Rezar no sirve para nada, te cuento porque la oración de petición, es decir, pedir cosas, rezar no tiene sentido lógico, ni histórico, ni teológico. Rezar para efectos prácticos de cambiar la realidad, no sirve para nada, maldita sea la cosa y no te lo estoy diciendo yo desde el escepticismo barato, te lo dicen los mismísimos Padres de la Iglesia y los filósofos más pesados, si los aprietas un poquito en un debate. Pero vamos a ver por qué, vamos a suponer para empezar que Dios existe, que es omnisciente, que es omnipotente, que es omnipresente y que es omnibenevolente. Aunque, esto todo junto en sí ya sea una contradicción. También, vamos a suponer que tiene un plan perfecto y que es inmutable o sea que no cambia. Entonces, si tú te hincas a rezar para pedirle que por favor cure a tu mamá, que gane tu equipo de fútbol, o que no llueva este único fin de semana, que tienes para descansar del trabajo en la playa.
Estás cometiendo un insulto teológico monumental. ¿por qué? Piénsalo dos segundos, si Dios ya conoce el futuro y tiene un plan perfecto, al rezar le estás diciendo; oye Dios, yo sé que tienes un plan perfecto, pero creo que se te está pasando este detalle, déjame corregirte el plan, para que lo hagas a mi manera. O sea. si Dios cambia su plan perfecto, porque tú le rezaste tres rosarios. Entonces, su plan original ya no era perfecto, no. O Dios es voluble o manipulable, y si Dios no cambia su plan porque es perfecto. Entonces tu rezo no sirve para nada, y ojo que grandes teólogos se han comido la cabeza con esto, San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, básicamente tuvieron que hacer piruetas mentales en la suma teológica, para decir exactamente lo mismo, que la oración no cambia la voluntad divina, sino que Dios ya había visualizado que tú ibas a rezar, para que pasara lo que de todos modos iba a pasar. Y ahora amarrate las chanclas, porque de dónde nació esta necesidad de rezarle a una deidad para pedir favores, del pensamiento mágico primitivo. En la antigüedad, piensa en los griegos, en los romanos, en los mesopotámicos. Si quieres, la relación con los dioses era un negocio, era una transacción pura, en latin se denominaba do-ut des, te doy para que me des, no los estoy poniendo a prueba. Querías lluvia le degollaban un buey a Zeus, querías ganar una guerra, le prometías un templo a Marte, era un soborno. Si Dios bueno, si ese Dios no te cumplía, pues te cambiabas de Dios o le ofrecías algo más caro. Y luego cuando llega el monoteísmo, especialmente el cristianismo primitivo, intentan romper sin éxito, en mi opinión, esta idea del Dios comerciante, dicen no, a Dios no se le compran favores con sangre de animales, pero qué pasó, que el ser humano sigue siendo un ser humano ,sigue teniendo esta necesidad de controlar la incertidumbre. Así que la iglesia primitiva, qué hizo. Quito todos los sacrificios de enmedio, pero dejó la transacción mental, te cambiaron las cabras por Ave Marías.
La gente del medioevo y la de ahora siguen pensando igual, seguimos pensando igual. Si hago este mandato, si rezo esta novena y le prendo esta vela a este santo, Dios se va a compadecer y me va a hacer el milagro. Es un fantasma del pensamiento mágico primitivo disfrazado de piedad, en este caso, es intentar manipular a la divinidad, en lugar de, con sangre y grasa animal, con palabras bonitas, pero es lo mismo y luego viene la cruda realidad empírica. Si sirviera de algo rezar para cambiar las leyes de la física habría estadísticas sobre eso, pero parece que no, que el universo es obstinadamente indiferente a los rezos. Se han hecho estudios científicos sobre la eficacia de la oración intercesora, o sea gente rezando en los hospitales sin que los enfermos lo sepan, el resultado fue exactamente el mismo índice de recuperación, en el grupo por el que rezaron y en el grupo por el que nadie rezó. La oración a nivel psicológico solamente funciona para uno mismo, como placebo, si quieres como terapia de tranquilidad dejar ese peso en alguna otra cosa que no dependa de ti, hay un argumento que a mí me gusta mucho usar, que es; Dios no cura los amputados, se han dado cuenta de eso, o sea hay muchos testimonios de gente que se curó qué sé yo, de cáncer, de infecciones, de dolores de espalda, gracias a la oración, cosas que curiosamente la ciencia o el cuerpo mismo remite por sí mismo, pero nunca, nunca se ha visto, que alguien rece porque le vuelva a salir una pierna y suceda, ni siquiera nivel físico tiene lógica. ¿Por qué Dios tendría la capacidad de eliminar un tumor milimétrico y no de devolver una pierna? Porque, ni la física, ni la biología funcionan con oraciones. Entonces, por qué la gente sigue rezando si la oración es técnicamente un insulto a la perfección de Dios. Si es histoticamente un residuo pagano y si empíricamente no funciona. Bueno, pues porque la oración no cambia a Dios, pero sí cambia al que reza, la pura terapia psicológica, una herramienta súper efectiva de gestión de la ansiedad. Piénsa, cuando el mundo se está cayendo a pedazos, no puedes hacer nada para evitarlo. Así es la entropía, hincarte y hablar con Dios o con el universo, te da una ilusión de control, te hace sentir que estás haciendo algo es un mecanismo de desahogo, un placebo para ti y ustedes qué opinan.