Scheler y su teoría objetiva
Para contrarrestar este relativismo en el que cae la escuela subjetivista, Max Scheler propone una teoría en la que los valores deben ser considerados por lo que son y no únicamente por el agrado o el deseo del sujeto, con lo cual dota de objetividad a los valores y los instaura como el fundamento de su ética. Con esta postura tiene la necesidad de poner pie firme a la moral y estabilizarla. Los puntos que trataré en las siguientes líneas son: los depositarios de los valores, el apriorismo, la captación, la polaridad y la jerarquía.
I. En primer lugar, los valores deben de tener un depositario –para referirnos en los términos de Scheler– en el cual descansar, es decir, se deben de manifestar en algún objeto, pero es importante señalar que a pesar de esta relación entre el valor y el depositario u objeto, los dos tienen una existencia independiente, por ejemplo, enfoquémonos en el mural de Diego Rivera del Teatro de los Insurgentes, llamado La historia del teatro, y podemos decir que dicha obra es bella. Aquí hablamos del valor de la belleza que para manifestarse debe de estar contenido en algún depositario, en este caso la obra del muralista mexicano, o para decirlo con otras palabras, podemos hablar de la belleza del mural gracias a que existe y lo podemos ver y apreciar.
II. Los valores son a priori, es decir, son independientes de toda experiencia. Vimos que los valores son autónomos con respecto a sus depositarios u objetos que están en el mundo y de los cuales tenemos una experiencia particular (obras de arte, monumentos, actos humanos, etc.). Esta independencia hace que los valores sean eternos e inmutables y que trasciendan a la experiencia. Tenemos el caso de un vendedor que deja de lado la honradez que le caracterizaba y realiza una acción fraudulenta a su cliente, debido a que puede embolsarse una gran ganancia. No por eso el valor –en este caso la honradez– deja de existir, ya que siempre se manifestará en otras personas. Si una pintura que es bella se rompe, no deja de existir el valor de la belleza. El cambio que un depositario u objeto tenga no afecta en nada al valor. La belleza siempre ha existido, lo mismo que la justicia o el amor y no cambian, lo que puede variar es el depositario, pero el valor en sí, no se altera. Cuando el amante concluye su relación amorosa, erraría al decir que “el amor no existe”, ya que posiblemente a la vuelta de la esquina o quizás en un determinado momento encuentre a alguien más para darle su amor y quien pueda amarlo en una nueva relación. El amor no deja de existir, lo que ocurre es que se manifiesta en otra persona (depositario). Como hemos visto, el apriorismo de Scheler dota de valor a los objetos y contrarresta el agrado o el deseo, que son el pilar de las teorías subjetivistas. El sujeto no puede tener la razón al decir que el mural de Diego Rivera es feo simplemente porque no le agrada o calificar de horrenda La piedad, de Miguel Ángel, por ejemplo.
III. Y ¿cómo se captan los valores? De manera emocional. Aquí los ojos de la razón son ciegos y dejan a la emotividad la captación de valores. Scheler pone en marcha “el orden del corazón” del que hablaba Pascal . Esto lo podemos ejemplificar con una obra de arte: cuando la ves o la escuchas, si es bella, te produce cierto estremecimiento y pone a flor de piel tus sentimientos. En una melodía, no te preguntas cuántas notas ni qué ritmo tiene, porque estarías cayendo en un racionalismo que no te permitiría el goce de la belleza de la obra. Simplemente te dejas llevar por la sensación que te produce la melodía y esta se da por medio de la captación emotiva: te produce una emoción incontenible que está lejana a la razón y que tiene su orden propio: el orden del corazón. Se nos ocurre también el caso de la admiración que sentimos ante una actitud heroica, por ejemplo, en la película Cometas en el cielo, un grupo de personas que huye de la guerra en un camión es detenido por un soldado ruso que quiere aprovecharse de la situación dominante en la que se encuentra y quiere bajar a una mujer de entre los pasajeros para violarla, ante tal estado de injusticia, el padre de la protagonista la defiende y reta al opresor, incluso arriesgando su propia vida. El acto heroico produce admiración, que es captada emocionalmente.
IV. Otra característica de los valores es la polaridad, referida al hecho de que por un valor positivo siempre habrá un valor negativo o disvalor con existencia propia. Encontramos contraria a la belleza, la fealdad, a la justicia, la injusticia, a la lealtad, la traición, etcétera.
V. Finalmente, nuestro autor propone que los valores deben de ser jerarquizables. Para hacer una tabla de valores se debe tomar en cuenta una relación a priori (independiente de la experiencia) entre los distintos valores. Si se realizara dicha jerarquía con base en la experiencia, esta tendría validez únicamente para un individuo, para cierto grupo de personas o para determinada época. Lo que pretende el filósofo es establecerla de manera absoluta, es decir, que se aplique para todos, por y para siempre. Para mencionar los niveles de la tabla, imaginemos una pirámide en donde la base sean los valores más elementales y la cúspide los más complejos. Así:
1) Tenemos en la base o en el nivel más bajo los valores de lo agradable y lo desagradable, los estados afectivos en este estrato son los de placer y dolor.
2) En segundo lugar se encuentran los valores vitales y son aquellos que tienen que ver con el bienestar como la salud, la enfermedad, la muerte, la vejez, etcétera.
3) Escalando la tabla en tercera posición se encuentran los valores espirituales. Aquí encontramos: a. Los valores de lo bello y lo feo (están contenidos todos los valores estéticos) b. Lo justo e injusto c. Los valores del puro conocimiento de la verdad, en donde se puede encontrar a la filosofía d. Por último, en la cúspide se encuentran los valores de lo santo y lo profano.
Scheler es pionero de la teoría objetiva de los valores y, como tal, posteriormente se dan muchas críticas acerca de la teoría que propone. Sin embargo, el objetivo de estas líneas fue únicamente el de dar a conocer algunos puntos del pensamiento ético del filósofo alemán, a propósito de su aniversario luctuoso.