Presentación
Arquitecta por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE, y Doctora en Urbanismo por la Universidad Politécnica de Cataluña; Investigadora del CONICET en el Instituto de Investigación para el Desarrollo Territorial del Hábitat Humano (IIDTHH, UNNE/CONICET) y Profesora de Urbanismo en la FAU, UNNE.
“CIUDADES DE PAPEL SOBRE EL AGUA: alternativas socioambientales a futuro” / Laura Alcalá
“La frase “territorios del agua” forma parte de nuestros trabajos de investigación y de las reflexiones permanentes con los estudiantes desde hace aproximadamente 10 años. Por ello celebro este encuentro que nos permite intercambiar ideas sobre estos territorios y quisiera agradecer esta oportunidad”.
“La singularidad que supone habitar un paisaje absolutamente extraordinario, junto al río Paraná, allí donde éste se presenta como un curso de agua bicolor con características costeras distintas al estar teñido y determinado por su afluente, el río Paraguay: de un lado la costa chaqueña (baja, verde y de barro) y del otro lado la costa correntina (de barrancas, arena y bañados). A pesar de compartir la misma cuenca y un territorio común, la propia geografía definirá situaciones y desafíos muy diferentes”.
“Quizás más que nunca también, en el contexto de crisis climática que vivimos, somos conscientes del valor inconmensurable del agua y de la extraordinaria biodiversidad de nuestro paisaje. La abundancia del agua que nos rodea y la riqueza del humedal Chaco del que formamos parte, constituyen realmente valores singulares en el mundo”.
“Pero al mismo tiempo, como nunca antes, estos territorios están siendo codiciados por el mercado inmobiliario. Los bordes del río, los cuerpos lacustres, los bañados, el humedal, son territorios deseados para construir torres, para generar urbanizaciones cerradas y hasta incluso para localizar artefactos como un shopping que podrían estar en cualquier lugar y que sin embargo en Resistencia se construyó en el valle inundación del Río Negro, y acá en Corrientes se quiere construir en la playa pública”.
“Dos grandes perspectivas al interior de nuestra profesión desde la que nos posicionamos frente a la crisis ambiental y a los retos de la sustentabilidad. Seguramente la crisis ambiental, (creo que acá no habrá ningún terraplanista que la ponga en duda), hizo que consideremos a la sustentabilidad como una meta compartida por todos”.
“En los últimos años se definió un parteaguas en relación a cómo alcanzarla, entre quienes creemos, y me incluyo, que el agua es un bien común y que debemos aprender a convivir con ella, en el marco de los derechos colectivos; y quienes consideran que el agua es un recurso por explotar y usufructuar bajo el dominio de la propiedad privada”.
“Existen divergencias en relación a lo que entendemos por sustentabilidad y a cómo consideramos posible alcanzarla: mientras para unos exige respetar el territorio y poner límites a la urbanización, o establecer condiciones a la urbanización, para otros, la sustentabilidad es alcanzable por vías del desarrollo tecnológico. Para los primeros, aun cuando un edificio cuente con las características tecnológicas que permiten catalogarlo como “inteligente” por la gestión de ahorro energético, o ecológico por la inclusión de terrazas verdes, resolución palafítica, etc., si se localiza en un valle inundación no es sustentable”.
“Para unos en la naturaleza no es posible producir compensaciones a los impactos ambientales, pero para otros es posible compensarlos económicamente. Para unos el agua constituye un bien finito, aun cuando se la considere abundante mientras para otros el agua es un recurso profuso y suficiente y por tanto, no constituye un problema tratar de racionalizar su uso o cuidarla”.
“Se plantean desafíos diferentes. Para unos los desafíos pasan por: restituir y respetar los territorios del agua; liberar las barreras que en otro momento fueron construidas; dejar correr el agua; conservar los humedales; proteger los bosques de ribera. Para otros, constituyen desafíos: colonizar los territorios del agua con nuevos productos urbanísticos”.
“Mientras para unos, el objetivo o el desafío pasa por reducir impactos, para otros consiste en obtener el mayor rédito posible. Para los primeros, reducir los impactos implica también reducir nuestra propia vulnerabilidad aprendiendo a convivir con el agua, pero para los otros la vulnerabilidad se reduce construyendo obras cada vez más sofisticadas”.
“Quizás aún no hemos aprendido lo suficiente a urbanizar y a habitar sin destruir, y en eso estamos por igual todos implicados. A lo largo de nuestra historia urbana, replicamos modelos colonizadores o proyectamos respuestas descontextualizadas, trasplantadas de otros países o continentes”.
“La idea antropocéntrica de controlar y regular la presencia del agua en el territorio, se manifiesta también en la faraónica tarea de construir un sistema defensivo para evitar que la ciudad se siguiese inundando, pero también con la idea de avanzar sobre los territorios del agua, hoy es un territorio en disputa por su urbanización”.
“Un ejemplo similar, más reciente, pero en Corrientes, es la desembocadura del Arroyo Limita en el Paraná, al sur de la costanera sur, donde desde hace unos años se suceden obras de relleno y de desvío del cauce original, sin considerar el impacto sobre los barrios localizados aguas arriba. Lo que imágenes históricas muestran con recurrencia que constituye parte del río Paraná, en el GIS del municipio ya aparece como un conjunto de manzanas creadas”.
“Estas ideas concebidas sobre un papel, desancladas de la dinámica del territorio, nos preocupan particularmente porque pueden dar lugar a situaciones de riesgo para las que la población, sobre todo los jóvenes, no están no están preparados”.
“En general diseñamos y actuamos sobre el territorio, como si el territorio fuese estático. Sin embargo, nuestros ríos son dinámicos”.
“Creo que, si profesionalmente discrepamos sobre el valor y lo que significa el agua, al menos tendríamos que estar de acuerdo en que nuestra profesión tiene una responsabilidad civil y que por tanto tenemos que garantizar el cuidado de las personas que viven en nuestras ciudades”.
“Nuestra duración en el planeta Tierra, si queremos que dure el mayor tiempo posible, aspiración que seguramente compartimos todos, deberíamos empezar por reconocer nuestra propia fragilidad, respetar el río, no avanzar sobre los espacios del agua”.