por la topografía del terreno a partir de las divisorias de aguas (denominadas cuchillas en nuestro país). La cuenca hidrográfica es una unidad espacial compuesta de una gran diversidad de componentes bióticos y abióticos que interactúan entre sí. La energía solar y las precipitaciones constituyen los principales "ingresos" de energía desencadenando procesos e interrelaciones entre los componentes de la cuenca hidrográfica a partir de lo que se generan respuestas de "salidas" de acuerdo a la estructura y dinámica interna. La cuenca hidrográfica actúa entonces como un "operador sistémico" por lo cual cualquier alteración cualitativa y/o cuantitativa producida en los ingresos incidirá tanto en el funcionamiento global como en el de sus subsistemas componentes.
2-Descripción de la Cuenca del Plata.
La Cuenca del Plata ocupa el 17% de la superficie de América del Sur (3.100.000 Km2) abarcando parte de los territorrios de Brasil (sur, sureste y centro-oeste), Argentina (casi todo el norte, la Mesopotamia yla Pampa húmeda), Bolivia (sureste), Uruguay (excepto el este) y la totalidad de Paraguay.
La Población que habita la Cuenca del Plata es de 130.000.000 de habitantes, comprendiendo el 100% de la población paraguaya, el 88% de los uruguayos, el 82% de los argentinos, el 55% de los bolivianos y el 54% de los brasileños.
La Cuenca está integrada por tres sistemas hídricos: el río Paraná (que tiene una extensión de 4532 Km), el río Paraguay (2459 Km) y el río Uruguay (1000 km). Esta gran cuenca puede ser subdividida en las siguientes sub-cuencas: la del río Paraná ( 1.500.0 00 km2), Paraguay (1.100.000 km2), Uruguay (365.000 km2) y la del Río de la Plata (130.000 km2). Debido a su gran extensión tiene una gran diversidad geológica, geomorfológica, y en la presencia de múltiples biomas.
3- Gestión territorial de la Cuenca del Plata.
La gestión de los bienes de la naturaleza en el conjunto de actividades económicas en la Cuenca del Plata ha provocado impactos como la intensificación de los procesos de erosión de suelos, que produce la acumulación de sedimentos en los embalses, así como la afectación de la navegabilidad. También se han provocado pérdidas de biodiversidad en sus ecosistemas.
Es en esta cuenca donde se produce la recarga del sistema de aguas que conforma el Acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua subterránea más importante del mundo.
En 1969, los países integrantes de la cuenca firmaron en Brasilia el Tratado de la Cuenca del Plata, en el cual se comprometieron a promover estudios, programas, obras de interés común y la adopción de medidas que fomentaran la navegación, regulación de los cursos y el aprovechamiento múltiple y equitativo de las aguas, entre otros objetivos".
Fuente:Pesce, F.; Achkar, M.; Domínguez, A. (2011).; Atlas “Geo-Grafías”; Montevideo: Editorial Contexto.
Fuente del mapa: Autores varios (2009); "Territorios en Construcción"; Montevideo: Editorial Contexto.
La Hidrovía Paraguay-Paraná
“Desde hace siglos se ha practicado la navegación por los ríos Paraguay-Paraná, ya que es un sistema de interconexión entre el Océano Atlántico y el interior del continente.
En 1969, los países que comparten este sistema fluvial (Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay) firmaron en Brasilia el Tratado de la Cuenca del Plata, en el cual se comprometieron a promover estudios, programas y obras de interés común y la adopción de medidas que fomentaran la navegación, regulación de los cursos y el aprovechamiento múltiple y equitativo de las aguas, entre otros objetivos.
Pero es a partir de 1987 que se declaró de interés prioritario el desarrollo de la Hidrovía como corredor de transporte fluvial con un carácter de integración e intercambio regional. Este corredor comprende un tramo de 3.442 kilómetros navegables entre Puerto Cáceres (Brasil) hasta el puerto de Nueva Palmira (Uruguay). Es en 1989 que el Programa Hidrovía Paraguay-Paraná es incorporado al sistema del Tratado de la Cuenca del Plata creando el Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH). Se pretende que el transporte de commodities (soja, cereales, madera, hierro, manganeso y petróleo) en buques de mayor calado pueda realizarse durante las 24 horas y durante todo el año, con las mínimas dificultades (canalización, señalización) y con el abaratamiento de los fletes. Las barcazas y remolcadores que transitan por este sistema fluvial son numerosos y tienen gran capacidad de traslado de mercaderías.
