Presentación
Invitamos a Susana Valansi, quien es arquitecta y urbanista por la FADU, UBA, Magister en Estructuras Ambientales y Urbanas, Doctora en Integración de América Latina, Sociedad, Economía y Estado. El tema que va a exponer se llama “Derecho al frente del agua, 20 años después”.
Valansi Susana / “Derecho al frente del agua, 20 años después”.
Derecho al frente de agua 20 años después…. “Seguir el camino que orilla el río ha sido siempre mi paseo preferido” dice Haruki Murakami novelista japonés, “…Ir caminando a la par de su curso y sentir su aliento al caminar. Sus aguas están vivas. Son las que han dado vida a las ciudades. Durante cientos de miles años los ríos han relacionado las montañas, acarreado tierra, rellenado el mar y dado vida a los árboles. Desde que existen las ciudades, estas les pertenecen, y sin duda seguirán perteneciendo en el futuro”.
“La relación entre la ciudad y el río es una relación incierta y variable, de atracción y rechazo, amor y odio. Relación de dos opuestos que se da en sus márgenes: los del río y los de la ciudad. Margen es lo que limita la frontera y a veces, los márgenes son el único espacio posible de los que no tienen lugar en la ciudad”.
“Río formador, río organizador, río animador. La mayoría de las ciudades del mundo tienen su área central de fundación ligada a un curso de agua navegable. Históricamente, los lechos de ríos fueron organizadores de los espacios urbanos ya que, un curso de agua navegable, como recurso primario, es fundamental para el transporte, la defensa y la recreación.
Para la ciudad, el río es una cuna metafóricamente, pues este remite a su nacimiento, a su fundación. Modela su identidad y facilita su crecimiento”.
“Esta historia en curso ni es tranquila, ni es lineal, sucede por ciclos: de obsolescencia y de reconquista, de abandono y de valorización. Amor y odio, como dije antes. De dinámica de oposiciones y contrastes dialécticos.
Para la geografía, el río determina una localización y caracteriza una situación. La presencia del agua en el espacio urbano es uno de los componentes más fuertes de su organización, configurando vínculos y rupturas, nexo y obstáculo. El curso de agua es un obstáculo para el que intenta atravesarlo y vía de circulación para el que lo sigue. Un camino en sí mismo cuando es navegable. El río es un elemento esencial de vínculo con las regiones vecinas”.
“Desde el pensamiento ecológico, a partir de la Conferencia de Estocolmo de 1972, trata de discutirse la rehabilitación de los ríos. Los márgenes se presentan como oportunidades para crear nuevas centralidades, paradoja de transformar bordes en centro. Las riberas son atractivas para actividades recreativas, deportivas y el ocio, que encuentra también lugar en los márgenes del río. En esta vuelta a los márgenes, los frentes fluviales son restaurados, son creadas marinas, paseos públicos que sustituyen las vías expresas en las riberas”.
“El movimiento de retomar la relación entre los ríos y las ciudades Configura una línea de reflexión e intervención en los estudios urbanos. Por un lado, Ecología y Patrimonio, por otro, Desarrollo Sustentable, Refuerzo de Identidad y Prácticas Sociales; sin olvidar el papel de la competencia entre las ciudades que exige renovación urbana para poder entrar en el elenco de las ciudades que merecen interés global. Lechos fluviales y tierras bajas de dominio público, áreas que progresivamente perdieron muchas de sus funciones, tierras disponibles, degradadas y abandonadas por la industria u ocupadas por vías de tránsito automotor están a la expectativa de una función más noble”.
“La de ser un respiro para la ciudad, la de servir para nuevos usos. El desafío que se presenta con estas nuevas intervenciones es el de crear espacios urbanos en los cuales se pueda pensar en otro tipo de relación. Se habla de una nueva cultura del agua, una nueva maritimidad, una nueva fluvialidad, una nueva acuosidad”.
“El agua se torna elemento importante del proyecto. Los cursos de agua dejan ser percibidos como factor incómodo para la circulación, un obstáculo dentro de la ciudad, para ser considerados como último elemento natural capaz de aportar cierta dosis de calidad de vida olvidada, una identidad perdida, además de ser un medio transporte alternativo a las energías caras”.
