“Hacer un intercambio, máster a Venecia y con dos amigas, con dos compañeras tuvimos la oportunidad. Así que una consiguió una casa buena, bonita y barata y nos fuimos así sin pensar, dos meses después un día nos despertamos y teníamos 20 cm de agua adentro de la casa, no entendíamos nada, sabíamos que podía pasar, pero nunca había pasado en años”.


“La ciudad era totalmente diferente, había pasarelas en las veredas que serían las calles, por donde caminaba la gente, las casas tenían compuertas en las en las veredas, todas tenían compuertas o bombas que estaban sacando el agua y todas las personas con botas hasta la cintura, así que bueno después vivimos tres aguas altas más, así conocimos el agua alta no, el fenómeno que se da en Venecia por la subida de la marea”.


“Soy de Formosa, encontré muchas similitudes, encontré que también tenemos un paisaje, que, en una gran zona, que es conocida como el bañado la estrella, se produce una subida y bajada del agua cíclica, que generalmente el ciclo es anual, todos los inviernos el agua sube y los veranos agua baja. Esto pasa en esta área que tiene aproximadamente 400,000 hectáreas, pero en muchos lugares como acá también seguramente pasa, hay subidas excepcionales que altera a poblaciones mucho más grandes, que las habitan estos lugares, que también les implica una movilidad, un desplazamiento, abandonar esas zonas que están cada vez más despobladas”.


“Sin embargo el daño social, económico fue terrible, tuvieron que movilizar a muchísima gente, entonces a raíz de este desafío y pensando cómo generar alguna herramienta desde mi lugar de arquitecta, nueva, y con muchas ganas de hacer algo, diseñamos una casita, la llamamos la casita isleña, quisimos dar herramientas para que la gente de las Islas no tenga que abandonar la isla, simplemente que tenga las herramientas necesarias para sobrevivir esa subida y bajada del agua”.


“Por un trabajo tuvimos que irnos a Tailandia y encontramos que nuestra idea no era tan novedosa, estas son casas tradicionales tailandesas de muchísimos años su tradición cultural son íntegramente hechas en madera, ellos lo llaman siempre con un gran sombrero y un gran zapato, así que son casas como con botas de lluvia, allá también tienen un clima similar al nuestro, mucha lluvia, mucho calor, mucho sol, temporadas de como el bañado que agua sube y temporadas de seca”.


“Así que nos fuimos nada innovadoras en nuestras ideas, simplemente fue tratar de acercar las herramientas a las personas que necesitaban, una de las premisas fue la facilidad en su construcción, que las familias sea accesible para ellos, no solamente comprarlas, sino también armarlas, transportarlas, agrandarlas, las familias se agrandan un montón. Así que hicimos una casa que era posible de agrandar a medida que tenías hijos o de achicarla según tus posibilidades económicas”.