Introducción:
En un contexto global marcado por la creciente preocupación por el cambio climático y la sostenibilidad, la industria de la construcción se enfrenta a la urgente necesidad de aplicar materiales que minimicen el impacto ambiental. Esto nos lleva centralizarnos en el nordeste argentino, donde además de poseer una gran identidad y diversidad cultural, cuenta con uno de los recursos más ricos del país. El río Paraná y su reconocida extensión fluvial nos conecta entre localidades generando ecosistemas diversos característicos de cada región. En su ribera crecen una gran variedad de especies nativas, entre ellas la Guadua especie local de bambú. En argentina habitan 5 de ellas, G. paraguayana; G. trinii; G. variegata; G. tagoara y G. chacoensis. Esta última crece con mayor abundancia en los bosques ribereños y será el recurso de interés desarrollado debido a su gran potencial constructivo. Sus nombres populares son “tacuara”, “tacuaruzú” y “tacuara guazú”. Es reconocida por su rápido crecimiento, bajo costo y capacidad de absorción de dióxido de carbono (CO₂), lo que la convierte en un material clave para la construcción sustentable. A diferencia de los materiales convencionales como el hormigón o el acero, que requieren grandes cantidades de energía y generan una alta huella de carbono en su producción, la guadua es un material natural y renovable que se regenera rápidamente y contribuye a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Su capacidad de regeneración natural tras la cosecha, asegura que su utilización no contribuya a la deforestación ni a la degradación ambiental