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Esta actividad de caída de pompones para niños pequeños es muy sencilla de configurar y seguramente los entretendrá durante mucho tiempo. Es excelente para ayudarlos a desarrollar habilidades motoras finas y comprender la causa y el efecto.
Es una actividad sencilla de preparar y puede estar indicada para niños/as a partir del año.
Se necesita para prepararla los siguiente materiales:
Tubo (los rollos de papel funcionan bien)
pompones
cinta adhesiva
envase
Es importante que se supervise la actividad del niño/a cuando juega, porque puede llevarse los pompones a la boca. También puede ser que al principio no comprenda lo que puede hacer y se dedique a despegar el tubo de la pared. Para esto, los hermanos mayores son un punto, si ellos lo hacen delante del pequeño, enseguida estos imitan la acción.
La estimulación visual enseña a aprender a ver mejor. Cuanto más se usa la visión, mayor es la probabilidad de un mejor funcionamiento visual. La idea motor de la estimulación visual es ayudar al niño a desarrollar todas sus capacidades físicas y emocionales.
Los móviles, los juguetes llamativos, los juegos de encaje, los libros de imágenes, los juegos en el espejo... todos ellos son ejercicios de estimulación visual.
Respecto al oído es el sentido más desarrollado y más sensible en los bebés, por lo que es importante llevar a cabo una correcta y óptima estimulación a edades temprana, siempre con cuidado de no generar sonidos demasiado estridentes o ruidosos que puedan perjudicar su ya delicada audición. Escuchar música, hablarles, sonidos con imágenes, percusiones... son buenos ejercicios de estimulación auditiva.
Os proponemos estos vídeos para estimular el oído y la vista con formas de blanco y negro que son los que proporcionan una máxima visibilidad y un mayor contraste.
El frasco de la calma es una técnica de la pedagogía Montessori para relajar y estimular la concentración de los niños/as. La tensión y el estrés no son exclusivos de los adultos, también los niños lo padecen, el frasco de la calma ayuda a tranquilizarlos. Es eficaz después de una rabieta, quedarse un rato mirando las burbujas y los destellos de la purpurina por parte del adulto y del niño.
A los bebés les llama mucho la atención las luces y les gusta jugar con ellas. Seguirlas con la mirada, intentar cogerlas, manipularlas, chuparlas... Hay muchas opciones de juego y descubrimiento que ofrece la luz, ya sea la artificial o la solar.
Este tipo de juego favorecen que los niños sean observadores de detalles y estimulan su movimiento al perseguir luces y sombras “por aquí y por allá”, y más adelante, posibilitan un montón de aprendizajes, como por ejemplo, que el sol se mueve a lo largo del día y las sombras que reflejan son diferentes, que la luz se refleja en distintas superficies: sólidas, líquidas… Y muchísimas otras cosas que los adultos damos por supuestas pero que en los niños generan caras de entusiasmo y sorpresa.
Como ideas de juegos que os podemos proponer para niños pequeños tenemos los siguientes:
Si disponéis o podéis conseguir una lampara de luz negra, oscureciendo el espacio y poniendo objetos traslúcidos o reflectantes, se les ofrecen un montón de estímulos visuales que querrán explorar y descubrir. Con la misma luz negra, cualquier objeto, papel, ropa... de color blanco, hace que resalte con mucha fuerza. Es como el "efecto discoteca".
También, con una sábana blanca, y con la luz detrás se puede hacer un teatro de sombras, donde se va a reflejar la silueta de los objetos o personajes que utilicemos. De la misma forma se pueden utilizar las manos y hacer diversas figuras con ellas.
Otra idea es hacer una mesa de luz, para contar cuentos, jugar con sombras, u objetos que dejen pasar la luz.
La caja mágica de luz, es una caja de luz japonesa, que hace unos efectos y unos colores preciosos. Es espectacular y si queréis probar a hacerla pinchar aquí. En este link se explica su elaboración, es un poco laboriosa,, pero merece la pena por las posiblidades sensoriales de descubrimiento y juego que ofrece.
Con una bola de cristal facetada de Feng Shui puesta en la ventana, cuando le da el sol directamente, refleja multitud de colores en el suelo y las paredes que llaman mucho la atención de los niños.
El frasco de la Calma (pinchar en el nombre para ver como se hace) de la pedagogía Montessori, que sirve para clamar a los niños cuando tienen rabietas, también hace un efecto visual de la purpurina con la luz que les gusta mucho.
