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El colecho es una opción para dormir con los niños que algunas familias eligen, y duermen a gusto con sus hijos, sin incomodarle las posturas del pequeño/a. Para estos padres es más cómodo no tener que levantarse para darles de mamar o cuando reclaman nuestra presencia. Son familias que practican la crianza natural, la lactancia materna, en la mayor parte de los casos, y que les resulta agradable el contacto afectivo entre toda la familia en el momento de dormir.
Pero hay un momento en el que se plantea el paso del colecho a la cama. Esta transición hay que hacerla con cuidado y de forma progresiva. Os damos una orientaciones por si os sirven:
Procurar que no coincida con ningún otro cambio significativo en su vida como quitar el pañal, el nacimiento de un hermanito o la entrada en la escuela. Las novedades mejor de una en una.
Hacer el cambio de golpe: no sólo sacarle de la cama sino también de la habitación. Es la forma de que los padres puedan ir a la cama del niño, y así poder acostarse con el niño hasta que se duerma (casi como si siguiera colechando pero en su propia habitación).
Que pueda acceder a su cama cuando quiera para que tenga más autonomía y no se sienta enjaulado. Una cama a ras de suelo, o una bajita para que se suba o baje con facilidad.
Dejar que ayude con los preparativos de su propia cama y habitación: montar la cama, poner las sábanas, elegir a los muñecos con los que va a dormir… A los niños les encanta sentirse involucrados y es una forma de que se vayan familiarizando con su nueva cama.
Poner el entorno lo más atractivo posible: decoración, sábanas con sus personajes preferidos, muñecos que le den seguridad.
Las dos primeras noches dormir con él o ella para que se vaya acostumbrando a su propia cama.
Crear una rutina: los dos en la cama, leer un cuento con una linternita. Después, con ella apagada (aunque se puede dejar una pequeña luz quitamiedos por si se despierta).
Acudir rápido cuando llaman. Nada de dejarla llorar para que se acostumbre: si ve que la respuesta es rápida no se agobiará.
No dudar con el cambio. Hacerlo con seguridad, si nos ven dudar (huelen el miedo), y se hacen fuertes. Hay que tomarlo con naturalidad intentando ponderar las ventajas de ser mayor, sin pasarnos, que también huelen cuando quieres venderles la moto.
Dejar tanto su puerta como la de nuestra habitación abiertas. Así, cuando se despierta por la mañana, puede venir a la cama de los papás. Esto le da tranquilidad porque siente que quedarse en su cama es decisión suya, puede venir cuando quiera.
Es un cuento para el iniciar el destete nocturno.
Ahora que va llegando el calor, es imprescindible que los pequeños/as siempre estén bien hidratados. La necesidad de agua de un bebé es bastante mayor que la de los adultos.
El peso corporal de un bebé es un 70% agua, frente a 50%-60% de los adultos. Por ello, es recomendable que tomen a diario un 10-15% de su peso total en agua, ya que tienen más probabilidades de sufrir una deshidratación.
Con temperaturas altas, es muy posible que sus niveles de líquido en el cuerpo se reduzcan considerablemente, y debemos hacer todo cuanto esté en nuestras manos para compensar esta pérdida.
Como hemos visto el peso corporal de un bebé está compuesto por un 70% de agua y por tanto deben tomar más líquido a lo largo del día.
Lo ideal para que los bebés estén bien hidratados cuando hace mucho calor es que beban agua, aproximadamente cada dos horas, aunque todavía no tengan sed. Otra forma de calcular esta cantidad diaria es a través de su peso: 55 mililitros por cada kilo, por lo que si nuestro bebé pesa 13 kilos, por ejemplo, deberá beber 715 mililitros diarios.
Por otro lado, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria valora que las cantidades de agua que deben consumir los bebés son éstas: 100-190 mililitros (0-6 meses), 800-1.000 mililitros (6 meses-12 meses) y 1.100-1.200 mililitros (1-2 años).
¡Ojo! El bebé también se hidrata mediante los alimentos que consume, pues estos cuentan también con agua, sobre todo las verduras y las frutas, entre otros. Ofrecerle frutas y verduras fresquitas puede ser una opción agradable para el bebé que le permite descubrir sabores nuevos a la vez que se hidrata y se alimenta.
Es importante alentar su autonomía y utilizar vasos o tazas que le faciliten beber y conserven bien la temperatura del líquido. además de estar adaptados a la edad y a su desarrollo. Hay modelos que tienen una válvula antiderrames que solo se activa cuando el pequeño/a succiona.