Hay diversas posiciones frente al desarrollo de las obras como el dragado y las canalizaciones que faciliten la canalización. Algunos de los impactos que se señalan son: la afectación del Pantanal, la distorción de la economía tradicional al priorizar en la región la producción de commodities, y la transformación de los ríos en vías de tránsito. También hay que considerar que este proyecto sepotenciaría con el Corredor Biocéanico Central (denominado Canal Seco) que interconectaría Valparaíso (Chile) con los puertos uruguayos y brasileños (en la costa Atlántica) lo que podría incidir en una redefinición estratégica comercial de la región”.
Fuente:Pesce, F.; Achkar, M.; Domínguez, A.; Atlas “Geo-Grafías”; Editorial Contexto; Montevideo; 2011.
Uruguay: Localización y extensión
Ubicado al sureste de América meridional, la República Oriental del Uruguay tiene una superficie total de 318.413 km2 que pueden discriminarse de la siguiente manera:
Área terrestre 176.215 km2
Área de aguas jurisdiccinales y territorios insulares 141.961 km2
Límites contestados con Brasil 237 km2
Total 318.413 km2
Su denominación alude a la combinación de su posición geográfica con la forma de gobierno; históricamente estos territorios fueron reconocidos durante el período colonial como parte de la Banda Oriental. Una vez que se declaró constitucionalmente a la República como forma política de gobierno, quedó instaurada la denominación del país. Por simplificación se le conoce como Uruguay, vocablo de origen guaraní que resulta polisémico.
Para el Historiador Félix de Azara, deriva de "urú" nombre dado a un ave pequeña que habita en el litorial flvial, por lo que el nombre significaría "río de las tierras del urú". Un colaborador de Félix de Azara interpretó que Uruguay procede de la unión de "uruguá" que significa caracoles e "i" que significa río, por lo que la denominación aludiría al "río de los caracoles". Por último, para el poeta Juan Zorrilla de San Martín el nombre significaría "tierra de los pájaros pintados".
Tiene una localización geográfica privilegiada. Su posición, desarrollada entre los 30°-35° de latitud sur y entre los 53°-58° de longitud oeste lo ubica en la zona subtropical del continente sobre la fachada rioplatense y atlántica. Desde el punto de vista geopolítica y por sus costas sobre el Río de la Plata, constituye el ante mural a los territorios de la cuenca homónima, con una situación de interconectividad fluvio-marítima de relevancia. De hecho el puerto de Nueva Palmira actúa como nudo de comercio y comunicaciones con los principales puertos fluviales de la red hidrográfica Paraná- Paraguay.
El clima templado húmedo, con precipitaciones irregulares distribuidas a lo largo de todo el año, constituyen el marco ambiental para el desarrollo de las praderas, que son ecosistema predominantes. La red hidrográfica densa y ramificada, con caudal irregular pero permanente todo el año, sumado al relieve bajo con topografías suaves y con suelos de fertilidad media a alta, hacen del territorio nacional, un escenario agropecuario con alta potencialidad productiva para asegurar la alimentación de su población y generar excedentes exportables.
La introducción de la ganadería bovina y equina durante los siglos XVI y XVII encontró las condiciones ambientales óptimas para el desarrollo. La riqueza pecuaria derivó en que a la Banda Oriental del Río Uruguay se la conociera como la gran vaquería del mar, a la que concurrían faeneros porteños y lusitanos para abastecerse de cueros y cebo. La disputa de estos territorios por los imperios español y lusitano pautó la historia durante todo el período colonial; sucesión de tratados limítrofes, de apostaderos navales, son los acontecimientos que orientaron a la colonización y valorización europea del territorio, estableciendo las bases de este Uruguay como país demográficamente urbano, económicamente pecuario y políticamente centralizado en torno a Montevideo, principal puerto.
En efecto, la incorporación del Uruguay como país pecuario a la división internacional del trabajo, dado los excedentes exportables y la práctica pecuaria mixta (relación bovinos/ovinos en potreros a campo abierto) ha significado que la prosperidad o crisis económica del país se encuentre vinculada a las oscilaciones de lso precios de las materias primas en el mercado internacional.
Con una población total estimada para el 2009 en 3.344.938 habitantes (Instituto Nacional de Estadística) el país concentra el 94% de su población viviendo en ciudades, en tanto que en el medio rural reside solamente el 6%, convirtiéndolo en un gran desierto silvopastoril. Montevideo concentra 1.338.408 habitantes; pero el macrocefalismo metropolitano se reproduce en las capitales departamentales, generándose un despoblamiento de la campaña que no es un fenómeno demográfico nuevo en el país, y que ya había preocupado a Artigas en la primer décad del siglo XIX, cuando propuso el reglamento provisorio para el reparto de tierras y poblamiento de la campaña.
