Gracias, Santo Padre Francisco I, por tu fíat
«Nos pareció vibrante y profunda la voz de Cristo: "¿Me amas más que estos?".
He aquí el verdadero privilegio del Papa: "¿Me amas tú, Simón Pedro, hijo de Juan, más que los demás?":
¡Apacienta! ¡Sé Pastor! (cf Jn 21, 15)» (Pablo VI, Audiencia general 21-6-1972 it).
DOMINGO 5-C DE CUARESMA (17-03-2013)
NVulgata 1 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/2) Benedicto XVI, Homilía en la parroquia de los mártires Santa Felicidad e hijos 25-3-2007 (ge sp fr en it po)
(2/2) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de Jesús Adolescente 29-3-1998 (sp en it po):
«"No quiero la muerte del malvado, sino que cambie de conducta y viva" (Antífona antes del Evangelio; cf Ez 33, 11).
Las palabras de la Antífona antes del Evangelio, que acabamos de proclamar, introducen el consolador mensaje de la misericordia de Dios, que después ha sido ilustrado por el pasaje de hoy tomado del evangelio de san Juan. Algunos escribas y fariseos, para "poder acusarlo" (Jn 8, 6), llevan a Jesús una mujer sorprendida en flagrante adulterio. Quieren poner su enseñanza sobre el amor misericordioso en contradicción con la ley, que castigaba el pecado de adulterio con la lapidación.
Sin embargo, Jesús desenmascara su malicia: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra" (Jn 8, 7). Esta respuesta autorizada, a la vez que nos recuerda que el juicio pertenece solo al Señor, nos revela la verdadera intención de la misericordia divina, que deja abierta la posibilidad del arrepentimiento, y muestra un gran respeto a la dignidad de la persona, que ni siquiera el pecado quita: "Anda, y en adelante no peques más" (Jn 8, 11). Las palabras conclusivas del episodio indican que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se arrepienta del mal cometido y viva.
"Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús" (Flp 3, 8). El apóstol Pablo experimentó personalmente la justicia salvífica. Su encuentro con Jesús en el camino de Damasco le abrió la senda hacia una profunda comprensión del misterio pascual.
Pablo comprendió con claridad cuán ilusoria es la pretensión de construirse una justicia fundada únicamente en la observancia de la Ley. Solo Cristo justifica al hombre, a todo hombre, mediante el sacrificio de la cruz.
Tocado por la gracia, Pablo, de perseguidor acérrimo de los cristianos, se convierte en heraldo incansable del Evangelio, porque "fue conquistado por Cristo Jesús" (Flp 3, 8). También nosotros, especialmente durante este tiempo de Cuaresma, somos invitados a dejarnos conquistar por el Señor: por el atractivo de su palabra de salvación, por la fuerza de su gracia y por el anuncio de su amor redentor (...).
Este quinto domingo de Cuaresma marca otra etapa en el itinerario litúrgico hacia la Pascua ya cercana (...).
"No recordéis lo de antaño... Mirad que realizo algo nuevo" (Is 43, 18-19). El profeta Isaías nos invita hoy a mirar con gran atención las novedades que Dios realiza todos los días a través de sus fieles. "Mirad que realizo algo nuevo". El Espíritu actúa siempre, y sus frutos son las maravillas que él sigue realizando por medio de nosotros.
"No recordéis lo de antaño". No dirijáis vuestra mirada, dice el Señor, hacia el pasado; dirigidla, más bien, hacia Cristo "ayer, hoy y siempre" (Hb 13, 8). Él, en el misterio de su muerte y de su resurrección, cambió definitivamente el destino de la humanidad. A la luz de los acontecimientos pascuales, la existencia humana no teme la muerte, porque el Resucitado abre de nuevo a los creyentes las puertas de la vida verdadera. En estos últimos días de Cuaresma que nos separan del Triduo pascual, dispongamos nuestro corazón para acoger la gracia del Redentor, muerto y resucitado, que afianza los pasos de nuestra fe.
María, que permaneció en silencio al pie de la cruz, y después se encontró con su Hijo resucitado, nos ayude a prepararnos para celebrar dignamente las fiestas pascuales».
–
LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (...) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones "ex cáthedra", existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que, por el contrario, iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la "piedra" en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).
LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (...) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).
