Esta mesa servirá como un foro para intercambiar ideas y reflexionar sobre los conceptos relacionados con la interacción entre la arquitectura, el urbanismo y los recursos hídricos. Asimismo, será una oportunidad para examinar cómo el agua impacta en el diseño urbano y para proponer estrategias innovadoras que fomenten un desarrollo urbano sostenible y resiliente. La mesa será coordinada por el profesional Carlos Gómez Sierra.
Pregunta
¿Qué efecto, ustedes creen en sus respectivas experiencias, tiene el agua como esa realidad, ese territorio que habitamos, en concreto sobre la vida de las personas? ¿Cuál es la experiencia que ustedes han visto y han podido, digamos en este caso, poder explayarse un poco más?
Alcalá Laura
“Mi experiencia, como una construcción de identidad, que en los últimos años se fue haciendo cada vez más colectiva. Y quiero explicar a qué me refiero: en esto que yo planteé hoy de las dos visiones sobre cómo entendemos el agua o qué es el agua para nosotros… la vida, o el trabajo, me fue llevando a estar junto a distintos colectivos sociales, y ahí me di cuenta de que como arquitectos muchas veces suponemos que la sociedad le dio la espalda al río”.
“Hay distintas actividades que a lo largo del tiempo se fueron instalando junto al río. Pero eso no es darle la espalda al río, son distintas formas de relacionamiento socio-productivo con el río. Y me di cuenta de que tenemos muchísimo que aprender de los colectivos sociales en el sentido de que son los que están llevando la bandera en defensa de los espacios del agua, de los territorios del agua, como espacio público; y en todo caso, entender que no necesariamente una ciudad mira el río cuando tiene torres o tiene artefactos más a la moda frente al río, porque hay una larga historia social de relacionamiento con el río. Y en todo caso, ser conscientes que muchas de nuestras transformaciones van introduciendo barreras o desplazamientos indeseados. Interrumpimos esa relación virtuosa de la sociedad con el río”.
Monteverde Roberto
“Una tarde lluviosa puede llegar a ser muy bonita o muy terrible, depende de cuál es el lugar donde te ha tocado; y el tema de qué es lo que te ha tocado, no tiene que ver por mérito propio, sino que viene por la posición social que ocupas en una estructura desigual de la sociedad y una estructura desigual de la ciudad. Entonces el tema es cómo poder remediar todas estas cosas; y como creo que también se planteó acá, es multinivel. Van desde políticas muy grandes, que tenderían a pensar cómo construimos sociedades más igualitarias, a proyectos como muy micro”.
“Entonces me parece que hay poder dar ese salto como más honesto. Poder blanquear cuáles son las políticas y cuáles son las medidas. En algunos casos son mitigación, en otros casos es de anticipación”.
“Tenemos que generar esa capacidad de anticipación en donde entra una dimensión de lo técnico, una dimensión de lo social, una de lo económico y fundamentalmente una dimensión de lo político. Yo creo y reivindico la cuestión de la política; no de la política actual, ni el estado del estado actual. Sino de una política que se ponga los pantalones largos y un estado que también actúe en consecuencia para poder abordar la complejidad de estos problemas. Pero creo que sin ese abordaje... no es decir que, si no está ese abordaje no se puede hacer nada… pero mientras tanto creo que hay que hacer todo lo que se pueda, pero para ir construyendo ese abordaje más complejo”.
Melhem Mariana
“Con la institucionalidad, o sí o sí con una presencia de un estado que esté presente, y que esté coordinando y articulando. Porque si no es imposible. Es imposible la ocupación de esos que no saben que existe otra ciudad, porque es imposible la vida en esos territorios, y también es imposible que quienes tienen un interés económico detrás, estén todo el tiempo peleando para encontrarle a la normativa el resquicio por dónde meterse”.
“La figura del estado, que tiene que estar presente, que tiene garantizar esa institucionalidad y que tiene que garantizar ese acceso a un paisaje vivible. Porque estamos disputando eso, esa construcción del paisaje. Me parece que esa es una de las cuestiones”.
“Yo mostré, entre las imágenes, una imagen de Puerto Sánchez. Puerto Sánchez es un barrio de pescadores que bueno, a lo largo del tiempo se fue construyendo y que pasó muchísimas penurias, muchas inundaciones… Hasta que consiguió ciertas acciones de parte del Estado; algunos tienen viviendas sobre pilotes, otros tienen un área como de relleno. Pero es un barrio popular porque allí se vende pescado, y allí se venden empanadas de pescado, y hoy, entonces hay eventos que organiza la ciudad que incorporan a Puerto Sánchez como parte de esos eventos”.
“Entonces me parece que también tenemos que tener cuidado con cómo nos acercamos, cómo nos aproximamos, cómo colaboramos en una transformación que respete las identidades del lugar, que no genere gentrificación, y que bueno, podamos convivir todos con eso”.