El alto grado de urbanización se encuentra vinculado a varios factores. Uno de ellos es el régimen de tenencia de la tierra, latifundista, que tiene sus orígenes históricos en el reparto colonial de las estancias para el fomento del poblamiento. Este se perpetuó en el tiempo con las prácticas pecuarias extensivas propias de la estancia cimarrona, que no sufrió transformación estructural alguna a pesar de lagunos intentos de reformas agrarias pero que no se concretaron. La inmigración engrosó la población urbana a lo largo de las últimas décadas del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, vinculándose a las industrias de consumo y al setor servicios".
Fuente: Pesce, F.; Achkar, M.; Domínguez, A.; Atlas “Geo-Grafías”; Editorial Contexto; Montevideo; 2011.
¿Cuáles son las características de la red hidrográfica del Uruguay?
"La red de aguas superficiales en Uruguay es densa, con numerosos ríos, arroyos, cañadas y lagunas, en general costeras, que se disponen en cuencas. La de mayor dimensiòn es la del río Uruguay, que incluye la del río Negro. Existen numerosos ríos que desembocan directamente en el Río de la Plata, destacándose el río Santa Lucía; todas ellas integrantes de la Cuenca del Plata. A éstas se suman la de la cuenca atlántica y la de la Laguna Merín, cuyas aguas se vierten directamente en el Océano Atlántico. La Laguna Merín es una cuenca transfronteriza, se conecta a través del río San Gonzalo con la laguna de los Patos en Brasil que es la que desemboca en el Océano Atlántico.
¿Cuál es el uso de los recursos hídricos?
Los recursos hídricos tienen múltiples usos en el país, entre ellos se destacan:
-Para riego, procedente en gran parte de aguas superficiales. Se destina al regadío de los cultivos de arroz un 92,7 % del volumen embalsado y casi un 87% de las tomas directas. El tamaño de los embalses varía, los de mayor extensiòn se financian con fondos públicos, pero los más frecuentes son embalses construidos por el propietario del predio.
-El 100% del abastecimiento de agua potable, en Montevideo y gran parte del área metropolitana proviene de aguas superficiales (de la cuenca del río Santa Lucía), en tanto que en el interior del país un 20% es de origen subterráneo. Un 98% de la población en Uruguay tiene acceso al agua potable, uno de los valores más altos en América Latina, lo cual es un factor positivo para lograr un adecuado nivel de salud.
-Para fuente de generación de energía eléctrica, un 73% de la capacidad de producción eléctrica del país es proporcionado por las cuatro represas hidroeléctricas instaladas en el país, que en condiciones climáticas normales pueden abastecer el 80% de la demanda nacional.
-Otros usos se relacionan con actividades agropecuarias (aguadas para el ganado, para la limpieza de instalaciones), la pesca comercial o deportiva, el turismo, deportes acuáticos, etc.
-En la última década se ha constatado un aumento de la navegación fluvial, en especial en el río Uruguay, asociada al crecimiento de la producción forestal y sus derivados, así como de productos agroindustriales (cítricos, soja)".
Fuente: Autores varios (2009); "Territorios en Construcción"; Montevideo: Editorial Contexto.
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http://radiouruguay.uy/anuncian-nuevas-medidas-para-reducir-contaminacion-en-el-santa-lucia/
https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/3/este-22-en-la-calle-por-el-agua-y-por-la-vida/
"La primera ola de inmigrantes europeos hacia el Uruguay tuvo lugar a principios del siglo XVI, cuando un gran grupo de españoles llegó al Río de la Plata. Ellos, sumado al aporte posterior de italianos (mediados siglo XIX) conformaron la mayor parte de la población en Uruguay, que siguió siendo un receptor neto de inmigrantes hasta la década de 1950. Esta tendencia se revirtió durante la segunda mitad del siglo XX y a principios del nuevo milenio tras un largo proceso de estancamiento y deterioro de la economía que desembocó en varias crisis, sumado al quiebre institucional provocado por la dictadura que gobernó entre 1973 y 1985. La única excepción a esta tendencia general tuvo lugar durante la década de 1990, cuando ingresaron ciudadanos peruanos en busca de un mejor bienestar económico. La emigración -especialmente de jóvenes- ha sido considerable y constituye un eje central de la dinámica social y económica de Uruguay. Casi el 18 % de los nacidos en Uruguay vive en el exterior, lo que lo ha convertido en un país de emigrantes y en un importante caso de estudio en materia de migraciones y globalización.
