Presentación
Recibimos al director de proyectos del Instituto de Gestión de Ciudades en Rosario, un equipo interdisciplinario de profesionales dedicado al diseño e implementación de políticas públicas, urbanas y territoriales. Cuenta con experiencia de planificación en ciudades de diferentes magnitudes y contextos. Desde IGC incorporan metodología de participación social y ciudadana para involucrar a los actores del territorio en la coproducción de propuestas de actuación. En este sentido, en los últimos años ha profundizado su tarea en procesos de integración socio-urbana, que permitan reducir las brechas de desigualdad en las ciudades. Es socio fundador y expresidente de la Sociedad Argentina de Planificación Territorial.
Monteverde Roberto / Esto no es un rio, es un mar.
“Esto no es un río, esto es un mar…”, eso es lo que dijo Oriol Bohigas hace 40 años atrás, un poquito menos, cuando llegó a la a la ciudad para hacerse cargo de uno los proyectos más relevantes que tuvo la ciudad en su vinculación con el río. Llegaba ahí para poder empezar a trabajar en las obras, el proyecto del Parque España, algo que venía a ubicar a la ciudad en el retorno de la democracia, en unas ganas de transformar las cosas, de transformar la realidad, en donde la ciudad venía como “muy cascoteada””.
“Esto de la vinculación de la ciudad con el río era como un anhelo generalizado, pero que se iban pasando los años y que no terminaba, no acababa. Y apareció esto de la mano de Oriol y su estudio, y dos estudios locales, en donde yo, iniciando algunas herramientas para empezar a trabajar con arquitectura y fundamentalmente con los temas urbanos, que eran los me interesaban, empezamos a trabajar en algo que era un edificio, espacio público, un balcón”.
“No habíamos visto demasiado pero que tenía algunas virtudes: la posibilidad de poder pensar de una manera diferente, de poder ver que unos túneles de los que bajaban los ferrocarriles hasta el puerto, y el puerto se había corrido hace un tiempo porque estaba en el frente de la ciudad, se podían resolver problemas de circulación vial que la ciudad tenía”.
“Se podían transformar en un complejo cultural donde se podía asistir a cosas diferentes, en donde por el otro lado no dejaba de ser y guardar este vínculo de la pesca y un sector popular abierto para toda la población, y fue generando no solamente un nuevo lenguaje, unas nuevas formas. Probar de que se podía, y que se podía ir por más. De animarse a que esa ciudad que venía como muy castigada, una ciudad que todos tildaban de gris, y bien merecido lo tenía el término, podía pensar en otras cuestiones. Y esas cuestiones empezaron a disparar esto de decir “recuperemos esa relación con el río””.
“Y fue Rosario que salió con un discurso diferente, de que los espacios públicos tenían que ser democráticos y ganados por la ciudad; y adherimos a este concepto que, si en algo tenían que derrochar las ciudades y sobre invertir, era en el espacio público, porque el espacio público era aquel que podía desde un gobierno local, de alguna manera empezar a equilibrar las balanzas. De ser lo mismo para un sector alto, o pequeño, o más bajo, esta posibilidad de uso y goce de la ciudad”.
“Fueron apareciendo distintos imaginarios de distintas concreciones. Es decir, “no podemos perder balcón que no sea permeado al río”, no podemos hacer que toda vereda se arme, y si la vereda no podía ser porque topografía no lo daba, caminemos sobre el agua. Y el Paseo del caminante se transformó, en un punto donde era una ampliación de vereda que terminaba en un pequeño puerto para cruzar a la isla. Y lo que eran los iconos de los puertos, que eran los hilos, se transformaron en el Museo de Arte Contemporáneo”.
“La ciudad se fue como animando a hacer otras cosas, a jugar en otras ligas, a disfrutar de otra manera el uso y goce de esa ciudad. El goce de ese río, que digamos que era un mar. Y ese vínculo, esa relación permitía no solamente generar desde la cuestión de Belgrano izando la bandera nacional y el monumento que le hacía de alguna manera recordar y recuperar todo ese gran espacio, con esos galpones que se ven ahí reciclados, el hecho de poder usar ese río navegable como recurso”.
“Pero también empezaron a generar esto del sistema portuario más complejo y grande de América Latina, pero para que sea el concentrador de la exportación soja del país. Y el tema de la soja tiene impactos ambientales, un modelo productivo que tiene externalidades, que no es joda, y que genera una cantidad de inconvenientes; pero que, en esa mezcla de cosas, y como todo sucede de parte externalidades positivas y otras negativas, el agua seguía siendo protagonista”.
