Presentación
Continuando el programa invitamos al disertante Marcelo Corti para que exponga el tema “El desafío del agua en las ciudades”. Él es magister arquitecto y especialista en planificación urbana y regional por la UBA y Universidad de Barcelona. Integra el estudio Estrategias y la red de consultores “La ciudad posible”. Dirige la Maestría en Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba. Es autor de las obras La ciudad posible: guía para la actuación urbana, Ciudades para cambiar la vida y Ciudades: una ecuación imposible.
"EL DESAFIO DEL AGUA EN LAS CIUDADES" / Marcelo Corti
“El agua es un elemento absolutamente ineludible, es una verdad de perogrullo en las ciudades; y yo considero que hay tres categorías de desafío de agua en las ciudades”.
“El agua como recurso, en muchos sentidos el más primario, el más elemental, necesario; es obviamente el agua para consumo y para higiene personal, familiar, que representa una de las primeras condiciones para el funcionamiento de una ciudad. Es una condición absolutamente imprescindible la de disponer de agua, disponer lo necesario para el consumo”.
“Hay también otras formas en que el agua puede ser un recurso, el tema de las represas; la actividad portuaria, la posibilidad del agua como un elemento de navegación que vuelve a ser importante, experiencias recientes no solamente de conexión interurbana sino en las ciudades en particular, el agua como un canal de comunicación”.
“Cuando hablamos del agua como recurso no mencioné otro recurso que es fundamental: el del riego, cuando el agua de lluvia, cuando los niveles de precipitaciones no alcanzan para resolver las necesidades de la agricultura, de la frutihorticultura. Los sistemas artificiales de riego muchas veces han determinado las posibilidades concretas de desarrollo de ciudades”.
“El agua como riesgo: tanto por su exceso, las inundaciones recientemente muy cerca de donde están ustedes en Corrientes en nuestro país hermano Brasil, en Puerto Alegre, y otras regiones que han tenido unas tremendas inundaciones y como ha habido muchos casos en Argentina, el problema de los aluviones”.
“El problema del acceso de agua también como riesgo, la carencia de agua, la falta de ella y sus consecuencias. Como por ejemplo los incendios, que también en este caso nos afectan directamente. Estarán viendo el incendio que se está produciendo en la Calera en Córdoba, que mucho tiene que ver con los ciclos de agua donde en un periodo de sequía o carencia de lluvias el riesgo de incendio, combinado por supuesto con la deforestación, un inadecuado uso de suelo, inadecuado tratamiento de los bosques o una amenaza contra los bosques representa esta mancha roja que indica los lugares en donde se han producido recientemente incendios en la República Argentina”.
“Otro riesgo ambiental es obviamente la contaminación. El caso de La Matanza, el Riachuelo como un factor paradigmático, tanto como por ser obviamente uno de los ríos más contaminados de Argentina o el más contaminado de Argentina y uno los más contaminados del mundo, y las peripecias sociales, políticas y jurídicas que tuvieron que ver con la creación de la autoridad de la Cuenca de La Matanza, con lo que se introduce además otro factor que es la gobernabilidad, la gobernanza de los ríos, la gobernanza del agua que es un elemento que nos importa profundamente en las ciudades”.
“Vale decir el agua como recurso, el agua como riesgo, hay que aclarar que el agua en sí no es que sea un riesgo, que sea una amenaza, no existen desastres naturales, lo que existe son malas decisiones en cuanto a dónde se ubican las ciudades, cómo crecen, se desarrollan, cómo canalizan el agua, cómo se confrontan en el agua y de ahí es que provienen los riesgos”.
“Y una tercera categoría: el agua como un paisaje que, obviamente estando en una bienal con sede en Corrientes, lamentablemente sin la posibilidad de disfrutarlo como era una de mis expectativas para el día de hoy, uno de los espacios públicos más maravillosos de la de Argentina y más apropiado por la población, más representativo, más maravilloso que es la costanera de Corrientes, es claramente una idea del agua como un paisaje perfectamente aprovechado, sabiamente aprovechado”.
“En muchos lugares de la Argentina, en muchas ciudades, en ocasiones el agua, las situaciones como lagunas, los ríos, las orillas, costas, playas son aprovechadas como un elemento estructurador del paisaje y espacio público, en otras ocasiones esto falla”.
“Vale decir que tenemos estos tres desafíos: preservar el recurso, conjurar los riesgos y concretar las posibilidades que tiene el agua como estructurador de paisaje y espacio público; y estas cosas están fuertemente imbricadas en nuestra actividad como urbanistas, nuestra actividad como planificadores o gestores de las ciudades”.
“Es muy difícil encontrar una ciudad argentina donde la gestión del agua sea perfecta u óptima en cuanto a conciliar estas 3 cuestiones y generalmente uno de los primeros problemas que encontraron los urbanistas, o en todo caso al revés, una de las primeras preguntas que tenemos que hacer los urbanistas cuando abordamos una situación urbana, cuando abordamos la planificación y gestión de una ciudad”.
“Pero también es dramático que, a partir de un crecimiento urbano descontrolado, disperso sin las prevenciones necesarias, sin un desarrollo infraestructural necesario, sin las obras necesarias y sobre todo del tipo desarrollo basado en una dispersión, en loteos indiscriminados, se produzca la falta de agua como como recurso elemental de higiene y de alimentación, hidratación”.
“Mientras que en la ciudad de Córdoba la solución fue completamente distinta: también una obra de infraestructura, en este caso una canalización, La Cañada, que fue pensada con un concepto de estructuración urbana. La Cañada con su arboleda, las famosas tipas de la Cañada, se transformó no solamente en un elemento muy rico e icónico, por decirlo de alguna forma, del paisaje urbano cordobés y un eje de estructuración de la ciudad, incluso desde el punto de vista su densificación, la zona más densa de Córdoba”.
“habría que decir también que la Cañada a pesar de ser un ícono en este sentido y a pesar de haber resuelto un problema de estructura urbana, resolvió el problema de inundaciones, el centro de Córdoba nunca volvió a inundarse, los parques nunca volvieron a inundarse”.
“Nuevamente nos encontramos con que las decisiones que tomamos respecto a la planificación urbana, aunque no estén directamente vinculadas con el agua, tienen un impacto sobre esta situación y tienen un impacto que en algunos casos puede ser muy peligroso, muy enojoso y costos ambientales, económicos, sociales e inclusive de vidas que es lo más lamentable, que es lo que no se puede recuperar ni resolver con obras ni con planificación”.
“Es necesario, plantear una relación contractual, una relación de contrato, una relación de respeto entre la ciudad, la sociedad en general y el agua, y que el agua pueda ser de esta forma una estructuradora del territorio y de las ciudades. Creo que esta es la misión de las y los urbanistas en este momento, una de las misiones más importantes que tenemos”.