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VATICAN INFORMATION SERVICE. AÑO XXII - N° 67. FECHA 30-03-2012
NUEVO RITO DE LAS EXEQUIAS: NO AL ESPARCIMIENTO DE LAS CENIZAS DEL DIFUNTO
Ciudad del Vaticano, 30 marzo 2012 (VIS).-La segunda edición en lengua italiana del “Rito de las exequias”, publicada por la Librería Editrice Vaticana, fue presentada recientemente en la sede de Radio Vaticana. En la nueva edición se han revisado, entre otras cosas, todos los textos bíblicos y de oración.
Una primera novedad se refiere al momento de la visita a la familia, que no se contemplaba en la edición anterior. Mons. Angelo Lameri, de la Oficina Litúrgica nacional de la Conferencia Episcopal Italiana, explicó que “para un sacerdote, es un momento para compartir el dolor, escuchar a los familiares afectados por el luto, y conocer algunos aspectos de la vida de la persona difunta con el fin de ofrecer un recuerdo correcto y personalizado durante la celebración de las exequias”.
Otra novedad es la secuencia ritual, revisada y enriquecida, en el momento de cerrar el ataúd. Se proponen textos adecuados a diversas situaciones: para una persona anciana, para una persona joven, para quien ha muerto inesperadamente... Por lo que se refiere al rito de las exequias, otra adaptación permite pronunciar palabras de cristiano recuerdo del difunto en el momento de la despedida. Asimismo, se ha añadido una amplia propuesta de formularios para la oración de los fieles.
Pero la novedad más significativa la constituye el apéndice dedicado a las exequias en caso de cremación. Mons. Lameri explicó que se ha colocado la cremación en un apéndice aparte para subrayar el hecho de que la Iglesia, “aunque no se opone a la cremación de los cuerpos cuando no se hace 'in odium fidei', sigue considerando que la sepultura del cuerpo de los difuntos es la forma más adecuada para expresar la fe en la resurrección de la carne, así como para favorecer el recuerdo y la oración de sufragio por parte de familiares y amigos”.
Excepcionalmente, los ritos previstos en la capilla del cementerio o ante la tumba se pueden celebrar en el lugar mismo de la cremación. Se recomienda también el acompañamiento del féretro a dicho lugar. De especial importancia es la afirmación de que “la cremación se considera concluída cuando se deposita la urna en el cementerio”. Y ello porque, aunque algunas legislaciones permiten esparcer las cenizas en la naturaleza o conservarlas en lugares diversos del cementerio, “estas prácticas producen no pocas perplejidades sobre su plena coherencia con la fe cristiana, sobre todo cuando remiten a concepciones panteístas o naturalistas”.
El nuevo “Rito de las exequias” quiere ser también un instrumento para profundizar en la búsqueda del sentido de la muerte. El obispo Alceste Catella, presidente de la Comisión Episcopal para la liturgia, señaló para concluir que “este libro atestigua la fe de los creyentes y el valor del respeto y de la 'pietas' hacia los difuntos, el respeto por el cuerpo humano incluso cuando ya no tiene vida. Testimonia la fuerte exigencia de cultivar la memoria, de tener un lugar cierto en el que deponer el cadáver o las cenizas, en la certeza profunda de que ésto es auténtica fe y humanismo auténtico”.
Al Ermitaño Peregrino de Dios
Hno. Néstor Rivera Pinzón, OCD.
Roma, 09 de Enero de 2011.
Por varios años de formación y de vida comunitaria en el Carmelo, junto al Hno. Néstor, compartí su constante amor por la oración, el silencio, el apostolado y la ayuda a los más necesitados, a campesinos y citadinos, a ricos y pobres, a gordos y flacos, a poetas y artistas, a pequeños y grandes, a "letrados" y analfabetas, a jóvenes y niños, a teólogos y filósofos, a ancianos y adultos, a médicos, ingenieros, abogados y arquitectos, carpinteros, pintores y albañiles, a laicos y monjas, a obispos y párrocos, a los frailes... para todos tenía un espacio en su vida y para sus cosas también. Todos sabíamos que Néstor oraba por cada uno de nosotros.
