Tu cerebro es bombardeado por 11 millones de bits de información por segundo.
Vista, oído, tacto y olfato... todo envía una inmensidad de datos a tu mente.
Sin embargo tu conciencia solo puede procesar una fracción diminuta de esa cifra: apenas 50 bits por segundo.
Nuestro cerebro es una supercomputadora, pero a veces nos estancamos, cuando miedos conscientes o inconsciente, nos bloquean y somos incapaces de ver nuevas soluciones.
La respuesta no es que nos falte capacidad, sino que usamos un filtro que nos limita, nuestra memoria RAM.
El cerebro no es un receptor pasivo; es un filtro despiadado y eficiente, liderado por el Sistema de Activación Reticular (SAR).
Su única misión es la supervivencia.
Para evitar que colapsemos con la sobrecarga de información, el SAR decide qué es "importante" y qué no; mostrando a nuestra conciencia solo lo relevante para nuestros objetivos actuales.
Si buscas a una persona en una multitud, tu cerebro filtra los miles de rostros que no son el de ella.
Si estás concentrado en una tarea, ignoras el sonido de la calle o la sensación de la ropa sobre tu piel.
El problema es cuando nuestro enfoque se vuelve obsesivo y negativo.
Si nos aferramos a un único resultado o a "un miedo" (por ejemplo tener un único plan: "El Plan A"), nuestro SAR va a filtrar agresivamente cualquier otra posibilidad existente...
El psicólogo George A. Miller descubrió en 1956 que tu memoria de trabajo consciente (RAM...) solo puede manejar un promedio de 7 elementos a la vez. No son 7 bits, sino 7 "chunks" o bloques de información.
Un chunk puede ser una sola letra o un concepto completo. Por ejemplo, la frase "El miedo te paraliza" es un solo chunk para tu cerebro. Aquí es donde se esconde la trampa del miedo: cuando estás atrapado en un "Plan A", tu mente crea chunks rígidos y negativos:
"El futuro es incierto"
"No soy capaz"
"Todo podría salir mal"
Estos tres chunks ya consumen casi la mitad de la capacidad de tu memoria de trabajo, dejando poco o ningún espacio para nuevas ideas, oportunidades o soluciones.
Te vuelves "ciego" a la realidad porque tu cerebro está completamente ocupado con los miedos.
Los ejercicios absurdos, como intentar llenar un vaso invertido, son el hack neurobiológico para lograrlo.
Interrupción: El acto incongruente de intentar llenar un vaso al revés rompe la lógica de tu cerebro. Al no poder agrupar esa información de una manera coherente, obliga a tu mente a un soft reset.
Reiniciar el Filtro: Al dejar de lado los viejos chunks, tu cerebro desactiva el filtro del "Plan A". Por un instante, la inmensidad de la información que te rodea se vuelve disponible para tu conciencia.
Expansión de la Percepción: Los ejercicios no expanden tu capacidad de 7 a 14 chunks, sino que desactivan los chunks del miedo para que puedas crear nuevos, y encontrar esa información de oportunidades, ideas creativas y soluciones que antes no veías.
El Neuroabsurdismo no es una filosofía; es una ciencia aplicada. Es un método que utiliza la neurociencia para recordarte que tu cerebro es una herramienta poderosa que simplemente necesita un reinicio para que puedas vivir de manera plena, creativa y sin el peso del miedo.