El primer asentamiento de Uruguay fue Colonia del Sacramento, una fortaleza militar portuguesa fundada en 1680 y localizada en frente de Buenos Aires, Argentina. Montevideo, la actual capital de Uruguay, fue fundada por los españoles en 1724 con fines militares. Este nuevo asentamiento incluía familias de Buenos Aires y de las Islas Canarias, entre quienes la corona española distribuyó tierras y chacras y posteriormente grandes estancias en el interior. Los esclavos fueron introducidos en Uruguay entre mediados del siglo XVIII y principios del siglo XIX, aunque el número fue relativamente bajo. Debido a que la ganadería era la principal actividad económica, la mano de obra no era muy requerida, y si era necesaria, se cubría con la creciente inmigración procedente de Europa, principalmente de España e Italia. Los charrúas, población autóctona del territorio antes de la conquista, desaparecieron progresivamente. Como consecuencia de las guerras, las enfermedades traídas de Europa y el creciente matrimonio interracial, el número de indígenas disminuyó rápidamente y hacia 1850 los grupos indígenas originarios prácticamente ya no existían.
Más allá de la sólida posición que mantuvo Montevideo en el comercio de la Cuenca del Plata hasta finales del siglo XIX, Uruguay ocupó un lugar marginal en la región. La proximidad de Buenos Aires y la fértil región pampeana en la Argentina -así como los extensos establecimientos ganaderos de Río Grande del Sur en Brasil- convirtieron a Uruguay en un destino más transitorio que definitivo para muchos inmigrantes.
A pesar de que los flujos inmigratorios fueron de menor escala que en Argentina o Brasil, está claro que el Uruguay del siglo XIX fue “producto de los inmigrantes”, quienes se incorporaron al país al mismo tiempo que le daban forma a la nacionalidad (Barrán y Nahum, 103). “El momento de mayor crecimiento económico de Uruguay, que tuvo lugar entre 1871 y 1887 –cuando su ingreso per cápita era comparable al de Inglaterra, Francia y Alemania–, coincidió con el momento del gran crecimiento demográfico, producto de la avalancha de inmigrantes europeos que llegaban en busca de prosperidad económica” (Díaz, 2004).
La mayoría de su migración se asentó en los centros urbanos, especialmente en la capital Montevideo. Hacia principios de la década de 1830, la población de Uruguay era de 74.000 habitantes, y de ellos aproximadamente 14.000 vivían en Montevideo. Para 1908 –año del primer censo nacional– la población total alcanzaba aproximadamente los 1.040.000 habitantes, reuniendo Montevideo alrededor de 309.000.
Si bien en el año 1843 el 60 % de los residentes de Montevideo eran extranjeros, hacia 1860 esta cifra se redujo al 48 %. El total nacional cayó desde el 35 % en 1860 al 17 % en 1908. A principios de siglo, los inmigrantes eran predominantemente de origen italiano (34%), españoles (30 %), brasileños y franceses (15 %) y argentinos (10 %) (Finch, 206).
Los italianos llegaron en mayor número, al punto que Giusseppe Garibaldi, el gran héroe de la unificación italiana, vivió en Montevideo y participó en la guerra civil denominada “Guerra Grande” (1839-1851). A finales del siglo XIX y a principios del XX, arribaron al país miles de italianos que habían participado en movimientos sindicales de trabajadores (entre ellos militantes anarquistas), causando gran impacto en el movimiento obrero y en la política uruguaya (Arocena, 115).
También llegaron inmigrantes franceses y españoles. Se ha estimado que el 10% de la población uruguaya tiene ancestros vascos y el 60% tiene antecesores españoles de diversa índole. La presencia de vascos en Uruguay puede rastrearse hasta la misma fundación de la ciudad capital en 1726; el primer gobernador, Bruno Mauricio de Zabala, era vasco (Arocena 114). La mayoría de los inmigrantes franceses que se establecieron en Uruguay ingresaron al país entre 1838 y 1852, con un máximo de 10.300 inmigrantes llegados en 1843. Los franceses constituyeron un 41,5% de la inmigración recibida por Uruguay entre 1835 y 1842, y configuran la mayor fuente de inmigración para el país en ese periodo. Hasta 1853, los vascos franceses conformaban el grupo más numeroso entre todos los inmigrantes arribados al Uruguay, para ser posteriormente superados en número por los españoles e italianos. Otra gran ola de inmigración francesa hacia Uruguay tuvo lugar durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), con 2.718 inmigrantes franceses entre 1866 y 1867, representando el 10,1% de la inmigración de ese momento.