Si el bebé es lactante, y no es una época de calor, no debe beber agua mineral durante los seis primeros meses, es decir, cuando se alimente exclusivamente con leche materna, según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
La leche materna cuenta con un 90% de agua en su composición, por lo que no es necesario que consuma otro tipo de bebida. Además, la leche materna cuenta con los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades del bebé.
Si el bebé toma leche materna o leche de fórmula, podemos ofrecerle el agua de forma más continuada cuando haga mucho calor, ya que, como comentábamos al principio, sus niveles de líquido en el cuerpo se pueden reducir considerablemente debido al sudor.
El cambio de pañal es un momento muy exclusivo de relación entre el niño y el adulto, no debe ser una tarea mecánica, sino que lo podemos convertir en un momento de relación, de juego, de complicidad, de risas.
¿Cómo podemos hacer del cambio de pañal un momento especial y gratificante?
Cuando cambiamos a los niños el pañal es bueno hablar con ellos. Con un lenguaje cercano, respetuoso y cariñoso, anticipar y darle una explicación de lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo. Te vamos a quitar ese pañal que tiene mucho pis, ahora te vamos a lavar con agua calentita.... Le podemos hacer que nos ayude. le damos el pañal limpio y luego se lo pedimos por favor para ponérselo... Poco a poco, se van familiarizando con el lenguaje y adquiriendo hábitos de autonomía personal.
El cambio de pañal nos permite establecer una relación exclusiva y afectiva con el niño/a, y puede ser un momento muy gratificante para los dos: niño y adulto.
Las experiencias de los primeros años dejan huella, y tenemos que intentar que esas huellas sean lo más positivas posibles. Este momento, a lo largo del día, nos da la posibilidad de pararnos, y dedicar un tiempo en exclusividad, sin prisas, siempre que se pueda.
Hacerles pedorretas en la tripita, hacer juegos de cosquillas (ver página de formación), o simplemente observar su cuerpo y detectar a tiempo dificultades o problemas, hacen del cambio de pañal, un momento especial.
En el cambio de pañal, como en todos los momento del día, hay que tener confianza en el niño. Los pequeños precisan de actividad y autonomía para desarrollarse. Así pues, hay que dejar que en el cambio de pañal pueda tener libertad de movimientos para colocarse en el lugar, tumbarse, ponerse de pie (si ya lo hacen...), o incluso colaborando en la tarea, facilitando el material que necesitamos, cantando alguna canción...
El adulto que cambia va respetando esa necesidad de movimiento, y se acopla a él. Si quiere permanecer un ratito sin pañal, porque es bastante placentera la sensación, se lo permitimos.
Las canciones que introducen las rutinas son muy importantes para que el niño relacione cada momento del día con las acciones que debe llevar a cabo. Es una forma divertida de hacer cosas que muchas veces no quieren (comer, bañarse, recoger...), a la vez que interiorizan hábitos de higiene, salud y sociales, y ayudan a la familia en las tareas del hogar, de esta forma aprenderá a trabajar en equipo y a colaborar en casa desde muy pequeño. El niño como miembro de la familia, debe aprender que también tiene responsabilidades de acuerdo a su edad y capacidad. Pero una forma agradable de aprenderlas es con canciones. Ahí tenéis unas cuantas para facilitaros las rutinas con los niños.
La canción de buenos días es ideal para enseñar a los niños a saludar y ayudarles a hacer el tránsito de la casa a la escuela más fácil y amable.
Hasta mañana, canción para ir a dormir y despedir el día. Se puede cantar cuando nos vamos a la cama con papá o con mamá haciendo un tren.
La canción de guardar los juguetes es una buena manera de enseñar a los niños a recoger sus cosas y hacer de esta acción un momento entretenido.
Los niños irán mejor a bañarse, si les cantamos la canción del baño. De paso irán conociendo las partes del cuerpo.
La canción de somos los cocineros, les facilitará el momento de sentarse a la mesa a comer. Cuando son un poquito más mayores pueden ir colaborando para poner la mesa
la canción de las palabras mágicas, les enseñará el lenguaje de la buena educación y les hará más respetuosos y amables con los demás
La canción de ser amigos les ayudará a saber que es mejor ser amigos, no pelearse y solucionar los problemas hablando.
El estreñimiento es un trastorno que se caracteriza por la dificultad o la imposibilidad de evacuar que en ocasiones tenemos. Durante los primeros meses de vida, la coordinación entre los movimientos del intestino no son muy eficientes, así como la relajación del esfínter del ano, no ha madurado aún.