“El río entendido como soporte de desarrollo es asociado al crecimiento del transporte de mercaderías por vía fluvial, espacio de identidad propicio al desarrollo cultural y turístico. El río es un elemento cultural vivo, de materialidad dotada de vida, la vida de la ciudad que lo contiene y que le ayudó a formar su historia; es inseparable de la historia de la ciudad”.
“Es importante situar los efectos del avance del neoliberalismo en las políticas urbanas en la periferia del mundo, para entender también los efectos con relación a los frentes de agua. Reconocemos en nuestra realidad latinoamericana cuatro periodos de estudio con relación al río: el río primitivo, lo consideramos hasta el siglo XVII, donde se comportó como una cuna, río utilitario, siglo XIX, donde se consagró el binomio tren-puerto, río de la polución, siglo XX, donde se construyó la modernidad, la industrialización, los puertos, la formación de las metrópolis, fue donde finalmente la separación de ciudad con el río se dio más acentuada, y siglo XXI, río de la información, río globalizado”.
“Los últimos veinte treinta años, han sido testigos de la valorización de los márgenes de ríos y mares, frentes de agua en general, que han adquirido una categoría propia en el urbanismo el “waterfront” palabra que se usa en inglés y en singular. Cada actividad debe encontrar su lugar en los márgenes, y se trata de la multifuncionalidad del frente de agua. Lo que garantiza alguna salud al río, es el uso social y cultural del que objeto”.
“El frente de agua, como ya lo dijeron mis compañeros anteriormente, es un territorio en disputa, donde queda manifiesta la contradicción entre el valor que el lugar representa para sus habitantes y el que tiene para los interesados en extraer del mismo un beneficio económico. La disputa entre el planificador y el emprendedor, es una disputa feroz. De un lado, está el capital con poder innegable, y del otro, el conjunto de la sociedad valorizando su historia. Disputa entre el valor de uso y valor de cambio, donde se desarrolla el proyecto con nuevas formas de producción y de consumo del espacio”.
“Remodelar un frente de agua con formas y programas probados, como el de Puerto Madero, por ejemplo, minimiza el riesgo de la inversión. Espacios hostiles y marginales se transforman en nuevos lugares de referencia del consumo sofisticado, donde es creada una ilusión de convivencia. Veinte años después, cada vez más lejos del río, la lucha entre ciudad y el emprendedor está difícil, en la periferia del mundo va ganando el capital y nosotros, cada vez más lejos del frente de agua”.
“Se han reforzado, se ha creado una nueva cultura de vivir la ciudad: los enclaves fortificados como barrios cerrados y shopping centers, lo que intensificó la fragmentación del tejido socio territorial de la ciudad y reforzó su modelo dependiente del automóvil. Las intervenciones de frente de agua repiten este modelo y el Río Pinheiros vio surgir un nuevo polo corporativo en sus márgenes”.
“Estar en Sao Paulo es estar permanentemente expuesta a su imagen contradictoria de opulencia y miseria, siguiendo con las palabras de Raquel. Aquí, ni siquiera se trata de crear una ilusión de convivencia; este frente de agua es para la gente de bien, donde se sienta segura y se encuentre con sus iguales”.
“Hablábamos de derecho, de libre acceso al río, de propiedad plena de las riberas, de libre acceso al agua. La forma y el programa de lo que se ha realizado en el frente de agua, sin mantener una relación transparente y continua con la ciudad en lo funcional y en lo espacial, llevan a la privatización de lo que sería un nuevo espacio público”.
“Debemos recordar que el interés colectivo no siempre corresponde al interés de los particulares, y a veces las prácticas de los usuarios originales son contrapuestas a los destinos imaginados para el lugar reconvertido”.
“La participación de la sociedad en la determinación de las nuevas actividades y de los nuevos usos, es un límite contra la gentrificación. En todo caso, deben ser atendidas dos estrategias principales: la preservación del patrimonio social y construido y el acceso público a la nueva intervención”.
“Dice Harvey, la creación de nuevas geografías urbanas bajo el capitalismo, supone inevitablemente desplazamiento y desposesión, como una horrorosa imagen especular de la absorción del capital excedente, mediante el desarrollo urbano”.