Texto preparado por Fr. Gregorio Cortázar Vinuesa, O.C.D. España.
Moradas sextas, Cap. 5 Comentario del P. Tomás Álvarez, ocd
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Actualidad de las Congregaciones Cardenalicias it en sp
DOMINGO 4-C DE CUARESMA, DOMINGO DE LAETARE (10-03-2013)
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/4) Benedicto XVI, Homilía en el centro penitenciario de menores de Casal de Marmo 18-3-2007: muy sugerente (ge sp fr en it po)
(2/4) Juan Pablo II, Encíclica Dives in misericordia Deus 30-11-1980 IV (ge sk sp fr en it lt pl po): La parábola del hijo pródigo.
(3/4) Benedicto XVI, Jesús de Nazaret-1, VII, 2: La parábola de los dos hermanos y del padre bueno.
(4/4) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Ireneo en el barrio de Centocelle 9-3-1986 (it):
«1. La Iglesia, en el IV domingo de Cuaresma, propone a nuestra meditación las siguientes palabras: "El que es de Cristo es una criatura nueva: lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de reconciliar" (2Co 5, 17-18).
Es preciso que, a la luz de estas palabras del Apóstol, consideremos el mensaje del Evangelio de hoy según san Lucas, el mensaje contenido en la parábola del hijo pródigo. Dios, que "por medio de Cristo nos reconcilió consigo", habla en esta parábola a través de la figura del Padre que acoge a su hijo cuando este retorna a la casa paterna exclamando: "He pecado... y no merezco llamarme hijo tuyo" (Lc 15, 21).
2. Cada uno de nosotros conoce bien esta parábola. Está llena de verdad acerca de Dios y acerca del hombre, y se graba con una fuerza insólita en nuestra memoria y también en nuestro corazón.
En la encíclica Dives in misericordia, y también en la exhortación apostólica Reconciliatio et paenitentia, precisamente esta parábola constituye un punto central de referencia para las enseñanzas destinadas a la Iglesia de nuestro tiempo. Estas enseñanzas tocan un problema que es siempre importantísimo en todo el mensaje evangélico: el problema de la conversión del hombre a Dios.
Convertirse, como enseña san Pablo, quiere decir ser hechos en Cristo una criatura nueva. Dios, como el padre de la parábola, acoge a cada uno de sus hijos pródigos. Cuando renacen en Cristo se convierten en un hombre nuevo. Más todavía, el Padre nos dio en Cristo a su Hijo unigénito, a fin de que cada uno de nosotros –incluso cuando fuese un hijo pródigo– pudiera llegar a ser en él, en Cristo, un hombre nuevo; y que, renovado interiormente, volviese a encontrar el camino de la casa del Padre.
3. En la Encíclica Dives in misericordia leemos:
"La parábola del hijo pródigo expresa de manera sencilla, pero profunda, la realidad de la conversión. Esta es la expresión más concreta de la obra del amor y de la presencia de la misericordia en el mundo humano..., misericordia que se manifiesta en su aspecto verdadero y propio cuando revalida, promueve y extrae el bien de todas las formas de mal existentes en el mundo y en el hombre.
Así entendida, constituye el contenido fundamental del mensaje mesiánico de Cristo y la fuerza constitutiva de su misión. Así entendían también y practicaban la misericordia sus discípulos y seguidores. Ella no cesó nunca de revelarse en sus corazones y en sus actos como una prueba singularmente creadora del amor que no se deja vencer por el mal, sino que vence al mal con el bien (cf Rm 12, 21)" (IV, 6).
4. Así pues, la parábola del hijo pródigo nos muestra cómo se realiza la transformación interior del hombre del pecado: cómo "lo antiguo ha pasado", lo cual está en él –quizás hasta fuertemente arraigado– y, a la vez, por obra de la gracia de la conversión, cómo nace "lo nuevo". Cristo consiguió para el hombre la gracia de la conversión "por la sangre de su cruz" (cf Col 1, 20). Así pues, en Cristo el pecador se hace una criatura nueva y obtiene la reconciliación con Dios.
El Apóstol dice: "Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados" (2Co 5, 19). Todo lo que sucedió entre el Padre y el hijo pródigo, se ha cumplido por obra de Cristo. Y continúa cumpliéndose siempre por su obra. El Dios de la eterna Alianza con la humanidad se revela en Cristo como Dios de la Reconciliación. Esta verdad forma como el tejido esencial y vital del cristianismo y, en sentido más amplio, de la vocación del hombre en Cristo.
