ETAPAS DEL DESARROLLO PSICOSEXUAL
Se suelen dividir las etapas del desarrollo de la sexualidad en 7, según las teorías de Sigmund Freud y Erik Erikson:
- Primera infancia: 0 a 6-7 años.
- Segunda infancia: 6-7 a 11-12 años.
- Pubertad: 11-12 años a 15 años.
- Adolescencia y juventud: 15-24 años.
- Primera edad adulta: 24- 40 años.
- Segunda edad adulta: 40- 65 años.
- Tercera edad adulta: 65 en adelante.
En cada etapa podemos analizar 5 aspectos:
1. Biofisiológicos
2. Vivencias psicoafectivas
3. Conductas típicas
4. Intereses e inquietudes
5. Maduración
PRIMERA INFANCIA, 0 a 6-7 años:
La sexualidad no está centrada en los órganos sexuales. De esta manera, tampoco está al servicio de la procreación, sino que exclusivamente busca el placer.
Existen zonas erógenas que varían con los años. Tienen gran necesidad afectiva y buscan el placer como seguridad. Esta etapa es un periodo autoerótico, se satisface en el propio cuerpo.
· Fase oral: 0 a 1 año. La zona erógena la constituyen los labios y la boca. Placer en chupar y en la alimentación.
· Fase anal: 1 a 3 años. La mucosa anal y uretral proporcionan el placer sexual. La expulsión del excremento y la orina.
· Fase fálica o edípica: 3 a 6 años. Se despierta el interés sexual y la curiosidad lleva a la exploración del cuerpo y a descubrir los órganos sexuales. Se descubre la diferenciación de los sexos. Manipulación de genitales, cierto exhibicionismo y juegos sexuales para conocer al otro sexo. Es el momento de iniciar la información sexual.
SEGUNDA INFANCIA, 6-7 a 11-12 años:
En esta etapa, se observa un periodo de latencia donde se encu8entran en relativa calma los impulsos infantiles. Se observan las primeras amistades, por lo que es una etapa de socialización, de las mil preguntas. Esta etapa es fundamental para la educación sexual, su nivel de razonamiento le permite comprender esta realidad y desarrollar actitudes de confianza, buena integración escolar y favorece la socialización.
PUBERTAD, 11-12 a 15 años.
Dentro de esta etapa, se pueden observar cambios fisiológicos que permiten llegar a ser sexualmente maduros, característica que posibilita la plena actividad sexual.
Aparece la primera menstruación y la primera eyaculación, además de los caracteres sexuales secundarios.
Se pueden presentar fuertes cambios que provocan el repliegue del preadolescente sobre sí mismo, sentimientos de inseguridad y desajuste personal generalizado.
Es una época de conflictos, pues se desea ser adulto, pero la inseguridad psicológica en la que vive provoca comportamientos infantiles.
La conducta sexual más típica es la masturbación además de la capacidad autoerótica y narcisista marcada por la preocupación por el propio cuerpo.
En esta etapa los jóvenes deben ya poseer la información de todos los procesos que está viviendo y los que se le avecinan, por lo que requiere de modelos de identificación que ayuden en esta educación y que los guíe hacia un “buen vivir” de esta etapa.
ADOLESCENCIA Y JUVENTUD, 15 a 24 años
Esta etapa es el momento más psicológico. El joven realiza la búsqueda de la propia identidad, de conseguir independencia y autonomía, amar y ser amado. Debido a estas características trata de realizar una configuración del tipo de persona que desea ser, intentando ser “uno mismo”.
Dentro de este periodo, la masturbación puede ser fruto de la tensión y posible frustración psicológica, por lo que la tarea del joven es salir del momento autoerótico puberal para llegar a la heterosexualidad adulta junto a la progresiva integración social.
Así también, aparece el enamoramiento y un claro interés por la relación sexual.
PRIMERA EDAD ADULTA: 24- 40 AÑOS
Esta etapa constituye el de mayor capacidad física, y corresponde a la inserción activa en el mundo laboral y social. Generalmente, es el periodo de formación y consolidación de relación de pareja. Para Erikson el logro central de esta etapa es la capacidad de “intimidad” con el otro, y el riesgo más serio es el del “aislamiento”.
SEGUNDA EDAD ADULTA: 40- 65 AÑOS
Este periodo se caracteriza por el desarrollo de la capacidad de “generatividad” la de quienes saben cuidar el desarrollo de los demás, sean los propios hijos o a las generaciones más jóvenes. La conciencia de la propia mortalidad, empieza a surgir en forma cada vez más real, ya sea a través de las señales físicas externas del paso del tiempo (canicie, calvicie, arrugas, etc) o a través de los primeros signos de enfermedades crónicas del adulto (diabetes, hipertensión, etc).
Cuando este periodo no es enfrentado exitosamente, suelen surgir conflictos familiares, uso excesivo de alcohol o de otras sustancias químicas, o cuadros ansiosos o depresivos crónicos.
El filósofo Ortega y Gasset llaman a este periodo “generación dominante”, ya que en él se tiende a ocupar posiciones de mayor responsabilidad y poder social.
TERCERA EDAD ADULTA: 65 EN ADELANTE.
Se llega aquí al tema final del ciclo vital siempre que el individuo haya vivido plenamente y asegurado la sobrevida de la generación que le sigue. Este cierre se logra al aceptar la finitud de la vida biológica y la sucesión de las generaciones. Según Erikson el desenlace negativo se da con la sensación de fracaso o de no completar el propio proyecto vital, en este caso surge la “desesperanza”; frecuente en los cuadros depresivos.
Para mayor información sobre la etapa psicosexual adolescente, visita:
http://escuela.med.puc.cl/paginas/OPS/Curso/Lecciones/Leccion02/M1L2Leccion.html