Aprendí de Néstor de San Francisco, entre otras cosas, la importancia de la escucha, la mano amiga, la oración desinteresada, la apertura a lo más difícil, la oración de soledad, el no esperar reconocimientos y retribuciones, el comprender al hermano sobre todo en las malas... y esperar que Dios abriera caminos.
Compartí los años de esplendor en nuestro querido Carmelo de Venezuela en el que nuestras casas se llenaban de jóvenes estudiantes queriendo profundizar y vivir la espiritualidad carmelitana. El 02 de febrero de 1980 iniciamos, un grupo de jóvenes el “Postulantado” en la Orden de los Carmelitas Descalzos de Teresa y Juan de la Cruz. Ya Néstor se nos había adelantado ingresando un tiempo antes para vivir la experiencia comunitaria, traía consigo su experiencia de ermitaño vivida en Caripe del Guácharo, y su estadía de discernimiento vocacional con los Cistercienses en Argentina. Y tan deseosos de iniciar el “noviciado”, fuimos aprobados para la “Toma de hábito” que en la intimidad de la Comunidad emprendimos el 30 de agosto del mismo año.
Tiempo y gracia de Dios, esfuerzo y dedicación de nuestros formadores para que aprendiésemos tantas cosas en el noviciado. Oración en la Capilla, horarios litúrgicos, trabajo fuerte comunitario, compartir fraterno desde el evangelio, lecturas teresianas y sanjuanistas comentadas, esfuerzo y dedicación en las experiencias de apostolado, estudio y formación, paseos comunitarios y recreación… y entre otras muchas cosas más como anécdota, que no se nos olvidará: cortarle pasto a las vacas, limpiar las cochineras y desyerbar las piñas… jajajaj qué tiempos tan particulares de nuestro noviciado!
Recuerdo que junto con Néstor, hicimos la “profesión simple” en la Casa de Mérida el 5 de septiembre de 1981, en manos del entonces Definidor General O.C.D. y después General de la Orden, el P. Camilo Maccise. Siguió la experiencia de la fundación (y la estrenamos con nuestro trabajo), de la Casa de Barquisimeto dedicada a la etapa de la filosofía y más adelante también para el “postulantado” de los que siguieron después. Ya Néstor se nos avanzaba en ejemplos de ayuda, servicio, trabajo, oración, vida comunitaria y apostolado entre Mérida y Barquisimeto y en la casa donde estuviera.
Y vinieron tantas experiencias de vida en nuestra formación como carmelitas, unos en Venezuela, otros en el extranjero con sus estudios. Se sucedieron los re-encuentros, compartir con nuestros laicos y comunidades de las Carmelitas en sus monasterios, con grupos de oración y apostolado, con los Carmelos Seglares, con el Carmelo Teresiano Universitario… en fin, años de entrega y de exigencias apostólicas oracionales, como las actuales, en las que Dios nos ha ido encaminando. Fueron además para Néstor, tiempos en los que se dedicó con empeño a reconciliar su pasado y a enriquecer con encuentros personales, sus raíces familiares.
Y nuestro Hno. Néstor, en la realidad apenas esbozada, además, aprendía por tiempos intercalados, lo que es el silencio ante el dolor en medio de sus enfermedades… aún así, lucha por la vida y con la ayuda de Dios, aprende a sobre pasar con su perseverancia, tantos momentos purificadores… y después de su milagrosa recuperación, fue aprobado para que hiciera su Profesión Solemne (para toda la vida, como carmelita), en Mérida, el 21 de Junio de 1987.
Con el pasar del tiempo en medio del compartir comunitario y su fidelidad en el servicio para con los frailes, amistades y familiares, Néstor, se fue forjando continuamente dentro y fuera del Carmelo como el fraile de Dios, el orante, el amigo, el confidente, el hermano de todos.
Se convierte en el primer fraile conventual del Convento de Potrero de las Casas iniciando su permanencia el 23 de septiembre de 1993. En la pág. 06 del Libro de Crónicas lo cuenta él mismo, al amanecer del día 24: “Hoy doy inicio a mi primer día en esta Casa de Oración… quedándome sólo en esta casa para dar comienzo a mis labores diarias”.