5. San Pablo escribe que Dios, "por medio de Cristo, nos reconcilió consigo", y no solo eso, ya que añade también: "Nos encargó el servicio de reconciliar" (2Co 5, 18). Y continúa: "Por eso nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio nuestro... En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios" (2Co 5, 20).
El ministerio de la reconciliación del hombre con Dios, como fruto de la reconciliación de Dios con el hombre en Cristo, es en la Iglesia un elemento fundamental de la herencia salvífica, es decir, de la herencia de la cruz y de la redención. En esta herencia está contenida la fuerza de la reconciliación de los hombres con Dios por medio de la remisión de los pecados.
"Pero –como dice la exhortación Reconciliatio et paenitentia– san Pablo nos permite ampliar aún más nuestra visión de la obra de Cristo a dimensiones cósmicas, cuando escribe que en él el Padre ha reconciliado consigo todas las criaturas, las del cielo y las de la tierra (cf Col 1, 20). Con razón se puede decir de Cristo redentor que en el tiempo de la ira ha sido hecho reconciliación (cf Si 44, 17) y que, si él es nuestra paz (cf Ef 2, 14), es también nuestra reconciliación. Con toda razón, por tanto, su pasión y muerte, renovadas sacramentalmente en la Eucaristía, son llamadas por la liturgia "sacrificio de reconciliación" (Plegaria eucarística III): reconciliación con Dios, y también con los hermanos, puesto que Jesús mismo nos enseña que la reconciliación fraterna ha de hacerse antes del sacrificio (cf Mt 5, 25 s.)" (II, 7) (...).
8. Escribe san Pablo: "En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios" (2Co 5, 20). Hoy la Iglesia en todo el mundo repite con gran fervor espiritual esta exhortación del Apóstol. Y aún más, ya que repite también las siguientes palabras de la segunda Carta a los Corintios, palabras realmente desconcertantes: "Al que no había pecado, Dios le hizo expiar nuestros pecados, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios" (2Co 5, 21).
La vocación del hombre a la reconciliación con Dios no es solo una palabra, no es un grito, aunque fuese tan poderoso como el de Juan a las orillas del río Jordán, o como el que proviene de los profetas de la Antigua Alianza. ¡Esta llamada es una obra! La obra inconcebible nacida en la profundidad del Amor del Padre y del Hijo. ¡Es un sacrificio! ¡Es un precio! Efectivamente, hemos sido comprados a gran precio. Glorifiquemos, pues, a Dios en nosotros mismos y démosle gracias por su misericordia (cf 1Co 6, 20; 7, 23)».
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LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (...) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones "ex cáthedra", existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que, por el contrario, iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la "piedra" en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).
LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (...) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).
Texto preparado por Fr. Gregorio Cortázar Vinuesa, O.C.D. España.
Moradas sextas, Cap. 4 Comentario del P. Tomás Álvarez, ocd
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DOMINGO 3-C DE CUARESMA (03-03-2013)
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/3) Benedicto XVI, Ángelus 11-3-2007 (ge hr sp fr en it po)
(2/3) Benedicto XVI, Homilía en la parroquia de San Juan de la Cruz 7-3-2010 (ge sp fr en it po)
(3/3) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Eugenio 2-3-1986 (it):
«1. Hoy es el tercer domingo de Cuaresma. Lo mismo que Moisés cuando pastoreaba su rebaño, también nosotros somos llamados por Dios en el desierto, Dios nos llama por nuestro nombre, como le llamó entonces a él: "Moisés, Moisés" (cf Ex 3, 4).
Dios nos manda como ordenó a Moisés: "Quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado" (Ex 3, 5).
Quítate la incredulidad de los ojos del corazón. Rechaza la soberbia de tu mente y de tu voluntad. El tiempo que se te da en la liturgia de la Iglesia es tiempo santo. Es tiempo fuerte. Es tiempo de una particular presencia de Dios: Dios y Moisés, Dios y tú.
2. ¿Quién es Dios?
La Cuaresma manda a nuestros pensamientos y a nuestra conciencia retornar a este Dios que se dio a conocer a Moisés en el desierto.