“Ciertos sectores de privilegio de la ciudad plantearon “hay que cambiar el Skyline de la ciudad”, como para poder generar esta imagen de ciudad global, y fueron apareciendo en otros sectores estas posibilidades de poder pensar la ciudad con otra morfología, con otros jugadores, con otros inversores, ya no eran los desarrolladores locales, aparecieron los grupos financieros internacionales, a poder trabajar en estas estas inversiones que tenían una escala distinta”.
"Algunos lo expresaron de manera como más poética porque el oasis que era de ferroviarios y de trabajadores se fue gentrificado y fueron apareciendo algunas otras cosas, y algunos antes de desaparecer dejaron su huella. Pero también todas estas cuestiones de proyectos, de inversiones y demás, tienen como expresiones que algunos fueron retratando dentro de los mismos iconos que estaban generando”.
“Se plantearon, una cosa que expresó jubiloso el gobierno municipal mandando ese proyecto, la importancia de decir “tengo la segunda torre más alta del país”, y en una votación terriblemente dividida, terriblemente disputada, pero terriblemente ganada por los que las impulsaban, a ese edificio se le dio autorización para poder construirlo”.
“Pero Sancor agarró otra pata, la de Sancor Seguros, que se dedica al negocio financiero. Este edificio está permitido por esos actores y promovido por esos actores porque hoy el negocio es más conseguir la habilitación para cuando dé lugar, más que la propia construcción. Prometen empleo hoy, pero en realidad es una reserva como potencial trabajo”.
“El río no era el río, era un canal que desbordaba cada tanto porque aguas arriba el modelo sojero, las urbanizaciones que se venían dando y los canales clandestinos hacía que ese territorio naturalmente bajo sea cada vez un potencial más inundable, pero los que se inundaban eran los barrios populares”.
“Entonces armaron una cooperativa para que produzca y procese lo que tenían como leche. Lo tradujeron en dulces de leche y lo tradujeron en quesos, y hoy funciona como una unidad productiva con 25 personas que trabajan alrededor de ese núcleo. En ese proceso nos sumamos como IGC para poder darle soporte técnico a ese proyecto de Nuevo Alberdi, para poder aprovechar las ventajas de un proyecto de integración socio-urbana que hoy se encuentra desfinanciado por el actual gobierno, que quitó los fondos para poder bancar este tipo de proyectos, nos sumamos en ese momento para poder trabajar”.
“Trabajamos con las mujeres, fueron un pilar fundamental en el proyecto de Urbanización Nuevo Alberdi. El 80% de las censistas que trabajaron ahí eran mujeres y eran del barrio, y tuvieron un nivel de apropiación de cada una esas cosas de manera poco común, o que por lo menos uno lo leía e intentaba que suceda, pero cuando las cosas que uno imagina suceden empiezan como a sorprender a pesar de que sabe que tiene trabajar en ese sentido”.
“En ese proyecto también estaba la universidad pública, y la universidad pública se sumaba al proyecto porque tenía un proyecto que era Universidad Popular, de poder bajar talleres de oficio y de tecnicatura en oficios tecnológicos y culturales, se sumaba al proyecto. Estábamos recontentos, pero el panorama era que venían las elecciones y en la ecuación de las disputas políticas levantaron el pie del acelerador para ver qué pasaba más adelante. El proyecto quedó ahí pero no termina de salir”.
“El agua es terreno de disputa y se disputa con actores múltiples, con actores desiguales, en coyunturas diferentes y en coyunturas desiguales. Queda por delante ver qué es lo que va a seguir viendo este chico del jardín a futuro, en su realidad o en aquella otra que está a unas cuadras de todo ese lugar”.
“Los tiempos no son buenos para que sucedan ciertas cosas, pero eso no permite bajar los brazos. Porque si algo hemos aprendido, (en épocas que, como vos decías estamos más blancos, pero con algunas ideas que todavía siguen persistiendo), hay ciclos de ilusión, transformación frustración y otra vez ilusión”.
“En cada uno de esos lugares en donde el territorio está en disputa, y donde el agua y el territorio están en disputa, hay un espacio de oportunidad para poder hacer que las cosas se parezcan más a nuestros sueños, a nuestras utopías que no tenemos que dejar caer”.