Siguieron años de “labores diarias”, de trabajo, oración, apostolado, años de integración y experiencias comunitarias entre laicos y frailes, poco a poco la Casa tomó fuerza y vida hasta que, el 9 de Diciembre de 1995, se inaugura y bendice oficialmente la Casa de Encuentro y Oración "San Juan de la Cruz" de Potrero de las Casas, de Manos de Mons. Marco Tulio Ramírez Roa, Obispo de la Diócesis del Táchira.
Difícil contar o compartir en solo unas líneas tantas vivencias habiendo estado tan cercano a la persona del Hno. Néstor. Lo que siempre recuerdo agradecido son sus atenciones y dedicación cuando alguno de los frailes se enfermaba (me atendió muchas veces), o cuando por algún motivo no había quién se encargara de la cocina. Su trabajo como artesano en el diseño de hermosos rosarios y otras manualidades; su mano de obra para sembrar (café entre otros), desyerbar, abonar, cultivar y mantener jardines, huertas y nacientes de agua con el apoyo de los obreros; el cuidado de los animales procurando que tuvieran sus vacunas y alimento; su trabajo en la limpieza de la casa y de la Ermita; la constancia en ayudar a conservar tantas cosas y a que no se perdiera nada de la comida! - “Sírvete lo que realmente te vas a comer y no dejes nada en el plato para no echarlo a la basura”.
Especial atención ponía en las preparaciones litúrgicas y para la celebración de la Misa, procurando que todo estuviera en su puesto y después, ordenado en la sacristía. Sus oraciones en los retiros espirituales, particularmente aquellas del sábado por la noche, eran muy ungidas por la presencia del Espíritu Santo de Dios. En adviento, colocar la cuna grande de madera para esperar al “Enmanuel” y hacer el pesebre cada diciembre; las Novenas de los santos carmelitas, de la Virgen, San José, la Inmaculada, a San Francisco de Asís. Su peregrinación a pie desde Potrero hasta la Basílica de la Virgen de la Consolación, bajar a la ciudad para celebrar junto a la Diócesis el Domingo de la Divina Misericordia, ir a Barquisimeto para estar con la Divina Pastora, etc. Tenía el encargo como Ministro de la Eucaristía de llevar la comunión a los enfermos, dedicando para ello tantas horas de camino o con quien le ayudara con el transporte (con lluvia o con sol), llegando a Casa muy contento. Además, por varios años se dedicó a instruir niños y jóvenes en la catequesis como preparación a la Primera Comunión y algunas veces para la Confirmación. En el rezo del rosario hizo escuela… todavía puedo escuchar el sonido y le veo con el rosario que portaba en la correa con el hábito carmelitano haciendo procesiones con la Virgen del Carmen o con la Virgen Inmaculada y siempre acompañándole un grupo de niños con algunos de sus padres; como premio al final del rezo y recorrido, chocolate, o caramelos o galletas, en fin, lo que hábilmente recogía en ayudas cuando hacía sus visitas por la ciudad. Muchos sabemos y comprendimos que no pedía para él sino para ayudar a sus prójimos y para endulzar la fe popular con la razón, para acercar a la persona más a Dios y que lo descubriera y amara como el único Dios verdadero.
Estas y otras experiencias de pastoral carmelitana (digo), que Néstor compartía y nos hacía vivir, se vieron vivamente enriquecidas cuando el 14 de Marzo de 1998, se inauguró y bendijo solemnemente la Ermita de San José, dentro de los terrenos conventuales. Una vez más en la pág 69 del Libro de Crónicas está escrito que “Este día fue hermoso y grande pues vinieron de muchas ciudades y lugares, familiares, frailes, monjas y muchos fieles, particularmente algunos representantes de Grupos del Carmelo Seglar y Laical de Venezuela. La Eucaristía concelebrada con procesión desde la Ermita después de la bendición”… usted que lee estas líneas seguramente estuvo presente.
La Ermita de San José… San José por Patrón, Amo y Señor de la Ermita que Néstor, ayudó a construir con sus propias manos, en la que se dieron tantas conversiones, sanaciones, correcciones de vida y en la que tantas personas bebieron la espiritualidad carmelitana de la oración contemplativa, de la fraternidad y amistad, de la “verdadera humildad para andar en verdad”, del silencio y la alegría, de la búsqueda del gran Amigo Cristo, de la conversión, del estudio y lectura de la Palabra de Dios, de nuestra relación con la Virgen María y pertenencia a la Iglesia católica, del aprender a leer los Salmos del Breviario y a los santos del Carmelo… muchos lloraron apoyados en el hombro amigo del Hno. Néstor, que con la gracia de Dios sabía dar consuelo, consejos o corregir… podría haber incomodado a varios que incluso se alejaban por un tiempo, pero, más temprano que tarde Néstor llegaba a tener la razón y algunos volvían para agradecerle.