Es "el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob" (Ex 3, 15). Es el Dios de la Infinita Majestad, que busca, al mismo tiempo, al hombre, para hacer con él una alianza.
Mirad, Dios se revela bajo la forma de la zarza que ardía y no se consumía (cf Ex 3, 2). Lo Absoluto de la Existencia y del Amor se revela a los ojos de Moisés en forma de zarza ardiente, una zarza que arde y no se consume.
Dios es trascendente. El hombre no puede mirarlo a simple vista aquí en la tierra. Moisés cubre su rostro, porque tenía miedo de mirar a Dios (cf Ex 3, 6), y oye la voz: "No te acerques" (Ex 3, 4). Al mismo tiempo es atraído lentamente hacia el que habla desde la zarza ardiente, queda totalmente absorbido (rapito) por él. Se siente invadido hasta el fondo por su presencia.
3. En el corazón de la liturgia de la Cuaresma se nos anuncia el misterio de la infinita santidad de Dios, de la que Moisés se convierte en testigo particular. Este misterio debe acompañarnos durante todos los días de la Cuaresma, hasta los últimos, cuando la santidad y el amor se proclamen hasta el fin (cf Jn 13, 1) mediante la cruz y la resurrección de Cristo.
Sin embargo, para que la realidad pascual pueda dar plenamente sus frutos en nuestro corazón y en nuestra conciencia, es necesario, durante la Cuaresma, un encuentro con Dios como el que experimentó Moisés al pie del monte Horeb.
4. ¿Quién es el Dios que habla con el hombre al pie de este monte? Moisés pregunta su nombre y oye la respuesta: "Yo soy el que soy" (Ex 3, 14). Según el pensamiento de santo Tomás de Aquino, esta respuesta suele traducirse así: "Yo soy aquel cuya sustancia es existir". Al mismo tiempo el nombre propio de Dios, en la respuesta dada a Moisés, se explica, por así decirlo, desde el punto de vista de la Alianza. Se trata de un nombre que habla de la intimidad de Dios con el hombre, y en particular con el pueblo que él eligió en Abrahán y en su descendencia como heredad suya: "Yo soy el que libera".
En la respuesta que recibe Moisés se contiene la solicitud de Dios por cada uno de los hombres y por todo el pueblo: "He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a liberarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra" (Ex 3, 7-8).
Dios se revela a Moisés como el que Es [cf Audiencia general 7-8-1985 (sp it)]. Se revela como el que libera. Es Creador y Dios de la Alianza. Es Providencia salvífica.
5. Por medio de la liturgia de este domingo de Cuaresma cada año hunde sus raíces en esta teofanía de Moisés. En lo más profundo de nuestra fe debe revivir la grandeza inescrutable del Nombre de Dios. Dios, que es inaccesible para nuestros sentidos, impenetrable para nuestra mente, debe hacerse presente en nosotros y ante nosotros como se hizo presente en Moisés y ante Moisés.
Esta presencia desencadenó en el mismo Moisés una fuerza que antes no poseía. Sí, Moisés ya había sentido profundamente la opresión de su pueblo en Egipto y había deseado su liberación de la esclavitud, pero no había sido capaz de realizarla porque el mal se había manifestado más fuerte que él, y tuvo que salvarse huyendo a la tierra de Madián.
Ahora Dios lo llama por su nombre y le revela el propio Nombre. Por medio de este Nombre Dios se hace presente en Moisés, presente para actuar a través de él. La presencia de Dios desencadena en Moisés una nueva fuerza.
Volvió a Egipto, se presentó ante el Faraón, y venció su resistencia con la fuerza del nombre de Dios. Así venció también la debilidad y la pusilanimidad de su pueblo. Lo sustrajo de la esclavitud de Egipto. Moisés se convirtió en el siervo del Éxodo, es decir, de la Pascua de la Antigua Alianza. Dios se reveló en este Éxodo como el que libera: "Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud" (Ex 20, 2).
6. La Pascua de la Antigua Alianza se convierte en imagen y preparación de la Pascua nueva en Cristo.
Durante la Cuaresma nos preparamos a esta Pascua de la Nueva Alianza. Dios, que durante la noche de la huida de Egipto se reveló como el que libera de la esclavitud, quiere revelarse como el que abraza a cada uno de los hombres con la fuerza salvífica de la cruz y de la resurrección, Dios que libera al hombre en Cristo: Yo soy el Señor, tu Dios, que mediante el sacrificio de la cruz de Cristo te hago salir de la esclavitud. ¿No sabes cuánta esclavitud es el pecado, que engendra la muerte? ¿No sabes cuánta esclavitud es todo mal uso de tu libertad creada?