En los casos de estreñimiento, es normal que el bebé esté incómodo, llore con insistencia, mueva y levante sus piernas, y se ponga rojo para intentar empujar las heces. Estos son algunos de
los síntomas del estreñimiento en los bebés se manifiestan cuando el pequeño se vuelve nervioso e intranquilo. Mueve las piernas incesantemente, se pone rojo del esfuerzo, y llora con frecuencia. Los gases y cólicos son inevitables cuando el bebé se encuentra en este estado. Tenemos que tener en cuenta que durante la lactancia materna los bebés suelen evacuar casi cada vez que comen, con heces algunas veces pequeñas y otras más abundantes. Si no consiguen hacerlo en todo un día, la incomodidad va en aumento.
La frecuencia de evacuación va disminuyendo a medida que los bebés crecen. A partir de los 2 o 3 meses de edad pueden evacuar una o dos veces al día. Todo dependerá del tipo de lactancia que reciban, como también de su propia naturaleza.
El estreñimiento del bebé requiere una intervención rápida de los padres y del pediatra, para evitar que el problema se convierta en una molestia crónica, o que se complique. Cuanto más tiempo estén las heces en el colon del bebé, mas secas y duras se volverán, y su eliminación será aún más difícil y dolorosa.
La lactancia natural no suele ocasionar estreñimientos en el bebé, y si observamos que las deposiciones del bebé escasean, primero hay que descartar la posibilidad de que esté mamando bien; si el bebé no come, no es que se estriñe sino que no tiene nada que evacuar. Esto lo podemos comprobar a través de su peso
En los primeros días de vida, el bebé debe evacuar por lo menos tres veces al día, si no lo hace debe ser porque está recibiendo poca alimentación. Si el bebé deja de evacuar en uno o dos días, y cuando vuelva a hacerlo sus heces están duras y secas, puede que haya dejado de evacuar por estreñimiento. En este caso, se debe comentar al pediatra.
La lactancia artificial con leche de fórmula es la que más estreñimientos produce en el bebé. Para aliviar este problema, podemos seguir algunos consejos:
1. Añadir un poco de agua extra a la fórmula del biberón. El agua ablandará un poco las heces y evitará que sean retenidas en el colon del pequeño. Algunos pediatras, de hecho, recomiendan rebajar los biberones un poco, poniendo 35 ml en lugar de 30 ml de agua por cada medida rasa de leche. Si el estreñimiento en el bebé se vuelve persistente, es aconsejable que pida la orientación médica.
2. Existen en el mercado leches 'anti-estreñimiento', adecuadas para aliviar el problema.
3. Otra opción son los baños con agua templada. Un beneficio para tránsito intestinal del bebé.
4. Los masajes también son muy estimulantes para ayudar a evacuar al bebé. Se puede flexionar las piernas del pequeño sobre el abdomen, haciendo movimientos circulares; posicionar la mano sobre la tripita del bebé (a la altura del ombligo), y hacerle un masaje más profundo y en horizontal, con la palma y la base de los dedos. Un masaje en la espalda del bebé, con movimientos de arriba abajo, también puede ayudar al bebé a que evacúe.
5. También se puede intentar dar un zumo de naranja muy rebajado en agua al pequeño.
6. Como último recurso, y siempre consultando al pediatra, se puede recurrir al supositorio de glicerina que se aplica al ano del bebé. Ojo, el introducir la punta del termómetro no ofrece ni un tipo de seguridad y presenta riesgos de lesiones al bebé.
Antes de aplicar uno u otro caso, siempre es recomendable que se consulte al pediatra. De todos modos, es bueno que se sepa que el estreñimiento puede dejar de molestar a los bebés a partir del cuarto mes de vida, cuando, por determinación médica, empiezan a alimentarse con compotas, purés, y cremas de frutas y verduras, ricas en fibras
Una vez que se inicie la alimentación complementaria, es decir, la introducción de purés y de papillas al bebé, se puede añadir algunos alimentos que ayudan a aliviar y combatir el estreñimiento. Se tratan de alimentos ricos en fibra y que facilitan el tránsito del bebé.
En los purés se recomienda utilizar, además de las verduras que tome:
Calabacines
Judías verdes
Guisantes
Un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo, echado en las verduras antes de batirlas.
En las papillas de fruta se recomienda usar, además de las que aconseja el pediatra:
Peras maduras
Ciruelas
Frutas del bosque
Higos
Kiwis
Todas ellas, probadas con mucha precaución para descartar alergias.
Se debe limitar:
Arroz
Harinas refinadas
Plátanos
Zanahorias
Se debe incrementar:
La ingesta de líquidos, especialmente el agua, y hacer ejercicios físicos.
