La escena en el imaginario popular es icónica, prácticamente el cliché por excelencia al respecto de lo que "hace un Astrónomo":
Sentado en medio de la oscuridad, con el frío de las largas horas oscuras colándose por cada resquicio posible entre sus ropas abrigadoras y ceñidas, pero igualmente incapaz de restarle concentración en su labor, su mirada absorta en las imágenes que vienen del diminuto lente ante él, tan pequeño y escueto que parece un apéndice absurdo para el enorme telescopio al cual pertenece, el más grande del mundo en su momento, y que ocupa varios pisos del solitario observatorio en la cima del Monte Wilson.
Tres años llevaría así, nuestro hombre, Edwin, entonces de apenas una treintena de años de edad. Y la imagen que lo mantiene absorto mirando al cielo silencioso es un objeto que brilla lechoso en la distancia... pero no es la Vía Láctea; de hecho Edwin intuye ya que no es ni remotamente parte de la galaxia: ¿A qué distancia estará realmente?
El paralaje no le sirve para contestar ésta pregunta, de modo que Edwin se ha afanado todo este tiempo en usar un método particularmente difícil: Edwin está buscando estrellas cefeidas, y quizás estas en particular fueran las más lejanas que alguien hubiera buscado hasta entonces. Hallarlas cambiaría para siempre la dimensión que imaginábamos tenía el Universo... ¡pero eso no sería casi nada comparado con el descubrimiento que Hubble haría basado en estas observaciones algunos años después!
Mucha gente cree que el mayor aporte de Hubble a la Astronomía fue precisamente descubrir que las "nebulosas espirales" en realidad eran galaxias, "universos islas" separados de la propia Vía Láctea. Pero esto es un error de concepción provocado por la sugerente leyenda: nadie niega que definitivamente él aportó buena parte de la información "faltante" para probar que esos "universos islas" en verdad eran objetos fuera de nuestra propia galaxia, e hizo esto al hallar un método de identificación de cefeidas en otras galaxias...
Igualmente, mucha gente cree que Hubble fue el genio inventor del método para medir la variación Doppler de la luz, mismo que hasta la fecha usamos para medir la velocidad a la que realmente se desplazan los integrantes del aparentemente apacible y quieto Universo que vemos sobre nuestras cabezas en una noche despejada...
... Pero ninguna de las dos en realidad es obra de Hubble:
Cuando él miraba la distante galaxia de Andrómeda en busca de cefeidas lo hacía porque, al igual que la mayoría de los astrónomos de su época, estaba bastante convencido de que en verdad ésta era un "universo isla" y quería saber cuán lejos estaba de nuestro propio "universo isla". Y para poder averiguarlo, para poder identificar estas cefeidas, Hubble había estudiado el método desarrollado por Vesto Slipher un par de décadas antes, a fin de poder identificarlas "verazmente" cuando aparecieran ante sus ojos.
Jeje... De hecho Hubble sí es quizás el prototipo de buena parte de los astrónomos modernos. Y como tal en realidad sucede que casi no pasaba tiempo mirando a través del ocular (que si lo tiene) del observatorio en el Monte Willson [ ¿para qué mirar algo que probablemente se le escapará al ojo cuando la fotografía puede registrarlo todo? ].
Edwin pasaría a la historia debido a que más bien pasó larguísimas horas sentado en un escritorio ante sus notas, las fotografías y espectrografías obtenidas por el telescopio... y armado con una paciencia casi infinita para entender la correlación matemática que conectaba los datos dispersos ante él:
Y así fue como en realidad vino el gran descubrimiento de Hubble, aquel que haría que el Universo diera un giro de 180˚ para siempre, pues descubrió una que la distancia a la que estaba algo tenía una clara relación la velocidad aparente a la que se alejaba de nosotros. O dicho de forma muy simple: "entre más lejos esté algo en el Universo, más rápidamente se aleja de nosotros".
¡Era una locura! Una cosa era medir la velocidad a la que las estrellas a nuestro alrededor se movían en su larga vuelta en torno al núcleo galáctico y otra era descubrir que TODAS las galaxias (salvo un par de honrosas y cercanas excepciones) se alejaban inevitablemente unas de otras, como repelidas, compelidas a dejar cada vez más y más espacio vacío entre ellas... ¿qué demonios estaba sucediendo?
Hubble quizás lo intuyó al principio; quizás incluso lo supo casi de inmediato considerando que le gustaba bastante mantenerse lo más "actualizado" posible en cuanto a tópicos de astronomía y astrofísica se refieren: en 1927 un sacerdote jesuita belga llamado Georges Lemaître había sugerido una idea "absurda"... que todo el Universo se había creado a partir de un solo punto, un átomo infinitesimal sin dimensión alguna que súbitamente comenzó a expandirse.
Y la "correlación" matemática entre distancia y movimiento de Hubble precisamente era la primera prueba en favor de tan "escandalosa" idea:
El Universo no es estático.
El Universo no es infinito.
El Universo se mueve...
... y lo que Hubble descubrió apuntaba a que "efectivamente nació de un sólo punto".
Si alguien merece realmente que su nombre haya engalanado el primer telescopio espacial de luz visible o un cráter lunar definitivamente es Edwin, pues el descubrimiento que hizo definitivamente partió la historia de la astronomía moderna en un antes y un después; entre una Astronomía que estudiaba algo estático y eterno a una que trataba de comprender cómo funcionaba y se había desarrollado algo dinámico, cambiante y, al menos temporalmente, con un principio y quizás un final.
No es el único gran descubrimiento de la astrofísica que dio lugar a esta revolución, pero sí el que conectó mucho más claramente a la física con la astronomía. No es la única premisa que impulsó y dio forma a nuestra concepción actual del Universo, su origen y su posible destino; pero sin la Ley de Hubble hubiera sido casi tan imposible llegar en a donde estamos hoy día.
No es definitivamente una ecuación simple y elegante -memorable aún si no se sabe qué diantres significa- como lo es la einsteiniana "E=mc2"... pero algo me hace suponer que más de algún "astrónomo loco" la tiene aún enmarcada en un rincón oscuro de su estudio:
v=H0D
Y así, pensando en la francamente casi imposible de imaginar dimensión de nuestro Universo, despidamos esta entrada con una imagen más que alusiva al tema... y al personaje.
Obtenida en 2004 por no otro que –¿faltaba más?– precisamente el Telescopio Espacial Hubble, mucha gente tiene a creer que lo que vemos aquí es un mosaico gigantesco, un enrome barrido del cielo de manera que miles de galaxias sean visibles juntas... cuando en realidad estamos viendo "lo invisible", una foto de espacio hasta antes considerado "vacío", equivalente a ver lo que hay dentro de un punto de un milímetro a diez metros de distancia de nosotros:
Lo que hubiera dado Edwin por ver esta maravillosa imagen con su nombre: el "Campo Ultra-profundo del Hubble" (en inglés,"Hubble's Ultra Deep Field").