¿Acaso el hombre contemporáneo no vive en otra múltiple esclavitud de Egipto, preocupado por defender frecuentemente solo las apariencias de una libertad sin límite? Hace falta, pues, un gran trabajo para restituir a la libertad humana la verdad que le es propia. Hace falta un gran trabajo para llamar por su nombre a cualquier pecado. Es necesaria una gran gracia para liberarse de él. Es necesaria esta luz que se deriva de la presencia del Dios viviente, del que Es, a fin de que cada uno de nosotros pueda entrar en el camino de la libertad para la que Cristo nos ha liberado (...).
10. Haciendo referencia a Moisés, que con la fuerza del nombre de Dios liberó al pueblo de la esclavitud de Egipto y durante cuarenta años lo guio hacia la tierra prometida, san Pablo nos habla de Cristo.
Cristo estaba ya presente en el gran acontecimiento salvífico de la Antigua Alianza. Precisamente él era esa roca, la roca espiritual de la que los israelitas bebieron la bebida espiritual. Lo mismo que comieron el alimento espiritual bajo la forma de maná en el desierto. La bebida y la comida eran figura y anuncio de las cosas futuras.
Para nosotros estas cosas futuras son ya una realidad actual. Solo es necesario que en nuestros corazones y nuestras conciencias se haga viva la misma presencia de Dios que experimentó Moisés al pie del monte Horeb. Es necesario que acojamos la fuerza liberadora de Dios en Cristo que vive en los sacramentos de nuestra fe, en la Penitencia y en la Eucaristía. Es necesario que bebamos de la roca espiritual».
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LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (...) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones "ex cáthedra", existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que, por el contrario, iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la "piedra" en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).
LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (...) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).
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DOMINGO 2-C DE CUARESMA (24-2-2013)
TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
NVulgata 1 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y©atena Aurea (en)
(1/3) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Aquiles 8-3-1998 (sp en it po):
«"Este es mi Hijo, el amado; escuchadle" (Lc 9, 35). En este segundo domingo de Cuaresma la liturgia nos invita a meditar en la sugestiva narración de la Transfiguración de Jesús. En la soledad del monte Tabor, presentes Pedro, Santiago y Juan, únicos testigos privilegiados de ese importante acontecimiento, Jesús es revestido, también exteriormente, de la gloria de Hijo de Dios, que le pertenece. Su rostro se vuelve luminoso; sus vestidos, brillantes. Aparecen Moisés y Elías, que conversan con él sobre el cumplimiento de su misión terrena, destinada a concluirse en Jerusalén con su muerte en la cruz y con su resurrección.
En la Transfiguración se hace visible por un momento la luz divina que se revelará plenamente en el misterio pascual.
El evangelista san Lucas subraya que ese hecho extraordinario tiene lugar precisamente en un marco de oración: "Y mientras oraba", el rostro de Jesús cambió de aspecto (cf Lc 9, 29). A ejemplo de Cristo, toda la comunidad cristiana está invitada a vivir con espíritu de oración y penitencia el itinerario cuaresmal, a fin de prepararse ya desde ahora para acoger la luz divina que resplandecerá en la Pascua.
En la segunda lectura, tomada de la carta de san Pablo a los Filipenses, se nos dirige una apremiante exhortación a la conversión: "Fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros" (Flp 3, 17). Con estas palabras, el Apóstol propone su experiencia personal, para ayudar a los fieles de Filipos a superar el clima de relajación y negligencia, que estaba difundiéndose en esa comunidad, tan querida para él.
Su tono llega a ser aquí particularmente fuerte y conmovedor. San Pablo se dirige a sus cristianos de Filipos "con lágrimas en los ojos", para ponerlos en guardia contra quienes "viven como enemigos de la cruz de Cristo", puesto que "solo aspiran a cosas terrenas" (Flp 3, 18-19). A las dificultades de esa comunidad, fundada por él, contrapone la imagen de su propia vida, entregada sin reservas a la causa de Cristo y al anuncio del Evangelio (...).
