Desarma la ansiedad con el presente

Viviendo como un "Albañil Constante

Si el miedo vive de lo que no haces y de lo que podría pasar, tu mayor arma para desarmarlo es el presente. No es una frase bonita; es una estrategia radical para recuperar tu paz y tu capacidad de acción.

El "Señor Miedo" es un maestro en proyectarse hacia el futuro, creando escenarios hipotéticos de desastre. Él te grita desde "mañana o en un año": "¡No hagas esto! ¡Te irá mal!". Su existencia depende de que te mantengas alejado de la acción, de lo concreto, de la tranquilidad de hacer. No quiere que acciones en el presente, porque si lo hicieras, desintegrarías su estructura.

(Síntesis Filosófica y Neurocientífica del Neuroabsurdismo)


El Miedo No Eres Tú: Es una Idea Huérfana

Es crucial entender que el miedo no eres tú. Es una idea, un ente separado que necesita de tu preocupación por el futuro para existir. Por eso, a veces, "se te mete" el miedo de repente, aunque un instante antes, en la misma situación, no lo sentías. Tú eres tú, con o sin miedo; el miedo es otra cosa.

Cuando nos "ponemos a pensar" en los resultados futuros, la mente (esa calculadora que puede volverse parásito) toma el control. Nos emocionamos con sus pronósticos (buenos o malos) y nos trasladamos voluntariamente a una historia potencial, dejando que tome las riendas de nuestra vida. La mente, al igual que el miedo, no es nosotros; es una herramienta que a veces nos parasita, vendiéndonos ilusiones o amenazas que nos impiden comprobar la realidad.

La Estrategia del "Albañil Constante": Un Ladrillo a la Vez

La liberación de esta trampa es simple y poderosa: el único lugar donde puedes ser real y concreto es el presente.

Imagina que eres un "Albañil Constante". Tu tarea no es construir una "Catedral de Sueños" en el futuro, sino simplemente levantar una fila tras otra de ladrillos, aquí y ahora.

Agarra un ladrillo. Solo uno...

Pégalo.

Y olvídate de ese Señor ( el miedo ).

Si intentas agarrar dos ladrillos, se convierte en "esfuerzo". Y el esfuerzo amarga el gusto de construir con tranquilidad. Peor aún, invita al "Señor Tiempo", y con él, la Ansiedad, las Expectativas (de éxito o fracaso) y la Presión. Esta es la vía para que el insistente Señor Miedo y su esposa (la mente preocupada) regresen triunfantes.

Tu única realidad son tus manos, tus pies y las posibilidades que están a tu alcance en este instante. No hay futuro, ni bueno ni malo; solo tú, el Albañil, haciendo marchar Tu Obra. Al concentrarte en el presente, desintegras la red neuronal de la existencia del miedo, porque si hicieras lo que él prohíbe, ¿qué quedaría? Solo el presente. Y tú en él.