Con objetos traslúcidos, vasos, globos, pelotas tipo canicas, flotadores, papel celofán... se pueden crear sombras y efectos visuales
Crear un arco iris de luz: poner un cd frente a una ventana cuando el sol está entrando de forma directa y reflejar el cd en alguna superficie cercana. Os recomiendo probar con varios cd’s porque cada uno es distinto y los hay que hacen arco iris más perfectos que otros.
Las plantas aromáticas son una buena propuesta para cultivar en casa y enseñar a los niños y niñas el valor de cuidarlas. Este tipo de plantas ofrecen múltiples beneficios:
Mostrar a los niños/as como cultivar sus propios alimentos de forma sencilla.
Su cultivo ocupa poco lugar. Hay mil opciones para cultivar aromáticas, ya sea fuera o dentro de casa e incluso en espacios mini.
Son plantas que podemos usar para cocinar, con lo cual los niños pueden aprender a darles utilidad y apreciar el proceso de crecimiento, cuidado y cocción de alimentos.
Son plantas fáciles de cultivar, que no precisan grandes cuidados.
No son tóxicas por lo tanto, no hay peligro de que las manipulen libremente, las chupen...
Los niños aprenden a cuidar plantas: hay que regarlas, abonarlas de vez en cuando, quitar las hojas secas, etc.
Olfato: Como su nombre indica… todas desprenden un aroma característico. Cuando son un poco mayores los niños/as aprenden a diferenciarlos e incluso podemos jugar (con los ojos vendados) a discernir a qué planta corresponde cada aroma.
Tacto: Algunas de las plantas aromáticas son muy similares a la vista. Pero sus hojas son diferentes cuando las tocas, son suaves, rugosas...
Sabor: Usar plantas aromáticas para cocinar es una excelente opción con niños. Podemos echar orégano a la pasta, stevia para endulzar, hierbabuena a la sopa...
Vista: La mayoría de plantas aromáticas son de hoja verde y para los más pequeños pueden ser parecidas. ¿Pero son iguales? Si nos fijamos con detenimiento podemos observar sus diferencias. Algunas tienen hojitas pequeñas, otras más grandes, algunas son de un tono verde más claro, otras de un tono más oscuro… Fijarnos en esas pequeñas diferencias es todo un aprendizaje y además los niños aprenderán a valorar las plantas y su belleza.
Material infantil de jardineria, aunque puede valer los juguetes de la playa: cubo, pala, rastrillo
Semillas o plantitas aromáticas. Elegir la que queráis, pero os recomendamos:
El peregil, para platos múltiples.
El orégano, para añadirlo a la pizza, o a la pasta.
La albahaca , para hacer salsa pesto y para ahuyentar mosquitos.
La menta o hierbabuena para hacer limonadas o para la sopa.
Fagirola. Es una planta muy curativa y desinfectante, les ayudará a ver como también podemos proveernos de la naturaleza para curarnos y además queda estupenda en carnes y estofados de legumbres.
La stevia, que ayuda a endulzar de forma más saludable.
La lavanda para hacer colonia, aunque en época de floración atrae abejas.
El tomillo y el romero para echar en la paella y condimentar carnes y pescados
Tierra. Lo más sencillo es comprar algún combinado específico para cultivar huertos, pero si no queréis usar una combinación ya hecha podéis mezclar 1/3 de turba, 1/3 de arena y 1/3 de compost o humus.
Marcadores para poder poner el nombre o el dibujo de cada planta.
Plantas, esquejes o semillas, se pueden plantar como queráis.
Existen muchísimas opciones para poder tener plantas aromáticas en casa. En función de si tenéis jardín, balcón, una repisita en la ventana de la cocina, etc. os irá mejor una opción u otra.
Si tenéis un jardín se pueden plantar en la tierra, delimitando el espacio, porque son muy invasivas.
Si tenéis balcón, se pueden plantar en jardineras y colocar colgadas
Se pueden utilizar botes o latas bonitas y poner en la cocina, cerca de una ventana, para que les de la luz.
Se puede hacer una especie de jardín vertical con un palé.
Cuando las plantéis, dejad que los niños/as remuevan la tierra, la toquen (que no la chupen), y que jueguen con ella con la pala y el rastrillo, que la echen en la jardinera o la maceta, que nos ayuden a plantar...
Después que la cuiden, la rieguen, vayamos con ellos a coger la que necesitamos para cocinar, olerla, tocarla, chuparla, que la partan ellos, que la machaquen en el mortero, que la echen a los alimentos... que participen en todo lo que puedan en la manipulación de la planta.