Os recuerdo lo que escribí en la carta apostólica Tertio millennio adveniente: "El Espíritu es también para nuestra época el agente principal de la nueva evangelización" (n. 45) (...). En este itinerario apostólico nos sostiene la certeza de que Dios es fiel. En la primera lectura hemos escuchado la narración de la alianza que Dios selló con Abraham. A la promesa divina de una descendencia, Abraham responde "esperando contra toda esperanza" (Rm 4, 18); por eso se convierte en padre en la fe de todos los creyentes.
"Abraham creyó al Señor y le fue reputado por justicia" (Gn 15, 6). La alianza con el padre del pueblo elegido se renueva más tarde en la gran alianza del Sinaí. Esta, después, alcanza su plenitud definitiva en la nueva Alianza, que Dios sella con toda la humanidad, no por la sangre de animales, sino por la de su mismo Hijo, hecho hombre, que da su vida para la redención del mundo.
María, que como Abraham creyó contra toda esperanza, nos ayude a reconocer en Jesús al Hijo de Dios y al Señor de nuestra vida. A ella le encomendamos (los días) la Cuaresma (...), para que sean momentos privilegiados de gracia y den abundantes frutos para la comunidad cristiana».
(2/3) Benedicto XVI, Ángelus 8-3-2009 (ge hr sp fr en it po): «La Transfiguración de Jesús fue esencialmente una experiencia de oración (cf Lc 9, 28-29). En efecto, la oración alcanza su culmen, y por tanto se convierte en fuente de luz interior, cuando el espíritu del hombre se adhiere al de Dios y sus voluntades se funden como formando una sola cosa.
Cuando Jesús subió al monte, se sumergió en la contemplación del designio de amor del Padre, que lo había mandado al mundo para salvar a la humanidad. Junto a Jesús aparecieron Elías y Moisés, para significar que las Sagradas Escrituras concordaban en anunciar el misterio de su Pascua, es decir, que Cristo debía sufrir y morir para entrar en su gloria (cf Lc 24, 26. 46).
En aquel momento Jesús vio perfilarse ante él la cruz, el extremo sacrificio necesario para liberarnos del dominio del pecado y de la muerte. Y en su corazón, una vez más, repitió su "Amén". Dijo "sí", "heme aquí", "hágase, oh Padre, tu voluntad de amor". Y, como había sucedido después del bautismo en el Jordán, llegaron del cielo los signos de la complacencia de Dios Padre: la luz, que transfiguró a Cristo, y la voz que lo proclamó "Hijo amado" (Mc 9, 7)».
(3/3) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Roberto Belarmino 2-3-1980 (sp it po).
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LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (...) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones "ex cáthedra", existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que, por el contrario, iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la "piedra" en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).
LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (...) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).
Texto preparado por Fr. Gregorio Cortázar Vinuesa, O.C.D. España.
Moradas sextas, Cap. 2 Comentario del P. Tomás Álvarez, ocd
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Infografía: Juan Aristondo <j_aristondo@yahoo.com>
DOMINGO 1-C DE CUARESMA (17-02-2013)
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/3) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Agapito 1-3-1998 (sp en it po):
«1. "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, y tentado allí por el diablo durante cuarenta días" (Lc 4, 1-2).
Antes de comenzar su actividad pública, Jesús, llevado por el Espíritu Santo, se retira al desierto durante cuarenta días. Allí, como leemos hoy en el evangelio, el diablo lo pone a prueba, presentándole tres tentaciones comunes en la vida de todo hombre: el atractivo de los bienes materiales, la seducción del poder humano y la presunción de someter a Dios a los propios intereses.
La lucha victoriosa de Jesús contra el tentador no termina con los días pasados en el desierto; continúa durante los años de su vida pública y culmina en los acontecimientos dramáticos de la Pascua. Precisamente con su muerte en la cruz, el Redentor triunfa definitivamente sobre el mal, liberando a la humanidad del pecado y reconciliándola con Dios. Parece que el evangelista san Lucas quiere anunciar, ya desde el comienzo, el cumplimiento de la salvación en el Gólgota. En efecto, concluye la narración de las tentaciones mencionando a Jerusalén, donde precisamente se sellará la victoria pascual de Jesús.