Quiero hablar brevemente de otra de las virtudes que destacaban en Néstor, como bien lo sabemos. Particularmente admiré en él su capacidad de servicio y apostolado a grupos y personas que se acercaban a nuestra Casa. Grupos variadísimos: niños de pre-escolar, primaria, bachillerato, universitarios, profesores, enfermeras, médicos, grupos de jóvenes, apostolado, oración, parejas, matrimonios, de AA, NA, Alanon, grupos parroquiales, de música, religiosas, religiosos, diocesanos, etc., realmente le acompañaba la fuerza y el don de Dios ya que muchas veces, cansado por tanto trabajo y en algunas oportunidades sintiéndose enfermo, él, les atendía y daba lo mejor de sí para que todos se llevaran a Dios en su corazón. Y qué decir de los que personalmente necesitaban de su ayuda, de su palabra, de su oración… horas de entrega, de escucha, de acompañamiento y discernimiento espiritual, y otras muchas veces (con redundancia), después que habían estado conversando con él, me enviaba a las personas para que les atendiera con el Sacramento de la Confesión. En esto, como en otras, fue celosamente respetuoso y supo dejarse guiar por las mociones del Espíritu Santo de Dios.
Y, ¿cómo es eso, un ermitaño que sale de su ermita? Quien desee todavía conocer un poco al Ermitaño Peregrino de Dios en sus andanzas cotidianas, fuera de la “ermita”, en sus idas y venidas, puede descubrirle, para entenderle cual ermitaño de las cosas de Dios, en la misma narración que su persona nos confió en el citado Libro de Crónicas, en la misma pág. 06 pero del 25 de septiembre de 1993: “Inicio mi jornada a las 4:30 am., con el rezo de Laudes donde le pedía al Señor por todo esto en lo cual me sentía tan pequeño, a las 7:00 am., desayuné, para luego dirigirme a la Parroquia de Lobatera y así participarle al párroco mi presencia como Carmelita Descalzo en Potrero de las Casas y así conseguir el permiso de su parte para celebrar la Palabra del Día Domingo. Después de cumplir con mis obligaciones regresé al Convento a las 6:40 pm., recé las Vísperas, luego el Rosario, cené, recé Completas y me fui a descansar”…
Sí, Hno. Nestor Rivera Pinzón, te fuiste a descansar en los hombros de nuestro Padre Dios y en la presencia de la Virgen María y los Santos del Carmelo y la Iglesia. Sigues en Potrero de las Casas, allí está tu sepultura, muy cerca de la Ermita de San José, abierto al esplendor de los amaneceres y atardeceres, enseñándonos el dicho de San Juan de la Cruz: “a la tarde te examinarán en el amor”. Quienes tal vez te supieron sin letras, posiblemente ahora tendrán a bien reconocer que te graduaste de Doctor con la Palabra de Dios. Nos dejas una herencia espiritual, antropológica, teológica, religiosa y muy carmelitana de la vida de oración, apostolado y servicio. Es la herencia de tu muy humana santidad para que los que seguimos en la realidad terrenal construyamos, con la ayuda y gracia de Dios, la propia o personal que nos hace a la vez Iglesia. Todavía en vida y en aquellos años en que trabajamos juntos, en varios de los retiros espirituales que atendí, dije públicamente que eras un Santo varón de Dios y así te reconocí públicamente. Hoy, a un mes de tu partida a la Casa de Dios Padre (09 diciembre), dicho reconocimiento es unánime en quienes como Iglesia compartimos el testimonio de tu santidad y entrega a Dios y a tus hermanas y hermanos en el Carmelo. Agradecemos a Dios por todo lo que seguiremos aprendiendo y recogiendo de tu testimonio de vida y por el don de tu persona.
Bendícenos desde el cielo Néstor, tu hermano Iván Mora Pernía, ocd.