Otro grupo importante son los africanos traídos inicialmente como esclavos en el siglo XVIII. Los afro descendientes constituyen en la actualidad el 9% de la población total. Los suizos, que llegaron al Uruguay para escapar de una crisis económica en su país de origen, fundaron en 1862 una colonia agraria en el sur del país llamada Nueva Helvecia, y hacia 1878 alcanzaba un total de 1.500 personas (Arocena 117). También destaca la afluencia de inmigrantes desde Europa del este, principalmente de Polonia, Rumania, Rusia, Hungría, Lituania y Armenia.
Durante la primera mitad del siglo XX Uruguay continuó siendo un receptor neto de inmigrantes. Arribaron entre ellos grupos de armenios que huían de la persecución que sufrieron a principios del siglo; libaneses; y aproximadamente 10.000 judíos, que entre 1933 y 1941 llegaron escapando de la Alemania nazi.
A principios del siglo XX, el gobierno uruguayo implementó una política inmigratoria orientada a atraer colonos hacia las zonas rurales que se encontraban desocupadas y carecían de explotación agrícola. Uno de estos grupos fueron los rusos, llegando aproximadamente 300 familias en 1913 (Arocena, 118). Los inmigrantes españoles, italianos y franceses continuaron llegando al país, aunque en un número mucho más moderado.
Al igual que Argentina, pero en menor escala, Uruguay tuvo un exitoso desempeño económico como agroexportador. A partir de 1930, incorporó el modelo de sustitución de importaciones, alcanzando un nivel considerable de desarrollo industrial en relación con las dimensiones del país y su peso en términos demográficos. Sin embargo, con el tiempo la industrialización alcanzó sus límites. El agotamiento del modelo hacia finales de la década de 1950 abrió paso a un prolongado periodo de estancamiento económico, con niveles de desempleo que finalmente se convirtieron en una tendencia estructural (Pellegrino, 14).
Hacia la década de 1950, debido en parte a una disminución de la demanda en el mercado mundial de productos agrícolas, Uruguay ingresó en una época de severo estancamiento económico y de creciente inestabilidad social y política. Fue en ese momento que el patrón tradicional de inmigración neta de Uruguay comenzó a ceder su lugar a un marcado patrón de emigración. Las razones de la emigración de la década de 1960 son principalmente de índole económica, y los problemas sociales comenzaron a alcanzar niveles notorios conforme se aproximaba la nueva década. Este proceso de deterioro político y social culminó con un golpe militar y la suspensión de las libertades civiles en 1973. Además de la falta de empleo, la represión política que caracterizó a este periodo (1973-1985) se consolidó como el factor más importante que impulsó las oleadas migratorias de esa década. Las cifras oficiales indican que más de 200.000 personas dejaron Uruguay entre 1963 y 1975 y otros 177.000 lo hicieron entre 1975 y 1985 (PNUD, 2009). En conjunto, dichas cifras representan casi la décima parte de la población total.
La mayoría de quienes emigraron eran jóvenes. Entre 1963 y 1975, el 17,7 % tenía 14 años o menos; el 68 % tenía entre 15 y 39 años; y el 14,3 % era mayor de 40 años. Quienes emigraban tenían en promedio un mayor nivel educativo que la población general. Apenas el 1,5 % no tenía educación; el 52,1 % tenía estudios primarios completos; el 33,6 % había concurrido al colegio secundario o a institutos de formación docente y el 12,8 % tenía nivel universitario o de formación técnica.
A finales de la década de 1980, la “crisis de la deuda” y la falta de empleo para los jóvenes constituyeron un factor fundamental que contribuyó a la emigración. Quienes se iban de Uruguay no solo eran más jóvenes y de mejor nivel educativo que la población en su conjunto, sino que además tenían mejor calificación laboral.