Hacer nieve artificial es tan sencillo como mezclar bicarbonato sódico con agua. El bicarbonato de sodio es una sal con muchísimas utilidades. Principalmente se usa en repostería, para conseguir que los pasteles se eleven más, o para reducir la acidez de estómago, así que es comestible (aunque cuidado, no quiere decir que se puedan meter un atracón, ¿eh? Solo que si os despistáis y se meten algo en la boca no pasa nada).
Con esta masa sensorial que parece nieve auténtica, podrán jugar sintiendo la sensación de frío (ahora que viene el calor y apetece lo fresquito), de salado (si lo chupan) y teniendo esa experimentación sensoriomotriz que tanto les gusta.
Para hace la nieve casera, necesitamos:
3 vasos de bicarbonato de sodio
1 vaso de agua muy fría (dejar en el frigorifico, o, si queréis más rapidez, en el congelador un rato)
1 bol para mezclar
Si queréis hacer más cantidad, duplicar o triplicar las cantidades. Es recomendable, ir añadiendo poco a poco el agua hasta que os quede una textura adecuada, y que no esté encharcada.
Podéis poner también animales para que jueguen y cacharritos pequeños para que trasvasen.
Como siempre, poner a los niños y a las niñas con ropa de trabajo, y en el suelo, poner plástico o mantel. Os avisamos que se queda todo muy blanquecino, aunque se limpia muy bien con agua. Pero os aseguro que ellos y ellas se los pasarán genial.
Os animamos a que les mostréis este vídeo como una actividad de estimulación visual y auditiva.
De paso irán conociendo el nombre de los animales y asociando su sonido. Seguro que en poco tiempo los imitarán ellos. Aunque no sepan hablar, es de las primeras cosas que emiten, las onomatopeyas de los animales.
Presentar al niño/a el vídeo en los momentos en que esté más receptivo y dispuesto a recibir la información visual y auditiva.
Las experiencias sensoriales y el juego libre son la principal fuente de aprendizaje de los niños y las niñas en la etapa infantil (0-6 años). A través de los sentidos los niños y las niñas conocen el mundo, y es por ello que le proporcionamos experiencias para que lo descubran tocando, chupando, oliendo, mirando...
Entre las múltiples experiencias que les podemos ofrecer está la arena lunar llamada así por obtener un componente mágico al mezclar harina y aceite. Conseguimos con ella nuestro arenero particular para los más pequeños, con una arena suave, como la de la playa, con las que podemos hacer formas, trasvases, llevárnosla a la boca (es harina y aceite), rebozarse... y todo lo que se les ocurra a los peques.
Así que, preparados que os decimos lo que se necesita:
Una bandeja grande
2 kilos de harina
1/2 litro de aceite (puede ser de girasol)
Mezclar la harina y el aceite en un recipiente hondo porque hay que darle muchas vueltas hasta que quede bien compacto. Para la mezcla necesitaremos un vaso, y la proporción será de 4 vasos de harina, por 1/2 de aceite, hasta completar los 2 kilos. Después echamos la mezcla en la bandeja más plana para que los niños no la vuelquen. También le dejamos cucharitas, recipientes pequeños que puedan manipular y que los puedan llenar, vaciar, trasvasar, hacer flanes...
Solo queda ponerles a los peques su mono de trabajo y cubrir el suelo donde van a manipular la bandeja, con un mantel o plástico.
Los niños y las niñas disfrutarán mucho, y nosotros también con ellos, y después limpiando.
Ah!! también avisaros que los restos que queden en el suelo pueden hacer resbalar. Tened cuidado, y será necesario fregar donde hayan jugado.
Convertir el momento del baño en una actividad de experimentación artística, suena bien ¿no? ¿a que niño no le gusta ensuciarse?. Simplemente debemos dejar que se pinten, que embadurnen la bañera y los azulejos.
Con una simple pasada de agua la bañera volverá a ser la misma. Lo difícil será convencerlos de que la hora del baño ha terminado.
Necesitamos:
jabón de baño (el suyo)
colorante alimentario
maizena
un recipiente
Ponemos un poco de gel de baño en un recipiente, añadimos maizena hasta que vaya cogiendo una textura parecida a la témpera, añadimos el colorante alimentario, mezclamos y a pintar!!!
Poner a los bebés el pijama de trabajo para ensuciarse todo lo que quieran. También colocar en el suelo un plástico grande o un mantel y a empezar!
Necesitamos:
Una bandeja.
Dos sobres de gelatina neutra Royal (por cada paquete vienen 2 sobres)
1 Litro de agua
Una cucharada de postre de colorante alimentario
Un cazo para hervir el agua.
Un cuenco donde preparar la mezcla.