La escena de las tentaciones de Cristo en el desierto se renueva cada año al comienzo de la Cuaresma. La liturgia invita a los creyentes a entrar con Jesús en el desierto y a seguirlo en el típico itinerario penitencial de este tiempo cuaresmal, que ha comenzado el miércoles pasado con el austero rito de la ceniza.
2. "Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás" (Rm 10, 9). Las palabras del apóstol Pablo, que acabamos de escuchar, ilustran bien el estilo y las modalidades de nuestra peregrinación cuaresmal. ¿Qué es la penitencia sino un regreso humilde y sincero a las fuentes de la fe, rechazando prontamente la tentación y el pecado, e intensificando la intimidad con el Señor en la oración?
En efecto, solo Cristo puede liberar al hombre de lo que lo hace esclavo del mal y del egoísmo: de la búsqueda ansiosa de los bienes materiales, de la sed de poder y dominio sobre los demás y sobre las cosas, de la ilusión del éxito fácil, y del frenesí del consumismo y el hedonismo que, en definitiva, perjudican al ser humano.
Queridos hermanos y hermanas, esto es lo que nos pide claramente el Señor para entrar en el clima auténtico de la Cuaresma. Quiere que en el desierto de estos cuarenta días aprendamos, a la luz de su palabra de salvación, a enfrentarnos al enemigo de nuestras almas. El Espíritu Santo (...) vivifique nuestra oración, para que estemos dispuestos a afrontar con valentía la incesante lucha de vencer el mal con el bien (...).
5. "Entonces clamamos al Señor..., y el Señor escuchó nuestra voz" (Dt 26, 7). La profesión de fe del pueblo de Israel, narrada en la primera lectura, presenta el elemento fundamental alrededor del cual gira toda la tradición del Antiguo Testamento: la liberación de la esclavitud de Egipto y el nacimiento del pueblo elegido.
La Pascua de la antigua Alianza constituye la preparación y el anuncio de la Pascua definitiva, en la que se inmolará el Cordero que quita el pecado del mundo.
Queridos hermanos y hermanas, al comienzo del itinerario cuaresmal volvemos a las raíces de nuestra fe para prepararnos, con la oración, la penitencia, el ayuno y la caridad, a participar con corazón renovado interiormente en la Pascua de Cristo.
Que la Virgen santísima nos ayude en esta Cuaresma a compartir con dignos frutos de conversión el camino de Cristo, desde el desierto de las tentaciones hasta Jerusalén, para celebrar con él la Pascua de nuestra redención».
(2/3) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Andrés Apóstol 4-3-2001 (sp fr en it po):
«1. "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, y tentado allí por el diablo durante cuarenta días" (Lc 4, 1-2).
En este primer domingo de Cuaresma volvemos a escuchar la narración de la lucha de Jesús contra el diablo al comienzo de su vida pública. Después de ser reconocido por el Padre, en el momento del bautismo a orillas del río Jordán, como el "Hijo predilecto" (Lc 3, 22), Jesús afronta la prueba de su fidelidad a Dios. Pero, contrariamente a Adán y Eva en el paraíso terrenal (cf Gn 3), y a diferencia del pueblo de Israel en el desierto (cf Ex 16-17; Dt 8), resiste a la tentación y triunfa sobre el Maligno.
En esta escena vislumbramos la lucha de dimensión cósmica de las fuerzas del mal contra la realización del plan salvífico que el Hijo de Dios vino a proclamar y comenzar en su misma persona. En efecto, con Cristo se inicia el tiempo de la nueva creación; en él se realiza la nueva y perfecta alianza entre Dios y toda la humanidad. Este combate contra el espíritu del mal nos implica a cada uno de nosotros, llamados a seguir el ejemplo del divino Maestro.
2. "Después de las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión" (Lc 4, 13).
El ataque del tentador contra Jesús, que comenzó durante su estancia en el desierto, culminará en los días de la pasión en el Calvario, cuando el Crucificado triunfe definitivamente sobre el mal, reconciliando al hombre con Dios. El evangelista san Lucas concluye la narración de las tentaciones con la referencia a Jerusalén; a diferencia de san Mateo, quiere poner de relieve desde el comienzo que el triunfo de Cristo en la cruz se producirá en la ciudad santa, donde se realizará el misterio pascual (...).