Los niños nacen sin saber de tiempo, ni de reloj, viven el ahora, y no tienen normas para manejarse en la vida social. Por ello, necesitan seguir una rutina para socializarse, aprender, y sentirse seguros y tranquilos en su ambiente. Por rutinas vamos a entender aquellos momentos de la vida cotidiana que se van a repetir con regularidad todos los días. En el caso de los niños y niñas pequeños serán: la comida, el sueño y la higiene.
El bebé no conoce el mundo que le rodea al nacer. Sus primeros meses de vida son un total descubrimiento del entorno. Su familia será su primera guía en la vida. Es necesario organizar un ambiente estable con horarios, rutinas, hábitos y actividades que se repiten hasta que el niño interioriza el hábito para hacerlos él solo de forma segura y casi inconsciente.
Entre las ventajas que tiene proporcionar a los niños y a las niñas un marco de rutinas estable están: ofrecer un marco de referencia, al ser una actividad que se repite, ya saben lo que hay que hacer y cómo hacerlo. Generar seguridad, dado que se trata de una actividad conocida por quien la realiza. Actuar como indicador temporal, puesto que aporta una percepción sensorial de los distintos momentos en los que debe efectuarse la actividad permitiendo saber qué es lo que hay que hacer antes y qué después.
Existen unas parcelas de la vida de los niños donde es muy importante establecer rutinas y hábitos. La alimentación, el sueño y la higiene son los primeros hábitos que tienen que aprender los niños.
Conseguir que el niño duerma solo y en su habitación
Que el niño pueda descansar por la noche es vital para que al día siguiente consiga rendir en el colegio. Su descanso, además, repercute directamente en el de los padres y en el estado de ánimo de todos. Por eso es importante que apliquemos hábitos de sueño infantil.
Los pequeños se irán a dormir después de cenar, pero no tiene por qué ser inmediatamente. Los niños necesitan un tiempo de tránsito entre la cena y el dormir y, en este momento se les puede acompañar con música, cuentos... actividades que les ayuden a relajarse.
Lograr que el niño coma sano
Los hábitos para una alimentación saludable se pueden establecer desde que la madre está embarazada porque el niño puede llegar a percibir en el útero diferencias entre alimentos dulces y salados. Ya cuando llega a este mundo, debemos establecer unas pautas fijas como no ofrecerles alimentos muy azucarados, cocinar casi todas las veces en casa, no abusar de las grasas saturadas y darles cinco piezas de frutas y verduras al día.
Establecer hábitos de higiene saludable
En la misión que tenemos como padres y madres de establecer rutinas y hábitos en el día de nuestros hijos/as no nos podemos olvidar que nosotros somos el espejo donde ellos se miran, ¡debemos dar ejemplo! Si nos ven lavarnos las manos antes y después de cada comida, tras ir al baño o en el momento de cocinar, ¡ellos y ellas también lo harán! Lo mismo ocurre con la higiene dental. Lavarse los dientes tras el desayuno, la comida y la cena es vital para mantener nuestros dientes sanos. Si lo hacemos ¡nos copiarán!
También resulta importante que al niño/a se le explique como debe realizarse la rutina, o que esperamos de él. Siempre hay que hablar al bebé aunque no tenga lenguaje aún, sobre lo que vamos haciendo con él. Al principio irán solamente comprendiendo, y poco a poco irán expresando ellos y nosotros atendiendo y respondiendo cualquier pregunta que nos formulen.
Finalmente se debe ser flexible, y se le debe explicar al niño cuando las rutinas pueden romperse, por ejemplo los fines de semana la rutina puede ser diferente porque no tienen que ir a la escuela y los padres y las madres no tienen que ir a trabajar.
Cada familia conoce bien a sus hijos/as y tiene sus costumbres culturales, así que... con toda la flexibilidad que consideréis necesaria, estas son las pautas pediátricas para la introducción de la alimentación complementaria.
Hasta los 6 meses: leche materna o de fórmula.
A partir de los 6 meses: introducción de los cereales sin gluten) a los 7 meses se puede introducir el gluten), la fruta, la verdura y progresivamente el pollo, el pavo, la ternera, el cordero y el conejo.
Entre los 10 y los 12 meses: se introduce el pescado blanco y el huevo (separando clara de yema, y en pequeñas cantidades). A partir de los 18 meses: el pescado azul y las legumbres.
Se puede hacer esta introducción a través del Baby leed weaning (BLW) que está explicado en la parte de abajo de la sección.
Los niños y las niñas empiezan a querer hacer las cosas ellos solos, y disfrutan con esta incipiente autonomía. Es necesario dejarles también en el momento de la comida, que intenten comer ellos solos. Está claro que en estos inicios la progresiva independencia se consigue a base de la interdependencia con el adulto, que ayuda, mientras el niño/a hace y actúa. Por ejemplo, comer con dos cucharas, una para el pequeño con la que intentará comer, mientras nosotros le animamos en sus progresos, pero a la vez, también el adulto le va dando con su cuchara.
y después de comer.... !un buen cepillado!