Un vaso pequeño
Un vaso medidor de 1L
Para empezar se añaden los 2 sobres de gelatina al cuenco. Por otro lado, llenamos de agua el vaso medidor hasta el litro.
Del agua que tenemos en el medidor, ponemos 2 vasos en el cuenco con la gelatina y removemos. Ya podemos añadir el colorante alimentario y remover un poco más.
Ponemos la mezcla en una cazuela al fuego y añadimos el resto del agua hasta llegar al litro. Mezclamos de nuevo hasta que el colorante quede perfectamente mezclado con el agua.
En cuanto llegue a ebullición, retiramos la mezcla del fuego y la dejamos templar unos 5 minutos antes de poner en la bandeja. Antes de echar la gelatina, ponemos en la bandeja los juguetes a rescatar, volcamos la gelatina y a la nevera.
La gelatina tarda unas horas en coger la consistencia suficiente, por lo que hay que preparar la actividad con antelación.
Jugar con gelatina es una actividad un poco pringosa pero muy divertida y fresquita. Los niños y las niñas se lo pasaran bien rescatando los juguetes de la bandeja y explorando la textura gelatinosa.
Con una cuantas cintas de colores que tengáis por casa, si pueden ser de diferentes texturas: suaves, ásperas, gruesas, finas, grandes, pequeñas... Los bebés juegan y aprenden con ellas.
Cuando tienen pocos meses, podemos moverlas encima de sus ojos, les llamará la atención e intentarán cogerlas.
A partir de que empiezan a girarse y desplazarse, se las dejamos en el suelo para que jueguen con ellas, las exploren con la mano y con la boca... Nosotros se las podemos lanzar sobre su cabeza en forma de lluvia, hacer una serpiente...
Cuando se pongan de pie y caminen, las podemos unir a una anilla de madera y poner unos cascabeles y que anden con ellas como si fuera un juguete de arrastre, o las muevan al ritmo de la música.
Cuando son un poco más mayores podemos utilizarlas como recurso para el aprendizaje de los colores, de las cantidades (pásame la cinta roja, una, dos...)
Las cajas de cartón dan mucho juego a los niños y a las niñas. Si disponemos de una caja grande (como de frigorífico) podemos hacer un túnel para que gateen, repten o simplemente se metan dentro para jugar al cucú trás. Si además hacemos unos agujeritos en la caja e introducimos las cadenas de la luces de navidad haciendo que traspase la luz por los agujeros, haremos un túnel mágico que llamará mucho su atención y que les dará muchas posibilidades de estímulo y juego.
Con diferentes tipos de pasta (en forma de lacitos, de espirales, espaguetis, macarrones, tallarines conchas...) se puede preparar un taller de experimentación para los bebés. Sin peligro de que se lleven la pasta a la boca, que es lo primero que harán, porque les gusta explorar con ella.
Os vamos a contar como podemos preparar el terreno, lo que lo niños y niñas hagan con ella tiene infinitas posibilidades.
La pasta la cocemos un poco para que esté blanda, pero al dente, y le podemos dar más estímulos a los pequeños coloreándola con colorante alimenticio. Una vez cocida, escurrimos el agua y le echamos una gotitas de colorante en cada grupo de pasta moviéndola con una cuchara o con la mano para que se impregne toda la pasta del color.
Cuando esté listo, prepararemos el suelo, poniendo un mantel plastificado o plástico límpio, donde dejaremos la pasta para que el niño juegue con ella. Podemos colocarla de forma estética, haciendo un dibujo con ella (una casita, un sol, un niño...) o dejársela en montones.
En casa seguro que hay unas cuantas sábanas o telas grandes que podáis colgar y hacer como un laberinto, por el que los peques y los papás o hermanos mayores puedan jugar con ellos: Gatear o caminar entre ellas, esconderse y aparecer, correr para no ser atrapado, pegarles un pequeño susto cuando aparecemos de repente...
Con estas bolsas para el juego sensorial, los bebés podrán manipularlas y estimular los sentidos del tacto y de la vista.
Los bebés disfrutan explorando todos los rincones de la casa. Que mejor oportunidad que ofrecerles el espacio de debajo de la mesa para explorar. Para ello, pondremos objetos y elementos colgados que puedan manipular,así como telas que les sirvan para jugar al cucu trás, o esconderse simplemente.
Las pompas de jabón dejan embelesados a los pequeños. Disfrutan ver como salen cuando soplamos, y cuando las tocan y se disuelven, su cara es de asombro.