También a los hombres y a las mujeres de hoy Cristo dirige la invitación a "subir a Jerusalén", es decir, a seguirlo por el camino de la cruz. Sentimos hoy con fuerza la elocuencia de esta invitación, mientras damos los primeros pasos del tiempo cuaresmal, tiempo favorable para la conversión y la vuelta a la plena comunión con Dios (...).
5. Deseo dirigirme ahora a las familias. La Cuaresma es un "tiempo fuerte", que nos invita al perdón y a la reconciliación. Este esfuerzo, nada fácil, comprende también las relaciones en el seno de la familia. Vosotras, queridas familias, dejad que el Espíritu os convierta en lugares de serenidad y paz, de escucha y diálogo, de comunión y respeto a cada uno. En hogares fieles al Evangelio los jóvenes pueden hallar valentía y confianza para mirar al futuro con sentido de madura corresponsabilidad (...).
Es preciso imitar a Jesús, que lucha contra el mal en el desierto; más aún, es necesario seguirlo hasta Jerusalén, hasta el Calvario.
6. "Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás" (Rm 10, 9).
El miércoles pasado comenzamos el itinerario cuaresmal, camino de ascesis que debe llevarnos a un renovado encuentro con Jesús, reconocido como el "Señor". Es él quien salva: profesar la fe es, por tanto, creer en Cristo y confiar totalmente en él. Nos salvaremos (cf Rm 10, 10), si lo acogemos a él y sus palabras de vida eterna.
Que la Virgen María, discípula fiel del Señor, nos enseñe a "avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo" (Oración colecta); nos ayude a confesar con los labios que Jesús es nuestro Señor y a creer con el corazón que venció la muerte, abriendo a toda la humanidad las puertas del Reino. Así nos prepararemos a gustar, junto con todos los creyentes, la alegría y el esplendor de la Pascua de resurrección».
(3/3) Benedicto XVI, Ángelus 21-2-2010 (ge hr sp fr en it po)
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LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (...) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones "ex cáthedra", existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que, por el contrario, iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la "piedra" en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).
LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (...) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge spfr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).
Texto preparado por Fr. Gregorio Cortázar Vinuesa, O.C.D. España.
Moradas sextas, Cap. 1 Comentario del P. Tomás Álvarez, ocd
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Contenido general sobre la Cuaresma
4to Domingo de Cuaresma C (2013) (Fr. Gregorio Cortázar)
3er Domingo de Cuaresma C (2013) (Fr. Gregorio Cortázar)
2do Domingo de Cuaresma C (2013) (Fr. Gregorio Cortázar)
1er Domingo de Cuaresma C (2013) (Fr. Gregorio Cortázar)
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4to Cuaresma B 2012 (Fr. Gregorio Cortázar).pdf (67k) Descargar
3ero Cuaresma B 2012 (Fr. Gregorio Cortázar).pdf (67k) Descargar
3er Domingo Cuaresma B. (11-03-2012) pdf (P.Eduardo Sanz de Miguel) (79k) Descargar
2do Domingo Cuaresma B. 04-03-2012 Fr Gregorio Cortázar.pdf (67k) Descargar
2do Domingo Cuaresma B (04-03-2012).pdf (P.Eduardo Sanz de Miguel) (56k) Descargar
1er Domingo Cuaresma B (26-02-2012) (Fr. Gregorio Cortázar) pdf (50k) Descargar
1er Domingo de Cuaresma B (2012) pdf (P.Eduardo Sanz de Miguel) (62k) Descargar
Miércoles de Ceniza. Ciclo B. 2012 pdf (P.Eduardo Sanz de Miguel) (49k) Descargar
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4to Domingo de Cuaresma 2011. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 14 kb Ver Descargar
3er Domingo de Cuaresma 2011. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 106 kb Ver Descargar
2do Domingo de Cuaresma 2011. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 16 kb Ver Descargar
1er Domingo de Cuaresma 2011. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 16 kb Ver Descargar
Los números de la Cuaresma. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 14 kb Ver Descargar
2do Domingo de Cuaresma. 2010.(P.Eduardo Sanz de Miguel) 107 kb Ver Descargar
1er Domingo de Cuaresma. 2010. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 110 kb Ver Descargar
Retiro Cuaresma 2009. (P.Eduardo Sanz de Miguel) 28 kb Ver Descargar