Bendito Dios por tanta generosidad, servicio y entrega en ayuda al Hno. Néstor y a la Orden del Carmelo en Venezuela:
Amigos y hermanos TODOS del Hno. Néstor, (no pronuncio nombres pues dejaría a alguno injustamente por fuera...), grupos familiares y amigos anónimos, gente amada y querida de nuestro Carmelo Laical, comunidades religiosas y Hnas Carmelitas Descalzas, Carmelo Teresiano Universitario, Carmelos Seglares, Parroquianos de San José Obrero, Grupos de apostolado y oración, personas cercanas y de lejos, conocidas y desconocidas, niños, jóvenes y adultos... y evidentemente también, a mis hermanos los frailes y comunidades del Carmelo en Venezuela...
... desde aquí les doy infinitas gracias y les bendigo por su generosidad, servicio, ayuda material y económica, oraciones, Misas, rosarios, ayunos, sacrificios, súplicas, medicinas, alimentos, transporte, hospitalidad, incluso su presencia y oraciones en el funeral, y otras tantas dádivas para evidenciar y creer aún más desde el Evangelio, que el amor fraterno existe y que cuando el prójimo necesitó ustedes se hicieron presentes para aportar, para ayudar, para servir, para dar de su tiempo, de sus recursos, para traer y llevar, para acompañar, escuchar, hacer silencio... contemplar al que sufre y calladamente estar con él... y en algún momento sin saber a lo mejor qué hacer...
Y como el mismo Hno. Néstor Rivera Pinzón escribía el 27 de septiembre de 1993, en las Crónicas fundacionales de la Casa de Potrero (apenas a cinco días de haber llegado a su nueva Comunidad):"Me daba cuenta que Dios quería que todo esto fuese así y me acordaba de las palabras de nuestro Santo Padre San Juan de la Cruz: "Qué buen Dios tenemos", no hay nada más cierto que tenemos a un Dios tan sencillo y esto es lo que él quiere de nosotros".
"Darse cuenta"... "que Dios quiere"... pues queramos y sigamos queriendo nosotros!! para que todo sea desde la caridad, la fe y la esperanza.
Siento que en este día solemne de San Juan de la Cruz dichas palabras se actualizan para que juntos podamos seguir creciendo en las virtudes y para que tengamos la firme certeza que "el mirar de Dios es amar y hacer mercedes" (S. Juan de la Cruz. Cántico B 19,6).
Para todos los hermanos y amigos del Hno. Néstor, nuestro profundo y más sentido agradecimiento desde la mirada de Dios, en todos los sentidos. Un DIOS LES PAGUE en mayúsculas!! Amén.
"Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior,
y estarse amando al Amado"
P 14. San Juan de la Cruz.
Iván Mora Pernía, ocd.
En Roma, a los 14 días de diciembre de 2010.
Fray Nestor Rivera Pinzón de San Francisco.
01-08-1953
┼ 09-12-2010
Carmelita Descalzo de la Delegación General de Venezuela.
Profesión Simple: 05-09-1981.
Profesión Solemne: 21-06-1987.
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Nota biográfica de Fr. Néstor Rivera Pinzón OCD de la Delegación General de Venezuela
El Hno. Néstor (Fr. Néstor Rivera Pinzón de San Francisco de Asís) nació en El Socorro, cerca de Bucaramanga, Santander, en Colombia, un 27 de mayo de 1953. De una familia de ocho hermanos, parte para San Cristóbal (Edo. Táchira - Venezuela) con su mamá a los 10 años de edad. Alrededor de 1972 conoce la Renovación Carismática Católica donde inicia y persevera en su conversión al Señor. Conoce el Carmelo Descalzo y se adelantó a sus hermanos con los cuales compartía el proceso vocacional, unos meses en la entrada a la comunidad. Venía también de una experiencia de ermitaño en las montanas de Caripe del Guácharo, en el Edo. Monagas.
Desde el principio manifestó un vivo deseo de vivir para Dios, entregándose de lleno a vivir este ideal. Poco antes de ingresar en El Carmelo estuvo un tiempo de experiencia en el Monasterio de Azul de los Cistercienses, en Argentina. Entra oficialmente al postulantado el 2 de febrero de 1980, junto a sus hermanos, Fr. Publio Díaz, Fr. Iván Mora y Fr.Giovanni Gadaleta, bajo la dirección del P. Miguel Hernansaiz L. Posteriormente inician su noviciado con la toma de hábito el 30 de Agosto de 1980, guiado por el P. José Ramón Castañeda (Padre Pepe).