Podemos hacer en casa el líquido para hacer las pompas con tres ingredientes sencillos:
1 litro de agua destilada (también se puede hacer con agua del grifo, pero las pompas serán un poco menos resistentes)
1/2 taza de jabón para platos (lavavajillas)
1 cucharada abundante de glicerina líquida (se compra en las farmacias).
Mezclamos todos los ingredientes muy bien, y ya tenemos nuestros líquido para pompas de jabón súper resistentes.
A los bebés les gusta sacar y meter objetos de cajas o recipientes, por ello os proponemos complicar un poco más esta actividad y que de paso vayan desarrollando sus habilidades manipulativas y de coordinación ojo-mano.
Se trata de coger una caja o cesto con objetos o juguetes, y enredar una cuerda (que no sea lesiva) o cinta elástica alrededor de ella, como si hiciéramos una tela de araña como tapa de la caja. Al bebé le encantará descubrir cómo consigue extraer los objetos y volver a meterlos por los agujeros.
Os proponemos una actividad que les gusta mucho donde se juega con los colores.
Se dispone de un trozo de papel continuo que debéis fijar al suelo con cinta adhesiva para que no se mueva.
Echáis sobre él pegotes de pintura de todos los colores, y encima ponéis un plástico transparente, también fijado al suelo.
Los bebés podrán gatear hacia el papel lleno de pintura, y podrán tocar los colores sin mancharse.
Les llamará la atención el color y esto les invitará a tocarlo con la mano, se tumbarán encima y rodarán, gatearán por él... y el color se extenderá, se mezclará...
Después de toda esta experimentación, os quedará un panel de pintura abstracta muy chulo.
Con las tapas del envase gastado de las toallitas podemos hacer un panel de sorpresas.
Estas tapas podemos pegarlas en un cartón o madera, y poner dentro de cada una diferentes texturas. El niño tendrá que abrirlas y se encontrará telas, papel, cartón... que le proporcionarán distintas sensaciones (aspero, suave, rugoso, cálido, que se refleja...)
El ejercicio de abrir y cerrar también será muy motivante para ellos y les desarrollará la habilidad y fuerza manual.
Os dejamos un vídeo que explica el sentido del cesto de los tesoros.
El cesto de los tesoros es una propuesta de juego sensorial de Elinor Goldschmied, educadora y pedagoga británica, cuyo planteamiento es ofrecer a los niños y a las niñas materiales cotidianos que les ofrezcan múltiples sensaciones.
Es una cesta de mimbre grande y amplia, bajita para que no se vuelque con facilidad, que deje los objetos a la vista y al alcance de los más pequeños. También procuraremos que el bebé esté sentado en una alfombra cómoda y cálida. Se empieza a utilizar cuando el bebé se sienta con autonomía.
Realmente no existen una serie de objetos imprescindibles, solo es necesaria la variedad y que no sean objetos que entrañen algún peligro para los bebés.
Posibles materiales que se pueden incluir en el cesto pueden ser:
Objetos naturales: Como esponjas, conchas, piñas, piedras (con un tamaño que puedan coger, pero no tragárselas), una calabaza seca, un trozo de corteza de árbol, un tronquito, piñas (no muy abiertas) etc.
Objetos de madera: Pinceles, brochas, menaje de cocina (cuchara, tenedor, mortero, cuenco…), pinzas de la ropa, depresor lingual, palillos chinos, baquetas de batería… etc.
Objetos de metal: El tapón de la ducha, una cadena, cucharillas, barilla para batir huevos, colador, llaves (mejor varias y con llavero), una pequeña caja de latón…
Objetos de papel y cartón: huevera, tubos de papel de wc o de cocina, libreta pequeña…
Objetos de piel, tela, goma, fieltro: monederos, manoplas, guantes, retales, pelota de tenis, ovillos de lana, peluches…
Objetos de vidrio resistente: frascos de perfume pequeño, tarros de mermelada..
Otros (varios): Tapas de diferentes tamaños, pelotas, pajitas…
Beneficios para el bebé:
El cesto de los Tesoros, además de ser una actividad entretenida y estimulante para el bebé, le ayudará en el desarrollo de múltiples habilidades: Psicomotricidad, motricidad fina, desarrollo de los sentidos, concentración, autonomía.
Papel del adulto:
La presencia del adulto (educadora/ educador, padre/ madre) da seguridad y favorece la concentración. Una mirada o una sonrisa bastan para iniciar el contacto mutuo. La actitud y el interés del adulto debe ser motivante para el niño y que se sienta en libertad para disfrutar descubriendo. El adulto no interviene, sino que organiza el ambiente, comprueba que los niños y niñas se sientan cómodos y seguros, y debe controlar el estado de los diferentes objetos y su conservación.