El destino más frecuente de los emigrantes uruguayos fue Argentina, que durante la primera mitad de la década de 1970 absorbió la mitad de los emigrantes. Estados Unidos y algunos países europeos recibieron inmigrantes uruguayos calificados, como España e Italia, seguidos por Francia y Suecia. También tuvieron importancia Australia, Brasil y Venezuela. Hacia 1980, el 9% del total de profesionales y técnicos uruguayos vivía en Estados Unidos y en once países latinoamericanos, lo que originó preocupación por la “fuga de cerebros”, muy similar al caso de Argentina (Pellegrino 1993). En estos cálculos no se toma en cuenta a quienes residen en Europa ni en Australia, lo que llevaría la proporción a más del 12%.
La emigración de adultos jóvenes calificados significó la pérdida de recursos escasos y afectó severamente la calidad de la fuerza de trabajo del país. Ciertas profesiones experimentaron una alta tendencia a la emigración: arquitectos y médicos en la década de 1970, ingenieros y especialistas en informática durante las décadas de 1980 y 1990 (Pellegrino, 2002).
Durante la década de 1990 se produjo una afluencia de inmigrantes peruanos que escapaban de la grave crisis económica, política y social de Perú bajo el régimen de Fujimori. Si bien el número no fue altamente significativo, pueden constituir una corriente importante en el futuro (Arocena, 126).
A pesar de que la tendencia emigratoria se desaceleró notablemente durante la década de 1990, retomó impulso con el advenimiento de la crisis económica de 1999, que culminó en 2002. El nivel de desempleo ese año alcanzó el 17 % (PNUD, 2009). Durante este periodo, la emigración alcanzó los niveles más altos registrados en la historia del país. Este flujo emigratorio siguió muchos de los trayectos de la década de 1970, ya que los uruguayos se dirigieron a países donde ya existían comunidades uruguayas consolidadas (Pellegrino y Vigorito, 2002). Las décadas que llevaron a la crisis más reciente muestran un predominio de los países de la Región, donde Argentina absorbió a más de la mitad de los emigrantes uruguayos. Los movimientos recientes, sin embargo, se reorientaron hacia Estados Unidos y España. Entre los años 2000 y 2006, los principales países de destino fueron: España (43%), Estados Unidos (26%), Argentina (12%) y Brasil (5%) (PNUD, 2009). Como se mencionó anteriormente, la población que emigró era muy joven. Según datos recogidos por la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada (ENHA 2006), el 55 % de los emigrantes tenía entre 20 y 30 años de edad. Los principales grupos sociales comprenden trabajadores industriales y empresarios jóvenes, seguidos por científicos, intelectuales y especialistas.
Finalmente, la bonanza económica del país en los últimos años de la década, sumado a la crisis económica que ha afectado los principales países de destino preferidos por los uruguayos (España y Estados Unidos), ha reducido notoriamente los flujos migratorios al exterior. De un saldo negativo de 28.302 para el año 2002, se pasó a 5.709 en 2008 y solamente 811 en 2009 (Cabella 2009), marcando una tendencia descendente.
A pesar de esta tendencia, el número acumulado de uruguayos residentes en el exterior es muy elevado en relación a su población total. Los uruguayos que residían en el exterior eran aproximadamente 477.000 en 1996. Entre ese año y 2004, otros 117.000 uruguayos se fueron del país. En total, el número de uruguayos residentes fuera del país hacia 2004 era cercano a las 600.000 personas, lo que equivale a aproximadamente el 18% de la población total (PNUD, 2009).
La historia migratoria uruguaya, al igual que la de Argentina, está marcada por el cambio de su condición de receptor neto de migrantes desde su origen hasta la primera mitad del siglo XX, para convertirse en un país de emigrantes donde gran parte de su población vive actualmente en el exterior (las últimas cifras estiman que el 18% de las personas nacidas en el Uruguay vive fuera de sus fronteras). La emigración de adultos jóvenes capacitados significó una pérdida importante de recursos escasos que han afectado la calidad de la fuerza de trabajo del país (Pellegrino, 2002). Esto incluye ocupaciones con alto nivel de calificación como arquitectos y médicos en la década de 1970, e ingenieros y especialistas en informática durante las décadas de 1980 y 1990. El conjunto altamente capacitado y la edad de la mayor parte de las migraciones recientes han dado lugar a una preocupación por la posible “fuga de cerebros” a futuro o, cuando menos, a un proceso que llevará al subdesarrollo de ciertos sectores profesionales en Uruguay".
Actividad:
Investiga y realiza un informe una carilla mínimo de extensión para responder las siguientes preguntas:
En la actualidad:
1) ¿Cuál es la procedencia territorial de los inmigrantes que viven en Uruguay?
2) ¿En Melilla encontramos inmigrantes? Fundamenta tu respuesta.