Núñez Soledad
“En la historia los cuerpos de agua han servido como una suerte de imán para los asentamientos humanos. O sea, las ciudades, las comunidades se han construido en torno al agua, la consolidación de muchas de estas ciudades sin una visión de planificación urbana, o sin una visión de un diseño que adapte lógicamente el agua al crecimiento de la ciudad, y con visiones también hasta a veces contradictorias de qué significa crecimiento urbano”.
“El rol del Estado, porque puede moldear la manera en cual construimos ciudad, he descubierto en muchas de estas familias que el agua forma parte de su identidad. Que hay un cariño, hay un amor hacia el agua y hasta casi un acostumbramiento. Decir “nos inundamos cada 10 años, tenemos que salir. Pero es nuestra vida y el agua es par de nosotros”. O sea, como una parte de la construcción de la identidad muy profunda”.
“Hay una gran discusión ahora: orillas del río que se están privatizando masivamente. Privando del encuentro con el agua, con los cauces hídricos, con esta vena de agua tan importante que es el Río Paraguay, para con gran parte de la población. Y eso lo determinan las políticas públicas y los tomadores de decisión”.
Gómez Sierra Carlos
En sus experiencias personales, sean profesionales, académicas, intelectuales, ¿cuál creen ustedes que, de estas tres dimensiones del agua, en su propia experiencia, es la que ustedes han notado en la vida de las personas que se impone con mayor potencia? ¿El agua como recurso, el agua como riesgo o el agua como paisaje?
Núñez Soledad
“Nosotros miramos el territorio, está bañado por cauces hídricos, por lagos, arroyos. Y siento que, para las urbes en gran parte, o los grandes conglomerados urbanos, o las principales zonas metropolitanas el agua termina siendo más un riesgo y una amenaza. Definitivamente no es parte del paisaje. Definitivamente es algo que tenemos que corregir, con el paisaje tenemos una deuda pendiente. Para ser un poco optimista con las opiniones, va migrando. Yo creo que vamos mejorando, vamos entendiendo que el agua tiene que ser también parte del paisaje”.
Alcalá Laura
“En el caso de Resistencia, el Río Negro es muy serpenteante y va generando paleocauces, y en los bordes hay vegetación, y como estamos en una planicie de mínimas pendientes y hemos privatizado los bordes, el ciudadano no tiene manera de encontrarse con el río”.
“El tema es que poco a poco, con algunos pocos espacios públicos que se lograron conformar dentro de la trama urbana, hemos ganado esa relación, y también con ciertas prácticas que se van dando en algunos colectivos de salir a remar, nos vamos dando cuenta del paisaje sinuoso del río, y lo vamos disfrutando”.
Melhem Mariana
“Creo que convivimos con el riesgo, convivimos el deseo del paisaje, con la oportunidad, que es lo que quería decir de alguna manera. No tenemos, me parece, como para elegir una. Y también, debo aclarar que esto lo digo como un habitante de una costa barrancosa, en donde la inundación no es un problema, estamos todo el tiempo ahí: entre la tensión, entre el riesgo y la cualidad del paisaje”.
Monteverde Roberto
“Creo que son tres componentes que están como en tensión. Y creo que el desafío es articularlos. Creo que el agua tiene que ser recurso, es riesgo y tiene que ser paisaje, y no que hay que renunciar a eso, me parece que la virtud de las políticas públicas, de la planificación y demás, tiende o debería tender a poder resolver ese tipo de cosas, y poder usarlo como un recurso, poder minimizar riesgos y poder utilizarlo para construir paisajes”.
“El tema es cuál es el paisaje que genera, qué identidad tiene y de qué manera nos apropiamos. Hay una apropiación y una privatización del paisaje por algunos”.
“Hay una discusión muy interesante de una mesa de trabajo en donde estaba la gente de la muni, la gente del puerto, la universidad y los sectores ambientales en donde si hubo un espacio de concertación para eso. Entonces lo que se estaba planteando era que puede haber como un límite para decir, esa mesa de diálogo, y lo quería poner como espacio de esperanza de todas estas cosas, creo que es lo puede como articular el uso de un recurso, en donde si las vías son navegables y tenés que poner un puerto, también el puerto genera paisaje”.
“Si va a permitir una convivencia, a poder dejar algo de esa biodiversidad representada en alguno de esos sitios. Y si eso va a estar apropiado públicamente o va a volver a ser privatizado. Creo que la gran apuesta es esa articulación. El tema es que, en una sociedad desigual, son desiguales las posibilidades de intervenir. Por eso hay que estirar como los límites de la política, hay que estirar los límites de las herramientas técnicas, pero ese tiene que ser horizonte de poder articular esas tres cuestiones que van a ser invariables en el tiempo”.