Seguro que ya nuestros bebés tienen muchos dientes y hay que empezar a enseñarles el cepillado. Es necesario que vayan ensayando sin la pasta, pero que tengan su propio cepillo y empiecen a hacerlo. Con las canciones, los hábitos se consiguen más fácilmente. Esta rima ayudara a ello.
Desde tiempos remotos las madres, los padres y los abuelos han acunado y mecido a sus bebés y susurrado palabras de consuelo para evitarles miedos o dolores, para calmarles, para invocar el sueño o para hacerles compañía.
Os traemos dos canciones de cuna actuales de un libro disco que se titula "en el corazón de la hembra maga" hace una recopilación de hermosas nanas para dormir a los bebés y os hemos seleccionado dos de ellas.
Os animamos a aprenderlas y cantarlas con vuestra propia voz. Nunca una música grabada, por hermosa que sea, podrá sustituir al canto de los adultos que cuidan al niño/a cuando le arropan contra ellos, les permiten escuchar la vibración de su pecho y, por lo tanto, sentirse mucho más seguros. No hace falta cantar bien, desde luego, sólo querer y necesitar hacerlo. Cantar a los bebés afianza nuestro vínculo con ellos.
como dice el autor Julián Bozzo:
"Tenía apenas 20 días ... aparecieron los cólicos ... mi única opción fue componer una canción que acompañase ese dolor... los dos juntos mirándonos dejando que mi voz la acariciase por dentro :)"
Otra bonita canción para invocar el sueño al bebé, interpretada por Marta Gómez y Julián Bozzo.
Cuando un bebé llora puede hacerlo por infinitas causas: gases, frío, hambre, dolor, soledad… Sin embargo, existe una clase de llanto incontrolable e irritable que puede ser algo más y que desespera a todos los padres y las madres. Son los llantos provocados por los cólicos del lactante.
Hay algunas estrategias que ayudan a calmarles, aquí os proponemos una, que además de facilitarle la expulsión de los gases, va a potenciar la interacción entre el adulto y el niño/a.
Para empezar con un BLW es imprescindible que:
1. Tenga una sedestación estable. Es decir, que se siente en la trona sin caerse a los lados o hacia adelante.
2. Que haya desaparecido el reflejo de extrusión. Este reflejo es aquel que observamos en los niños más pequeños al introducirles algo sólido sobre la lengua, ya sea un trozo de comida, un objeto o el propio chupete, estos sacan la lengua inmediatamente en un intento de expulsar todo aquello que pueda provocarles un atragantamiento. Este reflejo suele desaparecer en torno a los 6 meses.
3. Que tenga autonomía con sus manos y una adecuada coordinación ojos-mano-boca.
El BLW o la alimentación regulada por el bebé, es el inicio de la alimentación complementaria a los 6 meses en forma de alimentos enteros, en lugar de triturados, con el tamaño y forma adecuadas para que sea el propio bebé el que los coja con sus manos y se lo lleve a la boca en función de su apetito y preferencias. Es decir, hervir la verdura y la carne/pescado y ofrecérsela en trozos alargados para que éste sea capaz de agarrarlos sin problemas con sus manos. Recordad que a los 6 meses, los niños aún no hacen la pinza (unión del pulgar con el índice) por lo que los objetos, en este caso los alimentos, los cogen abriendo la mano entera para posteriormente cerrarla (Prensión palmar).
Tened en cuenta que entre los 6 y los 8 meses la energía que les debemos aportar a nuestros hijos proveniente de la alimentación complementaria es de 1/5 del total, el resto de energía se la daremos en forma de leche. Sin embargo entre los 9 y los 11 meses la balanza estará más equilibrada y el 50% del aporte calórico deberá venir de la alimentación complementaria y el otro 50% de la leche.
Una canción para lavarse las manos, ayudará a los niños y a las niñas a interiorizar este hábito y hacerlo más divertido.
Después de un buen baño, unos masajes relajantes y como nuevos!!
Las nanas o canciones de cuna se cantan a ritmo suave, relajante, y con toda nuestra dulzura. A los bebés les gusta oír y sentir muy cerquita de nosotros cuando se las cantamos.
En todas las culturas hay canciones de cuna. Aquí os dejamos unas cuantas de la nuestra, para que seleccionéis las que más os gustan, os las aprendáis y podáis cantarlas a vuestros bebés.