Tu Propósito no es una meta, es la chispa interna, tus ganas más allá de resultados o expectativas. Es lo que te mueve y le da sentido a tu hacer. Sin este motor, tu pasión se vuelve una mochila pesada.
Imagina hacer la mejor pizza. Es irresistible si disfrutas cada paso. Pero si tu mente se obsesiona con los "números" (ventas, ganancias), la alegría se pierde en la preocupación por el resultado. Tu propósito se desvanece, dando espacio al Señor Miedo.
Este Señor Miedo prospera sin tu propósito intrínseco.
Si la vida es solo "éxito o fracaso", la libertad de crear se esfuma.
La clave para trascender el miedo es romper con la seriedad. La vida calculada se desmorona. Necesitas ponerlo todo patas para arriba.
Es un "RESET" profundo en la química que bloquea tu libertad. Al desarticular la mente obsesionada con resultados, llegas a la raíz de los circuitos neuronales que sostienen el miedo, la falta de voluntad y la apatía.
Recuperar tu propósito es redescubrir tus ganas, tu motor interno que existe por el placer de crear, explorar y compartir, más allá de juicios externos. Es la forma más poderosa de cerrar la puerta al miedo y reactivar tu vida.