Hace sus primeros votos el 5 de septiembre de 1981 en Mérida. Y ocho años después, un 21 de junio de 1987 su Profesión Solemne, también en Mérida. Para ello se preparó seis meses en el Santo Desierto de Tenancingo, en México. Desde el 23 de septiembre de 1993, es el primer conventual en nuestro Convento de Potrero de las Casas. El 19 de Marzo de 1998 se bendice e inaugura oficialmente la ermita “San José” con gran sencillez y alegría, donde profundizará en la experiencia oracional.
En el ámbito de su Formación Permanente parte para frecuentar los cursos de espiritualidad carmelitana hacia Ávila en 2006 y conocer la experiencia del desierto en España, pasando un tiempo en el desierto de San José en Cantabria, España. Su estadía en Europa le permite compartir un mes y medio con los frailes OCD en Costa de Marfil, donde viaja para encontrarse con su antiguo maestro P. Miguel Hernansaiz.
En su proyección apostólica, sirve con dedicación y sobriedad, en varios retiros a diferentes grupos, destacándose también en el acompañamiento espiritual. Su trato fraterno, libre y sencillo con toda clase de personas, recuerda vivamente el estilo de Jesús. En el primer trimestre de 2009 comienza a manifestar la enfermedad con la que participa de la Cruz de Cristo, en la que Dios su amigo le acompañará hasta el final. El 8 de diciembre de 2010, fue el último día en que estuvo plenamente consciente. El día lo pasó entre cantos y oraciones. Fallece el día siguiente, el 9 de diciembre, en horas de la noche, cuando celebramos los 60 años de la llegada de los Carmelitas Descalzos a Venezuela. “Si el grano de semilla no cae y muere, no da fruto…” Fue sepultado en los terrenos de nuestra Casa de Encuentro y Oración "San Juan de la Cruz", después de celebrar el III Domingo de Adviento, presidido por el Sr. Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Mons Mario Moronta, quien lo acompañó hasta su tumba junto con un nutrido grupo de fieles que llegaban a las mil personas.
Fr. Publio, su connovicio, nos comenta: “De Néstor podría decir que tenía un alto espíritu contemplativo que le hacía vivir prolongadas horas de oración en la soledad e intimidad con el Señor. De igual manera, su delicado espíritu contemplativo le hizo un gran amante de la naturaleza, trabajando con mucho empeño para mantener en producción la huerta comunitaria y la belleza de nuestros jardines. Sus labores se prolongaban con el cuidado de los animales. A la par su espíritu apostólico nacido de esa comunión con Dios le impulsó a trabajar en la catequesis en la comunidad del Manzano de Mérida.
Junto a estos dos grandes pilares de su vida, oración y apostolado, Néstor manifestó virtudes para la vida comunitaria: cercanía, servicio y una alegría que se manifestó en un gran sentido del humor. Tuvo una vida de piedad profunda manifestada en su amor a Jesús Eucaristía y a la Santísima Virgen y a San José, Santa Teresita y San Juan de la Cruz. Su hábito carmelitano fue siempre la librea que marcó su consagración a Dios y a la Virgen en el Carmelo. Creo que en estos breves rasgos se esconde la obra que poco a poco conoceremos y que Dios hizo en el alma de nuestro querido Néstor”.
Delegación General de Venezuela
Potrero de las Casas, 12-12-2010
Unidos fraternalmente a la Familia Romero Macuare
Herman@s, hoy nos unimos fraternalmente a la Familia Romero Macuare, la familia de nuestro hermano
Fr. Carlos José Romero Macuare, Delegado General de la Orden de Carmelitas Descalzos en Venezuela,
quienes el pasado Domingo 18 de Octubre vivieron la partida a la Casa del Padre de su papá, el
Sr. CARLOS ROMERO
Su cuerpo será llevado al Cementerio del Este en Caracas,
hoy martes 19 Octubre, donde celebrarán la Misa de cuerpo presente a las 2:00 pm y su Sepelio a las 3:00 pm.
