Esta montaña era la giba
de Atlas — titán gimiente, resistente.
La montaña dará la fuerza
a la ciudad donde somos combatientes.
Nuestras vidas ¡juego de dados!
— Apasionados, obstinados en no ser.
Como el huraño en la aspereza
de su grito, como los doce apóstoles
Miraréis otra vez mi ingrata gruta.
(Gruta, —¡yo estaba donde las olas atropellan!)
De ese juego la última puerta,
¿lo recuerdas — al final del arrabal?
¡Mundos — esta montaña!
Los dioses vengan sus simulacros.
La cortadura viene de la montaña.
Montaña, para mí sepulcral.