Hantavirus, un médico descubrió tres cosas imposibles. Y el único humano que lo ha logrado, se jugó la vida para conseguirlo. 1951 guerra de Corea soldados americanos desplegados junto al río Hantán, de repente, caen como moscas, pero no por las balas. Una fiebre brutal los devora, los capilares les revientan por todo el cuerpo, sangran por las encías, los riñones se apagan, la tensión se les va al subsuelo. Los meten en hospitales de campaña, los médicos se miran la cara, no tienen ni pajolera idea.
Les ponen nombres, fiebre hemorrágica coreana suena muy clínico, pero solo es una forma elegante, de decir, se nos están desangrando por dentro y no sabemos por qué. 3.000 soldados enfermos, 250 muertos, mortalidad por encima del 15%. Los mejores científicos del mundo 25 años intentándolo, bacterias, hongos, toxinas, ácaros, nada encaja. Y aquí viene lo brutal, las cepas del virus se destruyen en cuanto intentas aislarlas en un laboratorio. Es un fantasma, un asesino silencioso, imposible de atrapar. Ho Wang Lee, virólogo surcoreano, había vivido esa guerra desde dentro, había visto morir a esos soldados y no podía olvidar. 25 años obsesionado persiguiendo a un fantasma, 1976.
Se le ocurre algo. Si no puede aislar al asesino, hace que se delate el solo. Coge suero de los soldados supervivientes, anticuerpos que habían luchado contra el virus, y los usa como carnada. Se va a los campos del río Hantán, donde habían caído los soldados. Atrapa ratones salvajes, 6.000 ratones, uno por uno. Se juega la vida cada día, porque si estaba en lo cierto, esos ratones eran bombas biológicas. Los mata, los examina al microscopio, tejido por tejido, célula por célula, y entonces, ocurre el milagro. Los pulmones del ratón de campo reaccionan al suero de los soldados, los anticuerpos se vuelven locos, ahí lo tenía. Después de 25 años, el asesino invisible tenía al hombre. Virus Hantán por el río donde mataba, pero ahí no acaba la cosa, dos años después, logra aislarlo en un cultivo celular, lo que nadie había conseguido. Y en 1990, se saca de la manga, la primera vacuna del mundo contra el Hantavirus. Hantavax, Lee es el único ser humano, en la historia de la medicina, que ha hecho triplete con el mismo virus, descubrirlo, diagnosticarlo, y crear una vacuna. El hat trick perfecto, salvó miles de vidas, pero aquí viene el giro final, solo funciona en Asia. La cepa americana es diferente, cepa andes, su vacuna no sirve. El virus había mutado, y Lee ya no está aquí para perseguirlo. Ho Wang Lee, el pasteur de Corea, el único cazador de virus, que pilló a su presa tres veces.