No engaña la pasión, y no finge,
ni miente: ¡solo no la prolongues!
¡Ah, si viniéramos al mundo
como plebeyos del amor!
¡Ah, si todo fuera simple y justo!
Simplemente, una colina, simplemente, un monte…
(Dicen que con el vértigo del abismo
se mide el nivel de las montañas).
Entre montones de pardo brezo,
entre islas de doloridas coníferas…
(La cuota de delirio sobre el nivel
de la vida.)
—¡Tómame! Soy tuyo.
Y la serena querencia de la familia,
y el piar de los polluelos, ¡ay!
¡Pues venimos al mundo
como celestes seres del amor!