La Coordinadora Nacional de Laicos Carmelitas invita a todos los Laicos que puedan acompañar
a nuestro hermano “Padre Caché” en estos momentos cruciales: “vivir la Pascua de su Papá”…
y a quienes por razones de distancia no puedan hacer presencia,
desde donde estén acompañarle con su oración,
la cual no dejará de ser un gesto de comunión y fraternidad.
Unidos en Oración como Familia y en el Amor de Dios; deseamos que este Encuentro del Sr. Romero
sea un Abrazo de Eterna Primavera con nuestro Amado Jesús,
y que Él pacifique el alma de quienes acá en la tierra esperarán el gozo de reencontrarse en la Vida Eterna.
Amén!....
Padre Caché, contigo el abrazo y compañía de tus hermanos de la Coordinadora Nacional.
Orden de Carmelitas Descalzos Delegación General “Santa Teresa de los Andes” de VenezuelaCOMUNICADO Con nuestra esperanza puesta en el Señor,
"El Espíritu asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Siendo hijos, son también herederos; la herencia de Dios será nuestra y la compartiremos con Cristo. Y si hemos sufrido con él, estaremos con él también en la Gloria”. (Rom 8, 16-17)
les comparto que hoy, en la ciudad de Caracas, falleció nuestra querida ANA DE JORGE DE DOMÍNGUEZ, Madre de nuestro querido Fr. Cristóbal Domínguez De Jorge OCD y Párroco de nuestra Iglesia San José Obrero. Anita, como la conocimos, falleció en la madrugada hoy, 16 de Noviembre de 2009.
Nos asociamos al dolor de toda su familia por la separación y la acompañamos con nuestra oración en su partida hacia la Casa del Padre.
A Cristóbal y todos los suyos, un abrazo fraterno con nuestros más sinceros sentimientos de cercanía en este momento.
Para los que puedan acompañarnos, sus restos serán velados en el Cementerio del Este. Zona de Cremación. Capilla N° 1. En el horario comprendido entre 2:30pm y 8:30pm. Solamente en el dia de hoy.
Fr. Carlos José Romero Macuare
Delegado General OCD Venezuela
Falleció la Hna. Inés de Jesús Crucificado,ocd Caracas
La comunidad de las Hnas. Carmelitas de Los Chorros, en Caracas
participa que, confortada con los santos Sacramentos,
marchó a la Casa de Dios Padre este sábado 29 de Marzo,
en horas de la madrugada, la
Hna. Inés de Jesús Crucificado
Carmelita Descalza de este Monasterio.
Agradecemos sus oraciones por
nuestra queridísima e inolvidable Hermana.
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Mis apreciadas Hnas. Carmelitas Descalzas de Los Chorros de Caracas:
Estando en Mérida de Venezuela el 06 de junio de 1993, escribí esta reflexión que me sirve para honrar la memoria de nuestra querida Hna. Inés. Dice así: "Quien toca los abismos con su propia realidad siente la necesidad de subir a lo más alto de las alturas de Dios, de levantarse, caminar y mirar bien alto".
Podemos darle varias interpretaciones y sentidos, pero hoy, el sentido mayor descansa en la intuitiva certeza de saber que la Hna. Inés de Jesús Crucificado, ha tocado ya los abismos de su propia realidad terrenal y siente que su alma del más fino cristal, no sólo ha subido tan alto tan alto, sino que, desde las alturas del amor de Dios, Él mismo la levanta tan alto tan alto, y le hace caminar y mirar bien alto, que su "ciego y oscuro salto" es tomado por las manos de Dios para allí... a solas con el Amado, besarle, abrazarle y mirarle.
Mejor lo dice Juan de la Cruz en aquellos versos de sus coplas a lo divino...
"Cuando más alto subía
deslumbróseme la vista
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía;
mas por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto
y fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.
Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo.
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance".
Hna. Inés de Jesús Crucificado, bendita seas en el cielo porque después de haber celebrado tus 84 cumpleaños el pasado 25 de diciembre de 2007, le pedías de regalo al Niño Jesús con tus palabras "Que me lleve al cielo, lo más pronto que pueda". Te bendigo desde la Comunidad de tus Hnas. Carmelitas y bendícenos tú desde el cielo.
Fray Iván Mora Pernía, ocd