Esa montaña era como el pecho
de un recluta, perforado por una bala,
esa montaña quería labios
vírgenes, un rito nupcial.
Exigía esa montaña:
un océano en el tímpano,
un repentino hurra.
Esa montaña aguijaba y luchaba.
Esa montaña era como un trueno,
en vano jugaremos con los titanes.
¿Recuerdas la última casa
de esa montaña en las afueras?
¡Esa montaña era mundos!
Dios cobra caro el mundo.
La pena empezó desde la montaña.
Esa montaña estaba sobre la ciudad.